La expansión de la minería ilegal, la falta de controles turísticos y fallas en la gestión ambiental amenazan la conservación del Parque Nacional Canaimasegún el 12º Informe de Vigilancia del Patrimonio Mundial 2026, realizado por la organización ambientalista SOS Orinoco.
La investigación dedicada a este espacio natural alerta que la combinación de las actividades señaladas, sumadas a los recurrentes incendios forestales y la propagación de especies exóticas invasoras, está comprometiendo el Valor Universal Excepcional (VUE) que le otorgó la Unesco en 1994.
El estudio basado en revisiones científicas y análisis satelitales revela el avance continuo de la minería no autorizada entre 2018 y 2025. Durante ese período, los investigadores identificaron un total de 148 espacios destinados a la actividad minera que ocupan 1.852,96 hectáreas dentro del parque.
El informe precisa que, entre 2024 y 2015, se perdieron otras 300 hectáreas, incluidas 72 de la base del tepuy Chimantádebido a la extracción de minerales.
Según el informe, la utilización de mercurio en el proceso extractivo de oro no solo está contaminando las cuencas hidrográficas del parque, también compromete la conservación de la biodiversidad y el bienestar de las comunidades indígenas pemón.
Asimismo, señala que las 49 dragas en los ríos Caroní y Karuai que son utilizadas para la minería ilegal podrían movilizar 7,5 millones de toneladas de sedimentos en un año, extrayendo más de 195 kilogramos de oro.
La organización SOS Orinoco estima el impacto socioambiental de dichas actividades en 52,3 millones de dólares.
Los investigadores sostienen que el mercurio utilizado para procesar minerales se extiende a lo largo de los ríos, contaminando las fuentes de agua y poniendo en riesgo tanto la actividad pesquera como el abastecimiento de las poblaciones locales.
A este escenario se suma la amenaza de la sedimentación en el embalse de guricomprometiendo la operatividad de las turbinas.
Incendios forestales y turismo no regulado amenazan la conservación en CanaimaEl informe Vigilancia del Patrimonio Mundial 2026 identifica al turismo no regulado como un factor clave en la degradación del Parque Nacional Canaima. Prácticas como los sobrevuelos en helicóptero y la saturación de visitantes en las cimas de los tepuyes están vulnerando los límites ecológicos del área.
El documento señala que esta situación se ve agravada por los constantes incendios forestales y la proliferación de especies invasoras, acelerando el deterioro ambiental de uno de los espacios naturales más importantes de Venezuela.
Ante este escenario, la organización ambientalista SOS Orinoco cuestionó el informe presentado por el gobierno venezolano ante la Unesco, que minimiza el impacto de la actividad minera y descripción las dificultades para enfrentarla a las sanciones internacionales.
En este sentido, advierte que si no se implementan las medidas necesarias para controlar la minería ilegal y desarrollar mecanismos de restauración ambiental, control del turismo y protección de los ecosistemas, El Parque Nacional Canaima podría enfrentar pérdidas irreversibles de biodiversidad.