El mercado colombiano abrió al alza con el COLCAP manteniéndose cerca de 2.080 (nuevo territorio récord), mientras que el peso cotiza entre 3,73 y 3,76 por dólar después de otra sesión firme durante la noche.
El índice del dólar sigue débil y, con el petróleo estable, los vientos cruzados globales favorecieron a los activos locales. Lo que parecía una paradoja (las acciones se desploman y la moneda se fortalece a pesar del ruido político) tiene una lógica sencilla.
En primer lugar, las valoraciones sufrieron grandes descuentos después de años de malos resultados; Los rendimientos de los dividendos en bancos, servicios públicos e infraestructura se volvieron difíciles de ignorar tanto para los locales como para los extranjeros.
En segundo lugar, un banco central cauteloso ha preservado el carry, atrayendo flujos de renta fija y vinculados al tipo de cambio que se derraman hacia las acciones. En tercer lugar, un dólar global más débil reduce la inflación importada y reduce las tensiones de financiamiento, lo que refuerza la confianza en los balances internos.
Por último, el impulso de las ganancias (especialmente en los sectores financiero e infraestructura) ha mejorado silenciosamente y la orientación corporativa se ha vuelto más disciplinada en materia de costos y gastos de capital. Los mercados premian la prudencia.
El repunte de Colombia desafía la política mientras el peso se reafirma nuevamente. (Foto reproducción de Internet) Ese día, el liderazgo fue amplio. Cinco principales ganadores por sector: bancos (ratios de capital sólidos y costos crediticios contenidos), servicios públicos (flujos de efectivo regulados y visibilidad de dividendos), cemento y materiales de construcción (estabilización de la cartera de proyectos), cadenas minoristas (normalización de inventarios) y operadores de aeropuertos y carreteras de peaje (lecturas de tráfico y tarifas).
Cinco rezagados notables: los productores de petróleo (toma de ganancias con el crudo dentro de un rango limitado), los nombres del carbón (debilidad de los precios), las telecomunicaciones (presión de la competencia), las aerolíneas (costos vinculados al tipo de cambio incluso con un peso más fuerte) y las mineras de pequeña capitalización (sobreendeudamiento en financiamiento y permisos).
El volumen de negocios es saludable y la participación extranjera se mantiene estable, y la demanda de ETF sigue el ascenso del índice de referencia. En divisas, el USD/COP continúa inclinándose a la baja en los gráficos.
El repunte de Colombia desafía la política mientras el peso se reafirma nuevamente. (Foto reproducción de Internet) El peso se mantiene firme gracias a la credibilidad y las constantes entradas de capital En la perspectiva de cuatro horas, el impulso está estirado pero intacto, mientras que en el diario, un patrón claro de máximos más bajos sugiere que las caídas hacia 3,70-3,72 son plausibles a menos que el índice del dólar rebote decisivamente.
Ese contexto técnico se alinea con los fundamentos: petróleo estable, carry favorable y ausencia de nuevos shocks fiscales. En pocas palabras, la apuesta de Colombia proviene de los flujos de caja y la credibilidad.
Los inversores están favoreciendo la disciplina de los balances, la regulación predecible y la prudencia monetaria ganada con tanto esfuerzo por encima del dramatismo de los titulares.
Hasta que las condiciones globales del dólar se reviertan o las ganancias tropiecen, el camino de menor resistencia sigue siendo el de las acciones de primera línea (y más firme para el peso), aunque con riesgos de sobrecompra a corto plazo.