La administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y funcionarios venezolanos exploran mecanismos para liberar millas de millones de dólares en activos del país congelados en el exterior, con el fin de financiar la reconstrucción tras los terremotos del 24 de junio.
Lo que se busca, es no destinar fondos adicionales del gobierno estadounidense más allá de los 386 millones ya comprometidos, según fuentes familiarizadas con las conversaciones citadas por Bloomberg.
“Haremos más. Los venezolanos harán más”, declaró el secretario de Estado Marco Rubio el pasado 19 de julio.
“Estamos tratando de ayudarlos a acceder a financiamiento y crédito global para su reconstrucción. Todavía están trabajando en una estimación del costo total, y será sustancial, tanto la remoción de escombros como la construcción de nuevas obras”, Precisó el funcionario estadounidense.
Los activos bloqueados de Venezuela se distribuyen en varios frentes, de acuerdo con el reporte: cerca de 4.200 millones de dólares en derechos especiales de giro del Fondo Monetario Internacional (FMI), unas 30 toneladas de oro depositadas en el Banco de Inglaterra —cuyo acceso se facilitó tras el levantamiento de sanciones al Banco Central el 14 de abril— y cuentas bancarias alrededor del mundo que podrían sumar cientos de millones adicionales.
El gobierno de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ya recurrió a 346 millones de dólares de sus reservas en el organismo multilateral.
El alto costo de la reconstrucción El Banco Mundial calculó este jueves en 19.600 millones de dólares los daños en infraestructura y edificaciones dejadas por los sismos, con casi 5.400 fallecidos hasta la fecha.
Bloomberg señaló que Washington vigila con cautela el destino de cualquier financiamientodado el historial de corrupción en Venezuela, un factor que ha ralentizado la dispersión de la ayuda ya comprometida.
Asimismo, según el mismo medioel respaldo político a Rodríguez se erosiona en paralelo a las gestiones financieras, ya que su desaprobación llegó al 63,3 % en juniocasi cinco puntos más que en mayo, mientras casi dos tercios de los encuestados rechazan el manejo gubernamental de la emergencia.
En tanto, un 45,7% considera prioritario elegir un nuevo presidente antes que avanzar en la reconstrucción tras los terremotos de 7,2 y 7,5 de magnitud del pasado 24 de junio.