Venezuela comenzó a perfilar un proceso de reestructuración de su deuda externa luego de casi una década fuera de los mercados internacionales de crédito y de las sanciones económicas de Estados Unidos. El anuncio, aún en fase inicial, marca un intento de reordenamiento financiero tras años de aislamiento.
El economista venezolano y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, dijo a CNN que considera que el país llega tarde a este escenario por razones estructurales y políticas.
“Es obvio que Venezuela hubiera querido hacer esto hace mucho tiempo”, señala, al explicar que la falta de reconocimiento del gobierno de Nicolás Maduro y la alta proporción de deuda bajo jurisdicción estadounidense han dificultado cualquier avance previo.
Aunque el proceso apenas inicia, ya se abre la expectativa de negociaciones con acreedores para definir condiciones de pago, plazos y eventuales quitas, en un contexto todavía incierto.
Deuda millonaria y fuerte presión sobre la economíaDe acuerdo con estimaciones de la agencia Reuters —ante la ausencia de cifras oficiales— la deuda externa venezolana oscila entre 150.000 y 170.000 millones de dólares, incluyendo compromisos del Estado, laudos arbitrales y obligaciones de Pdvsa.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que la relación deuda/PIB se ubica entre 180% y 200%, lo que refleja una economía altamente endeudada en comparación con la región, cuyo promedio ronda el 79,7%.
Desde el punto de vista económico, el inicio del proceso busca frenar la acumulación de intereses derivados del impago prolongado y abrir una vía de normalización financiera.
“Es un tema muy complejo, es una deuda muy grande, con muchos aristas. Va a ser un proceso difícil. El anuncio es positivo. El tema central es que mientras un país tiene una deuda que desde 2017 está en default se acumulan intereses estrambóticos que aumentan la carga día a día. No se puede esperar el momento perfecto para hacerlo, hay que arrancar ese proceso. Hay que parar el sangrado de los intereses”, afirma Luis Vicente León.
El economista agrega que la prioridad inicial estaría en la deuda emitida bajo legislación de Nueva York, mientras que los compromisos bilaterales y judiciales representan el tramo más difícil de la negociación.
Washington y el reacomodo del escenario económico venezolanoEl proceso ocurre en paralelo a una reconfiguración de la relación entre Venezuela y Estados Unidos tras los cambios políticos registrados desde el 3 de enero.
El analista internacional Gabriel Puricelli interpreta este acercamiento como parte de un nuevo escenario de reordenamiento bilateral.
“El anuncio de reestructuración debe ser visto como un paso más hacia el restablecimiento de vínculos entre Venezuela y los mercados internacionales y es consistente con la reaproximación, forzada por el ataque militar estadounidense de enero, a Washington”, sostiene en la entrevista al medio estadounidense.
En esa misma línea, el economista Asdrúbal Oliveros destaca el interés estadounidense en la recuperación del sector petrolero venezolano como factor clave del proceso.
“Estados Unidos es el principal interesado en que Venezuela pueda aumentar su producción petrolera y sabe que para eso necesita atraer inversiones, por eso la solución de la deuda es un punto importante. La relación entre ambos países hoy es diferente, es una relación de tutelaje, donde Estados Unidos tiene injerencia sobre la dinámica económica y otros temas clave”.
El avance de la reestructuración, aunque todavía incipiente, se perfila como un paso determinante en la búsqueda de estabilización económica y eventual reinserción financiera del país.
Con información de CNN.