La transformación tecnológica ha migrado masivamente la violencia hacia el ecosistema en línea. El Informe Sombra registró 182 alertas de violencia digital (hackeos, doxinginteligencia artificial para campañas difamatorias), pero el cambio más profundo se da en la relación con la audiencia y la proliferación de creadores de contenido parcializados.
Diseño advierte sobre esta degradación del debate: “Con respecto al periodismo militante, el rol que jugaba durante el kirchnerismo, que fue fomentado, alimentado económicamente por las gestiones de esos años, hoy en la Argentina esa función ha sido reemplazada por los influencers militantes, algo que se extiende. En distintos países del mundo, y en ambos casos impulsan un falso debate, una impugnación de todo pensamiento que no coincide con el propio, y eso se traduce en una agresividad que amenaza la convivencia ciudadana y deteriora gravemente el clima para intercambiar ideas”.
Al abordar el papel de la objetividad y de estos nuevos actores en un entorno polarizado, Salazar Zimmerman de Perú ofrece una reflexión literal muy aguda: “¿Objetividad versus ser tibios? No creo que ser objetivo implique ser tibio. Creo que la objetividad, por más que muchos ya no hablen de ella, por más que pueda ser imposible, debe seguir siendo deseable. Esto implica buscar varios lados de una historia, no comprometerse con un extremo. Eso hoy día es visto como ser tibio, sobre todo porque los algoritmos y las plataformas de redes sociales nos han acostumbrado a que quien más grita y quien más exagera tiene más posibilidades de ser escuchó…”. Y el ejecutivo agrega que el periodismo no debe ser activista: “El activismo tiene una agenda determinada, como sabemos, y el activista busca favorecer esa agenda determinada. O sea, la búsqueda de una agenda está reñida con la búsqueda de la verdad. Los serpentinascomo sabemos en muchos casos, no respetan necesariamente el método periodístico deseable de neutralidad. En el Perú, por ejemplo, la actual campaña presidencial está dejando pendiente a las autoridades regulares la contratación de estas figuras como difusores de propaganda. Y consideramos también que los personas influyentes políticos o militantes pueden luego postular a congresos que tienen mucha llegada”.
La expansión de estos nuevos actores ocurre en paralelo con un debate creciente sobre el papel del periodismo profesional en sociedades polarizadas. Sin embargo, los datos muestran que las audiencias todavía valoran ciertos principios tradicionales. El Digital News Report 2026 concluye que quienes prefieren noticias imparciales siguen siendo más del doble que quienes buscan contenidos alineados con sus propias posiciones ideológicas
La preocupación por la expansión de actores que se presentan como medios sin respetar estándares periodísticos también aparece en Brasil. Marcelo Rechpresidente de la Associação Nacional de Jornais (ANJ), advierte que la creciente confusión entre activismo y periodismo constituye una amenaza para la calidad de la información y para la confianza pública en los medios. Según el ejecutivo, numerosas organizaciones ideológicas utilizan redes sociales, YouTube y otras plataformas digitales para presentarse como vehículos independientes de comunicación, erosionando la relevancia de los medios profesionales.
Dice Rech que “esta mezcla de activismo con pseudoperiodismo es una grave amenaza para la calidad de la información, para la confianza y para todo lo que el periodismo representa, incluida la pluralidad”. Y distingue entre el método periodístico y las anomalías en el campo de la comunicación: “Tenemos que distanciarnos cada vez más, los vehículos profesionales de periodismo, de aquellos que muchas veces son mercenarios de la información”.
La irrupción de influencers y streamers no representa únicamente un cambio tecnológico. También modifica las formas de construcción de legitimidad pública.
Según el informe Tendencias y predicciones de periodismo y tecnología 2026siete de cada diez ejecutivos de medios consideran que los creadores de contenido están capturando tiempo y atención que antes pertenecían a los medios tradicionales.
Y el Reuters Institute detectó que el 27% de los usuarios obtiene noticias de creadores especializados en información y que el 46% recibe información de algún tipo de creador digital. Los encuestados valoran especialmente su cercanía, autenticidad y capacidad para explicar temas complejos de manera sencilla, aunque siguen considerando a estos actores menos confiables y menos imparciales que los medios tradicionales.
A diferencia de los medios periodísticos, los influencers construyen vínculos basados en la cercanía personal, la identificación emocional y la percepción de autenticidad. Su relación con las audiencias suele ser más directa y menos mediada por estructuras editoriales. El fenómeno adquiere especial relevancia en la comunicación política. Cada vez más dirigentes optan por conceder entrevistas a streamers, podcasters o creadores afines antes de enfrentar formatos periodísticos tradicionales caracterizados por la repregunta y la verificación independiente.
El Reuters Institute advierte que numerosos líderes políticos buscan comunicarse directamente con sus seguidores mediante plataformas digitales, reduciendo la intermediación periodística y debilitando el papel tradicional de los medios como fiscalesizadores del poder.
Evasión de noticias y el factor de la IAAtrapados en medio de la crispación política, los ataques de trolls, la sobreabundancia informativa y la creciente fragmentación del consumo de noticias, muchos ciudadanos optan por desconectarse. En Argentina, tras años de polarización extrema, el interés por las noticias cayó de 77% en 2017 a apenas 42% en los últimos años, mientras que la confianza general en los medios se desplomó a 26%, el nivel más bajo de la última década.
La tendencia se replica en otros países de la región. En Colombia, la confianza en las noticias cayó al 32%, su nivel más bajo desde que el país integra el relevamiento del Reuters Institute, mientras que el 59% de los ciudadanos manifiesta preocupación por la circulación de información falsa en internet. En Brasil, donde la polarización política continúa condicionando el debate público, la evasión informativa alcanza al 46% de la población, por encima del promedio global y entre los niveles más altos de América Latina.
El fenómeno forma parte de una dinámica global más amplia detectada por el Digital News Report 2026: desde 2021, el interés intenso por las noticias cayó 13 puntos porcentuales en los 48 mercados analizados, los usuarios ocasionales o pasivos crecieron de 16% a 25%, y la confianza promedio en las noticias descendió hasta 37%, el nivel más bajo desde que comenzó la medición. Paralelamente, la preocupación por la desinformación aumentó hasta alcanzar un 62% de los encuestados a nivel global.
Como telón de fondo de este ecosistema fracturado se alza la inteligencia artificial generativa. A pesar de los temores respecto a la pérdida de confiabilidad humana o la generación de desinformación profunda (deepfakes), los medios intentan incorporarla, en algunos casos a regañadientes, ante la escasez de recursos. El informe proyecta caídas significativas del tráfico proveniente de buscadores a medida que los motores de búsqueda evolucionan hacia sistemas capaces de responder preguntas directamente mediante IA.
A este escenario se suma el pánico financiero frente a lo que en la industria ya bautizaron como el “Google Zero” o “Zero clic”. Según el informe Tendencias y predicciones de periodismo y tecnología 2026 del Reuters Institute, los editores esperan que el tráfico proveniente de los motores de búsqueda se desplome en promedio 43% en los próximos tres años debido a la expansión de los resúmenes automáticos creados por inteligencia artificial (los llamados Motores de respuesta).
La crisis de visibilidad se agrava con la proliferación de lo que los expertos denominan “AI Slop” (basura de IA): un volumen inabarcable de contenido sintético y granjas de noticias falsas automatizadas. El fenómeno ha escalado a tal punto que, en Estados Unidos, los portales locales “zombies” generados por IA ya superan en número a los sitios web de noticias locales reales.
En el Congreso de la Asociación Mundial de Medios y Editores de Noticias (WAN-IFRA), el presidente y editor ejecutivo de The New York Times, AG Sulzberger, advirtió que las empresas de inteligencia artificial están violando leyes consolidadas y exhortó a las organizaciones de noticias a defender sus derechos para garantizar un futuro sostenible para el periodismo: “Su apropiación del debate público es posible gracias al pecado original que da vida a sus productos de IA: un descarado robo de propiedad intelectual que se ha producido a una escala sin precedentes”. Es una realidad que sufren medios de diferentes países y escalas.
El periodismo en América Latina asiste a una cruda reconfiguración donde la asfixia económica, la judicialización del oficio, la violencia letal amparada en la impunidad y la estigmatización constante patrocinada desde los Estados convergen para erosionar el derecho básico a la información.
La estrategia de supervivencia frente a la automatización parece estar en volver a las raíces humanas del oficio. Según las predicciones del Instituto Reuters para 2026, la respuesta de los medios ante la amenaza de la IA es apostar por la “distinción”: priorizarán fuertemente las investigaciones originales y la reportería en el lugar de los hechos, el análisis contextual y las historias profundamente humanas, reduciendo la producción de noticias generales que un chatbot puede replicar fácilmente.. Al mismo tiempo, el 79% de los editores planea una mayor inversión en video y el 71% en formatos de audio y podcast, al considerar que son narrativas mucho más difíciles de mercantilizar por los agregadores artificiales.
Enfrentar esta “tormenta perfecta”, como bien lo indican los informes de 2025 y 2026 y las alarmas caídas de todos los indicadores de calidad y confianza en los medios, exigirá replantear de raíz tanto los modelos de resiliencia financiera a largo plazo como la defensa inclaudicable de las trincheras democráticas en el ámbito digital.
La historia del periodismo latinoamericano siempre estuvo atravesada por conflictos con el poder político, crisis económicas y transformaciones tecnológicas. Lo novedoso del escenario actual es la simultaneidad de todas esas amenazas.: los gobiernos cuestionan la legitimidad de los medios, las plataformas digitales redefinen la distribución de la información, influencers y streamers capturan audiencias cada vez más amplias y la inteligencia artificial altera las reglas de producción y circulación de contenidos.
La supervivencia del periodismo ya no dependerá únicamente de encontrar nuevos modelos de negocio. También exigirá recuperar algo más difícil: la capacidad de convencer a las sociedades de que la información verificada sigue siendo un bien público indispensable en medio del ruido digital.