Riesgo País
Hechos clave
—La visita. Analistas de Fitch Ratings estarán en Guatemala del 15 al 17 de julio para revisar su calificación crediticia.
—La calificación. Guatemala tiene BB+ con perspectiva estable, exactamente un escalón por debajo del grado de inversión.
—La subida. Fitch elevó la calificación de BB a BB+ en octubre de 2025, tras una serie de mejoras.
—El momento. La revisión llega cuando Guatemala entra en una fase preelectoral antes de las elecciones generales de 2027.
—Las fortalezas. La baja deuda pública, el crecimiento constante y las fuertes reservas y remesas respaldan el puntaje.
—El premio. Alcanzar el grado de inversión podría ahorrarle a Guatemala hasta 640 millones de dólares al año en costos de deuda.
Los observadores del rating de Guatemala tienen una fecha marcada en el calendario. Fitch está llegando a la ciudad y el país está a un pequeño paso de un hito que nunca alcanzó.
Fitch visita Guatemala del 15 al 17 de julio para revisar su calificación BB+, un escalón por debajo del grado de inversión, mientras el país ingresa a un año preelectoral antes de 2027. La economía más grande de Centroamérica nunca ha tenido una calificación crediticia de grado de inversión. Después de años de actualizaciones, ahora se encuentra a un nivel de distancia.
Este mes trae una prueba clave. Una de las tres grandes agencias de calificación llega para echar una nueva mirada.
Las calificaciones crediticias miden la probabilidad de que un país pague sus deudas a tiempo. Determinan lo que los gobiernos pagan por pedir prestado y quién está dispuesto a prestarles.
El grado de inversión es la línea divisoria entre los bonos considerados lo suficientemente seguros para los inversores conservadores y los que se consideran apuestas más riesgosas. Cruzarlo cambia todo el grupo de compradores potenciales.
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Qué implica la revisión de calificación de Guatemala El calendario está fijado. Los analistas de Fitch estarán en el país del quince al diecisiete de julio, abriendo el ciclo de evaluación de este año.
El punto de partida es fuerte. Guatemala actualmente cuenta con una calificación BB+ con perspectiva estable, lo que la ubica exactamente un escalón por debajo del grado de inversión.
Esa posición es reciente y se ganó con esfuerzo. Fitch elevó la calificación de BB a BB+ en octubre del año pasado, como parte de una serie inusual de mejoras en las tres principales agencias.
Las otras agencias cuentan la misma historia. S&P confirmó a Guatemala en BB+ en mayo y Moody’s lo mantiene en el nivel equivalente, todo con perspectiva estable.
Una perspectiva estable significa que la agencia espera que la calificación se mantenga en el corto plazo a menos que cambien las condiciones. No es ni una luz verde para una mejora ni una advertencia de una degradación.
El gobierno no lo deja al azar. Un panel interinstitucional ha pasado semanas reuniendo el argumento técnico que presentará a los analistas visitantes.
¿Por qué la calificación de Guatemala es tan alta? Los fundamentos son inusualmente sólidos para la región. La deuda pública se sitúa por debajo del treinta por ciento de la producción, una de las más bajas de América Latina, junto con una inflación controlada y un largo historial de políticas cautelosas.
Los amortiguadores externos añaden fuerza. Las reservas extranjeras y las remesas juntas son cuantiosas: el dinero enviado a casa por guatemaltecos en el extranjero alcanzó aproximadamente veinticinco mil millones de dólares en veinticinco años.
Sin embargo, esas remesas son un arma de doble filo. Fitch ha observado que amortiguan la economía, pero también exponen cuánto depende del dinero ganado en el extranjero en lugar del dinero ganado en casa.
El crecimiento también ha sido constante. La producción se ha expandido alrededor del cuatro por ciento anual, aproximadamente el doble del promedio latinoamericano.
El gobierno también apuntará a reformas. Aprobó una nueva ley contra el lavado de dinero, nombró un nuevo fiscal general e impulsó leyes de competencia y de asociaciones público-privadas a pesar de carecer de una mayoría en el Congreso.
La brecha que queda Las agencias coinciden en lo que falta. El obstáculo de Guatemala no son sus finanzas sino sus instituciones, donde la débil gobernanza y el estado de derecho lo frenan.
La gobernanza cubre cuán transparentes, responsables y efectivas son las instituciones públicas. El estado de derecho mide si los contratos se hacen cumplir, los derechos de propiedad se protegen y los tribunales son independientes.
También hay debilidades estructurales. Una recaudación tributaria muy baja de alrededor del trece por ciento de la producción, una alta informalidad y un déficit de infraestructura pesan sobre la evaluación.
El calendario electoral añade una capa. La revisión se produce cuando Guatemala entra en una fase preelectoral antes de las elecciones generales de 2027, un período que las agencias vigilan para garantizar la continuidad de las políticas.
¿Mantendrá el gobierno la disciplina fiscal a medida que se intensifican las campañas? ¿Pueden las reformas sobrevivir a una transición? Éstas son las preguntas que hacen los analistas de calificación cuando se acercan las elecciones.
Por qué es importante Para los inversores, lo que está en juego es concreto. Los analistas estiman que alcanzar el grado de inversión podría reducir los costos de endeudamiento de Guatemala en hasta seiscientos cuarenta millones de dólares al año.
La actualización también ampliaría la base de compradores. El grado de inversión abre la puerta a que los grandes fondos globales de pensiones y seguros no puedan mantener deuda con calificaciones más bajas.
Muchos inversores institucionales operan bajo mandatos que los restringen a valores con grado de inversión. Cruzar el umbral significa acceder a una reserva de capital mucho más profunda.
La lectura sincera es que es poco probable que esta visita dé el salto por sí sola. Las agencias han señalado que el salto tomará otros doce a veinticuatro meses y dependerá de la gobernanza, por lo que la revisión es un punto de control más que la línea de meta.
Preguntas frecuentes ¿Cuál es la calificación actual de Guatemala? Guatemala tiene una calificación BB+ con perspectiva estable de Fitch, exactamente un escalón por debajo del grado de inversión. Fitch lo elevó de BB a BB+ en octubre de 2025 y S&P confirmó el mismo nivel en mayo de 2026.
¿Qué impide que Guatemala alcance el grado de inversión? Las agencias señalan puntuaciones débiles en materia de gobernanza y estado de derecho, una recaudación tributaria muy baja de alrededor del trece por ciento de la producción, una alta informalidad y un déficit de infraestructura. Dicen que la estabilidad macroeconómica por sí sola no garantizará la mejora en los próximos 12 a 24 meses.
¿Por qué es importante la calificación? Alcanzar el grado de inversión podría reducir los costos de endeudamiento de Guatemala en hasta 640 millones de dólares al año, según estimaciones de analistas. También abriría la puerta a grandes fondos globales de pensiones y seguros que no pueden mantener deuda con calificaciones más bajas.