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Saturday, July 4, 2026
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    Eliézer Alfonzo no pierde la esperanza pese a la tragedia: “Sé que mi esposa y mi hija son bastante guerreras”

    Una de las numerosas estructuras en desplomarse por los terremotos del 24 de junio fue el Hotel Eduards, en el estado La Guaira, donde se encontraron familiares de los peloteros de Delfines de La Guaira, de la Liga Mayor de Béisbol Profesional (LMBP).

    En el grupo de encontró la esposa e hija de Eliézer Alfonzo, expelotero y manager del conjunto del litoral, quien habló este viernes con la periodista Maryorin Méndez sobre la situación.

    Luego de nueve días de ocurridos los terremotos, encontró el celular de su esposa y la mascota de su hija, la cual fue sacada con vida por un grupo de rescatistas.

    “Ha sido algo difícil”, señaló. En el lugar hay maquinaria removiendo escombros, cuya gestión para trasladarlas al sitio desde Puerto La Cruz, en el estado Anzoátegui, fue hecha por él. “Estoy confiando en Dios hasta el último momento. Hasta que yo no las tenga en mis manos, sigo creyendo que están vivas”, sostuvo. “Yo sé que mi esposa y mi hija son bastante guerreras”.

    esperanza intactaEliézer Alfonzo comentó que en lugar había tres mesoneras, un justiciero, las esposas de dos peloteros y un grupo de personas que se había registrado en el hotel para pasar el día.

    “Ese día llegamos (al hotel) a las 2:45 pm y yo fui al estadio porque teníamos juego esa noche. Mi hija le mandó un mensaje a una amiga a las 6:00 pm diciéndole que iban saliendo para allá y yo escuché en el mensaje que mi esposa le pedía que se apurara. Todo (los terremotos) sucedió a las 6:05 pm. No sé si salieron del cuarto. Hasta el momento no tengo más”, indicó la información.

    Respecto a la última vez que habló con su esposa, manifestó que lo hizo 35 minutos antes de que dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieran el centro norte del país.

    A pesar del paso de los días, el expelotero no deja que eso le impida soñar con volver a estar junto a ellas y concluyó expresando que espera que los rescatistas puedan sacar de los escombros a gente con vida: “Que Dios meta la mano”.