A medida que el conflicto en Oriente Medio provoca fuertes aumentos en los precios de la energía, se proyecta que el crecimiento mundial se desacelere hasta el 2,5 % en 2026, contra 2,9% en 2025. Así, las economías emergentes y en desarrollo se enfrentan al menor crecimiento del ingreso per cápita desde la pandemia de Covid, advierte el Banco Mundial en un informe sobre prospectivas económicas.
“Los riesgos siguen inclinándose a la baja e incluyen la escalada de hostilidades, nuevas perturbaciones en los mercados de materias primas y tensiones geopolíticas adicionales”, advierte el Banco Mundial que ajustó a la baja las previsiones de crecimiento de dos tercios de las economías de los países respecto a las previsiones de enero pasado.
La expectativa apunta a que el crecimiento global mejore en 2027, con un crecimiento del 2,8%, pero permanecerá en un 0,4% por debajo del primedio arrojado durante la década de 2010.
Se proyecta que en la región de América Latina y el Caribe (LAC) el crecimiento se acelera hasta apenas 2,2% en promedio este año, reflejando una todavía débil demanda interna así como el impacto del más débil crecimiento global. Se prevé que el crecimiento se fortalezca gradualmente entre 2027 y 2028 hasta un promedio de 2,5% en la medida en que se alivien las políticas monetarias y mejoren las condiciones globales.
La caída en la región ALC en 2026 está asociada a una más tenue recuperación del consumo privado y de las exportaciones con respecto a 2025. Esto se debe al más débil crecimiento global y más rígidas condiciones monetarias.
“Por ahora, Asia es la parte más afectada de la economía global”, afirmó Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial, en una rueda de prensa citada por agencias de noticias.
“El Sudeste Asiático, países como Filipinas, están sufriendo por los mayores precios de los combustibles y los minerales, y el Nordeste Asiático también está experimentando estos efectos”, dijo.
Con todo, las economías del este de Asia y el Pacífico, importantes sociedades de países americanos, se mantendrán como las de más crecimiento, con un esperado 4,2% en 2026 y 4,4% en 2027, según el informe.
Europa y Asia central el crecimiento se desacelerará a 2,2% en 2026 para subir levemente a 2,3% en 2027.
Economía de América Latina acusa el golpeEntre las principales economías de América Latina (y países donde habita la mayor parte de la diáspora de venezolanos, por cierto), destacan Colombia, con un crecimiento de 2,3% este año; Perú, con 2,7% y 2,8% en el año 2027; Chile (2,1% y 2,5% para 2027); Argentina (3,6% y 3,7%; Brasil (1,9% y 2,0%); Ecuador 2,5% y 2,5%).
Guyana destaca con un 16,3% de aumento del PIB en 2026 y 23,5% en 2027. Sus cifras extraordinarias están fuera del promedio regional porque alteran la muestra.
Sobre Venezuela el Banco Mundial no ofrece cifras, citando la falta de datos oficiales de adecuada calidad.
“La acción política es fundamental: a nivel mundial para salvar la seguridad energética y alimentaria e impulsar la transición energética; ya nivel nacional para controlar la inflación, fortalecer la sostenibilidad fiscal y apoyar la creación de empleo”, advierte el Banco Mundial sobre las condiciones de la economía global y estas preocupantes perspectivas.
El informe señala que la clausura del estrecho de Ormuz ha trastornado severamente los mercados de energía, con los precios del crudo Brent proyectándose sobre los $94 por barril en 2026, un 36% por encima de los niveles de 2025.
También se prevé que los precios de los fertilizantes se incrementen significativamente este año con duros efectos en los precios de los alimentos. Juntas, todas estas presiones están impulsando la inflación global, la cual se prevé en 4,0% este año, comparado con 3,3% en 2025.
Todavía los riesgos son significativos. Si las disrupciones en los suministros de energía se vuelven más severas y son acompañadas por un mayor estres financiero global, el crecimiento podría caer a tan solo 1,3% y la inflación subiría al 4,4% en 2026, advierte el informe.