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Tuesday, June 16, 2026
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    Sucre: 30 años de la aventura junto a Alidha Ávila

    LUIGI SCIANMANNA (SUCRE) Y GUILLERMO DIAZ YUMA (BOLÍVAR), ROSA VIRGINIA URDANETAEstrenada de forma conjunta por RCTV y VTV en diciembre de 1995, y dirigida por Alidha Ávila, correspondió a Luigi Sciamanna en representación de José Antonio Sucre. De los diarios de trabajo del actor, se publican a continuación algunos fragmentos

    Por LUIGI SCIAMANNA

    Guillermo Díaz Yuma.

    “Conoce lo que puedas hacer y hazlo como un Hércules”

    Miguel de Unamuno

    Diario de trabajo II

    “Caracas, 23 de septiembre, 1994. Viernes. (…) Jamás en mi vida me he sentido tan observado y hurgado. Escrutado. Vigilado. Revisado. Atendido. Contemplado. Visto. Curioseado. Examinado. Espiado. Acechado. Los comentarios se disparaban hacia todas las direcciones. ‘La nariz es perfecta’. ‘Tiene el cabello largo’. ‘Sí, pero es lampiño’. ‘Las entradas son idénticos’. ‘El perfil es exacto’. ‘Está gordo’. ‘Tiene buena estatura’. También las preguntas: ‘¿Y tú qué haces?’. ‘¿Tú eres actor?’. ‘¿Has hecho cine, teatro?’. ‘¿Sólo dos obras?’. ‘¿Cuál es tu curriculum?’. ‘¿Con quién has trabajado?’. ‘¿Eres actor de la Compañía?’. ‘¿Eres de su elenco estable?’. El colmo fue cuando una de ellas me tomó la mano izquierda y empezó a tocarla, sobarla, acariciarla, para sentir las vibraciones (…) ‘Tienes los ojos azules’. ‘¿Y para qué están los lentes de contacto?’. ‘¿Tú te has puesto lentes de contacto?’. ‘No, pero me los pongo’. ‘Estás gordo’. ‘Adelgazo. Para Escrito y Sellado me quité doce kilos’. ‘Eres muy blanco’. ‘¿Y el maquillaje?’. ‘¿Cuánto cobras?’. ‘Lo podemos discutir’. ‘Eres muy lampiño’. ‘No. Para Juan de la noche tenía mi barba’. ‘Eres lampiño. Los italianos son lampiños’. ‘Estoy recién afeitado’. ‘¿Cuándo? ¿Hace rato?’. ‘En la mañana’ (…) Ella hace una pausa. Toma una carpeta y saca tres fotocopias con retratos de Sucre. ‘Estamos buscando a Sucre’. A pesar de que Mimí Lazo me lo había dicho, no fue sino hasta ese momento cuando comprendí lo trascendente del asunto. Me quedé callado. Vi los retratos y enmudecí. ‘Me gustas mucho. Me gustas mucho. Esta noche hablo con la directora y te voy a vender como tú te estás vendiendo, como una maravilla’. Yo, tragando: ‘Bien’. Debo confesar y reconocer que todos los que entraban al lugar se impresionaban. Hacían una leve pausa y rápido miraban a Mireya Guanipa. También debo confesar que me impresioné al ver los retratos. Sí. Hay algo. (…) Al día siguiente fui a la rueda de prensa de Un espíritu burlón. Allí habló con Mimí y le conté todo. (…) Ella tomó su celular y volvió a llamar a la directora y como quien hace una llamada clandestina le dijo casi susurrando: ‘¿Alidha? Soy yo, Mimí. Aquí está. Es perfecto. Es impresionante. Es idéntico. Te va a encantar. Sí, ya sé que lo vas a ver hoy. Yo te llamo en la tarde. Espera que te voy a pasar a alguien…’. Mimí llamó a Ugo (Ulive) y le dijo: ‘Ayuda a uno de tus actores aunque sea una vez en la vida’. Ugo toma el celular. ‘¿Aló. ¿Alida? ¿Cómo estás, mi amor?… Todo bien… todo bien… Es un extraordinario actor, un poco claro para ser Sucre, pero es un extraordinario actor. Ha ganado varios premios… claro, siempre lo dirijo yo’. Dijo otras cosas y todo estuvo listo. (…) A diez para las dos llegué e hice tiempo dentro del carro. (…) Debo confesar que estaba dispuesto a causar mi mejor impresión. Cuando Mirella tocó el timbre y esperé detrás de ella, lo hice con altivez, sin exagerar, y trató de ser el personaje. Ávila abrió, se saludaron las dos mujeres. Paso Mirella. ‘Avila y yo nos dimos un sonoro beso y un fuerte abrazo. Entré ya mi derecha tenía, en una pared, una serie de cuadros y fotos. Absolutamente adrede las vi para quedar de perfil a la directora. Y mientras ella cerraba, así me quedó. (…) Alida se lleva la mano a la boca (…) pero menos intensamente sino con calma y sorpresa. Exclama, entonces: ‘¡Coño! Es que es igualito’ (…) ‘No lesa ni una biografía de Sucre. El Sucre que yo quiero está allí. No le hagas preguntas a nadie. Cualquier cosa me las preguntas a mí. Estudia el guión’ (…) ‘No te afeites’. ‘Adelgaza lo antes posible’. ‘Empieza ya con las clases de equitación’. ‘No te cortes el pelo’, y así. (…) Ayer, jueves 22, llamé a Alida. Le dije que el día que salí de su casa no había podido leer ya que estaba muy impresionado. Ella me comentó que el equipo está sencillamente feliz y que ella tiene una gran paz en el espíritu”.

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    “Caracas, miércoles 28 de septiembre de 1994. Hoy fui a la oficina de Los Palos Grandes. Llevé una foto mía de cuando tenía cinco años y otra de cuando tenía dieciséis. Las querían para el casting de otros actores. Allí me enteré de que el gran Yuma será Simón Bolívar. Alida se alegró mucho al verme y con los cuatro kilos menos se alegró mucho más. Me dio un desglose de locaciones. Arrancamos el 25 de octubre en Coro”.

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    “Caracas, 30 de septiembre de 1994, viernes, 12:44 am (…) Ciertamente, encontrarme con la cita de TE Lawrence me produjo una gran impresión porque entre los libros que pensaba –y que pienso leer– están Los siete pilares de la sabiduría. –ya que después de leer el guión por primera vez le comentó a Alida no sólo las coincidencias con la película lorenzo de arabiasino las similitudes entre las vidas de TE Lawrence y nuestro Sucre. También me acuerdo en algo a Leopardi. (…) Aunque quizás más lejanamente también pensó mucho en Jesucristo. Hoy, estudiando el guión he llegado a conmoverme hasta las lágrimas. Es por supuesto inevitable seguir pensando en el Enrique V de Shakespeare. Alida me dice que nuestra primera sesión de trabajo será el próximo jueves. Conversación con Fernando Gómez a través del teléfono: sobre la disentería. Al mediodía. Se le denominaba “Pujo con sangre’. Se curaba con Emetina”.

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    (Entre el 2 de octubre y el 20 de octubre) “La melancolía, una fuerte tendencia hacia lo elegíaco, el pesimismo, una gran insuficiencia en la existencia, la presencia de la muerte, la importancia de la noche, la absoluta sensación de soledad y una fuerte nostalgia por un mundo lejano son elementos esenciales del alma romántica”.

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    “Caracas, 20 de octubre. 1994. Jueves. (…) El martes comencé la memorización del guión según el plan de rodaje. Estoy memorizando una semana de rodaje por día. (…) Ahora son las 6:30 am Hoy es mi tercera clase de equitación. Al paso voy bien. Al trote, irregular. Quizás hoy galope por primera vez. En cuanto a la dieta, desde ayer estoy en 65 kilos. Es decir, ya tengo diez kilos menos. Pero pienso bajar hasta 63 para así poder cometer excepciones sin ningún tipo de peligros en cuanto a pasarme de peso (…) Todo ese sábado trabajé con Alidha. En la mañana de 10 a 11:30 am En la tarde, de 2 a 6:30 pm La reunión de la tarde fue fructífera al máximo Hablamos, discutimos y ella aceptó una o varias de mis propuestas para el guión. sentir bien. A partir de esa reunión se refiere a mí como ‘el actor y co-guionista’ de la película. Estoy bastante emocionado y nervioso. Por un lado quisiera más tiempo para estudiar por otro, quisiera que la filmación arrancara ya el lunes próximo. El hecho de haber pospuesto el comienzo del rodaje por una semana me ofrece la oportunidad de tomar cinco clases más de equitación. se llama Chiricoa y me parece sencillamente bellísimo. Fuimos a las caballerizas. Yo en mi carro, Núñez en su caballo. Allí habló con un sargento y fui con este a buscar a Chiricoa. Lo ensillaron y me monté, más expectativa que miedo. La cancha de entrenamiento fue de cómo tomar las riendas, de cómo hacer que el caballo gire a la derecha oa la izquierda, hacerlo frenar, retroceder, la posición del cuerpo una vez sentado, la relajación de los brazos y el ritmo de la cintura acompañado con el ritmo del caballo. Toda la clase fue al paso y siguiendo a Pérez Jaspe que bordeaba todo el rectángulo arenoso. vi. En realidad la emoción que me embargaba era enorme. Pero muy pronto se acercaba el bautizo. Terminada la clase nos marchamos siempre al paso. Y lo que era subida cuando iba a la cancha, era bajada cuando íbamos de regreso a la caballeriza. perdí el equilibrio, me asusté como un niño ante una serpiente el caballo avanzó, Jaspe giró violentamente con el suyo, con la voz detenía a Chiricoa y yo, jinete sin alas, me estrellé contra el suelo. No sé por cuál gracia divina caí como caí. situación de montar a caballo y pasó frente a mis ojos todas las escenas al galope feroz empuñando la espada. Insistí en llegar a la caballeriza sobre el caballo y así lo hice. (…) Intercambiamos impresiones (Oscar y yo) y antes de salir me contó que en Fuerte Tiuna hay una tradición entre los jinetes: si el jinete se cae le debe brindar algo al que lo acompaña y si se cae en una competencia debe brindarle a los amigos que fueron a verlo expresamente”.

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    “Caracas, 28 de octubre de 1994. Viernes. La primera etapa ha concluido. Mañana salimos hacia Coro. El punto de encuentro es la Plaza del Obelisco en Altamira. La salida está pautada para las siete de la mañana. Dudo que salgamos a esa hora. ¿Pero quién sabe? Hoy me despedí de Fernando (Gómez) Desayunamos juntos. Estuve en su casa de 7 a 9 am Comimos y nos deseamos lo mejor. Como siempre fue un encuentro lleno de amor, cariño, magia, respeto… todo. Al salir me dijo, yo en el carro, él en la calle: ‘¿Te vas en avión?’. ‘No’, respondí. ‘Menos mal. Tú sabes. A uno siempre le queda la zozobra cuando alguien sale en avión’. Le tiré un beso con la mano. Él, otro. Arranqué y él saludando me decía a todo volumen: ‘¡Dios te bendiga! Dios te bendiga’, y yo, mientras me alejaba y como él aumentaba el volumen, gritaba ‘¡¡Amén! Amén!! ¡¡¡Amén!!!’. Mañana estreno mi despertador a las 5 y 30 am.

    Diario de trabajo III

    “Puerto Cabello. En medio de esta tribu he encontrado la paz. Una extraña y profunda paz que me hace estar en silencio, disfrutar del ver y del oír. A mi alrededor estos hombres y mujeres se divierten y trabajan. Entre ellos, en medio de ellos, con ellos, yo he abandonado mi alma al encuentro del mártir cumanés. Y al volver de la dura jornada, que a pesar de todo me deja una dolorosa insatisfacción, caigo de rodillas en mi estancia y agradezco al señor por tanta mágica y potente revelación Y tan siquiera una vez, en ese instante, siento que el destino no se ríe de mí y no me es adverso”.