La conmemoración del 50 aniversario del último golpe de Estado militar en Argentina que dio inicio a la dictadura de 1976-1983 es una fecha obligada para el análisis, no sólo de los hechos asociados sino también de las repercusiones para el futuro: el número real de personas desaparecidas, de desaparecidos y las identidades de todos los recién nacidos arrebatados a sus madres siguen abiertas.
En conversación, los historiadores Camila Perochena y Felipe Pigna analizaron la importancia del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia y el gobierno del presidente Javier Milei, su abordaje de los temas y su afán por “contar la historia completa”.
Para Perochena, la importancia de la fecha del 24 de marzo es central para Argentina. En primer lugar, “nos permite recordar los crímenes y las violaciones de derechos humanos” ocurridos en nuestro país. Es una fecha “para realzar la importancia y la defensa de un sistema democrático”, añade.
“Este día permite pensar y elaborar los traumas de nuestro pasado y debemos hacerlo al mismo tiempo que reflexionamos sobre las condiciones para una mejor convivencia democrática en el presente”, dijo Perochena.
Pigna sostuvo que es “fundamental” conmemorar los 50 años del inicio de la dictadura, reconociendo el período 1976-1983 como “una de las noches más oscuras” de nuestra historia, que “destruyó” la industria nacional, “atacó” la cultura y aplicó “una censura irracional” dejando además “30.000 desaparecidos.”
“El Estado, que debería garantizar educación, seguridad pública y justicia a la ciudadanía, se volvió terrorista y en un poderoso instrumento de represión. Desconocieron la ley en general pero los derechos humanos aún más”, explicó.
Respecto a la postura de la Presidencia Milei de contar la “historia completa”, ambos historiadores coincidieron en que, con esa línea de discurso, el gobierno busca “minimizar la violencia estatal”.
Señalaron que los funcionarios casi nunca se refieren a “las atrocidades de la dictadura”.
Para Perochena, el gobierno está mostrando voluntad “de abrir batallas pasadas”. La “nueva derecha”, a diferencia de versiones anteriores, “considera que debe librar una batalla cultural” con el recuerdo de los años 70 y de la última dictadura militar. “Buscan un contraste con el kirchnerismo”, anotó.
“Cuando hablan de contar la historia completa lo que hacen es oponerse a la narrativa de la última dictadura militar y de los años 70 durante los gobiernos kirchneristas”, explicó.
“El gobierno está debatiendo aquí dos puntos. Por un lado, [former president] La narrativa de Raúl Alfonsín y la idea de que la democracia requiere justicia y los juicios a los militares violadores de derechos humanos. Por otro lado, argumentan al mismo tiempo un punto central con el kirchnerismo, el papel de las organizaciones armadas previo a la dictadura.
“Lo que hacen no es denunciar la violencia del Estado sino básicamente de las organizaciones armadas, minimizando la violencia del Estado”, afirmó.
Pigna aseguró que la visión del gobierno es “una historia parcial”, en la que en realidad buscan resaltar que es “parte” de la historia “parcializándola por completo”.
Para el historiador, “tienen un déficit enorme para contar lo que pasó durante el último golpe”.
“Presumimos que quieren contar los crímenes de la guerrilla, lo que pasó antes [the military took power in a coup] Y, por supuesto, hay que decirlo: eso es lo que hay que hacer en este contexto.
“Pero entonces es necesario contar una historia verdaderamente completa, hablando de todo lo que pasó. Hoy en día no existe tal historia completa en la narrativa oficial”, concluyó Pigna.
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por Laura Impellizzeri, Noticias Argentinas