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Tuesday, July 21, 2026
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    Chile recupera un mural escondido desde el golpe de 1973 en Chillán

    Chile · Vida y Cultura

    Hechos clave

    —La obra de arte. “Principio y fin” es un mural de 42 metros cuadrados pintado por Julio Escámez entre 1970 y 1972 en el interior del ayuntamiento de Chillán.

    —El ocultamiento. Después del golpe de 1973, las autoridades municipales cubrieron el mural con 12 capas sucesivas de pintura blanca, dejándolo oculto durante más de cinco décadas.

    —La recuperación. La restauración comenzó en julio de 2026 después de que se descubrieran fragmentos en 2021 y el mural fuera declarado Monumento Histórico en 2024.

    —El artista. Julio Escámez huyó al exilio en Costa Rica después del golpe, creyendo que su obra había sido destruida físicamente.

    —La Ubicación. El mural está siendo restaurado in situ dentro de la Municipalidad de Chillán, aproximadamente a 400 kilómetros al sur de Santiago.

    Chile recupera un mural de profundo significado político y artístico mientras conservadores en Chillán retiran minuciosamente doce capas de pintura blanca aplicadas por la dictadura de Pinochet para borrar “Principio y fin” de Julio Escámez, una obra que durante mucho tiempo se dio por destruida.

    Santiago recupera un mural escondido desde el golpe de 1973 (Foto reproducción internet)Referencia única

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    Una obra maestra enterrada a plena vista Durante más de medio siglo, visitantes y funcionarios de la Municipalidad de Chillán pasaron junto a una pared aparentemente vacía en el Salón de Honor, sin saber que una monumental obra de arte política yacía sepultada bajo la superficie. Pintada entre 1970 y 1972 durante la presidencia de Salvador Allende, “Principio y fin” de Julio Escámez abarca aproximadamente 42 metros cuadrados y representa la lucha de clases a través de escenas de conflicto global y la búsqueda de un futuro mejor.

    El mural desapareció “de un día para otro” después del golpe del general Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, cuando las autoridades municipales alineadas con el nuevo régimen ordenaron su remoción. En lugar de arrancarlo, los trabajadores aplicaron sistemáticamente doce capas sucesivas de pintura blanca, un hallazgo forense confirmado por estudios estratigráficos realizados después de que se descubrieran fragmentos iniciales de color durante las obras de construcción en 2021.

    Los riesgos políticos y culturales del borrado La pintura sistemática de “Principio y fin” no fue un acto aislado de vandalismo sino parte de una campaña nacional para eliminar la producción cultural de izquierda. La junta militar atacó obras asociadas con el gobierno de la Unidad Popular de Allende, el Partido Comunista y colectivos muralistas como la Brigada Ramona Parra, cuyos miembros fueron perseguidos y obligados a exiliarse.

    Este borrado cultural tenía un objetivo político claro: cortar la conexión visual y emocional entre las comunidades y el proyecto socialista democrático que había florecido brevemente antes del golpe. La recuperación del mural de Escámez representa, por tanto, más que una restauración de arte; es un acto deliberado de revertir una “desaparición cultural” que reflejaba las violaciones de derechos humanos del régimen.

    Cómo Chile recupera un mural milímetro a milímetro En julio de 2026, un equipo de restauración dedicado comenzó el proceso lento, en gran parte manual, de quitar las doce capas de pintura blanca dentro del ayuntamiento de Chillán. El trabajo sigue una fase de diagnóstico de varios años que comenzó con el descubrimiento del fragmento de 2021 y culminó con la declaración formal del mural como “Monumento Histórico” en 2024, un estatus legal que exige protección pública y restauración controlada.

    Los conservadores están trabajando in situ en lugar de despegar el mural, un método que preserva la integridad del yeso y los pigmentos originales pero que exige una paciencia extraordinaria. La restauración ya ha revelado que la composición se extiende más allá de las áreas de las paredes previamente visibles, lo que hace que la obra de arte sea más grande de lo que indicaban los registros municipales.

    Un patrón nacional de represión y redescubrimiento La recuperación de Chillán es muy paralela al célebre caso de “El primer gol del pueblo chileno” de Roberto Matta, pintado en 1971 en la comuna de La Granja, al sur de Santiago. Ese mural, creado en colaboración con la Brigada Ramona Parra, fue cubierto con dieciséis capas de pintura después del golpe y recién redescubierto en 2005 por estudiantes de la Universidad de Chile, con una restauración completa presentada en 2008 a un costo de aproximadamente 43.000 dólares estadounidenses.

    Ambos casos demuestran una táctica recurrente: la dictadura optó por ocultar, en lugar de destruir físicamente, murales con carga política, preservándolos sin darse cuenta para una futura recuperación. Este patrón se extiende a nivel internacional, como se vio cuando un gran mural antifascista realizado por artistas refugiados chilenos fue redescubierto durante las obras de demolición en el distrito Osdorp de Ámsterdam en 2018.

    Qué significa la recuperación para inversores y expatriados Para los profesionales e inversionistas internacionales que están considerando a Chile, la restauración de “Principio y fin” indica un país que continúa invirtiendo seriamente en infraestructura cultural y ajuste de cuentas histórico. La declaración formal del mural como Monumento Histórico refleja un marco legal e institucional que valora la preservación del patrimonio, factor que mejora la calidad de vida y la identidad cívica en ciudades regionales como Chillán.

    La Región del Biobío, donde se encuentra Chillán, ha ido desarrollando constantemente su atractivo más allá de la atracción gravitacional de Santiago, ofreciendo costos operativos más bajos y una escena cultural en crecimiento. Proyectos como esta restauración mural añaden una capa de profundidad a la identidad de la región, haciéndola más atractiva para el asentamiento de expatriados a largo plazo y para las empresas que buscan interactuar con comunidades que poseen un fuerte sentido de conciencia histórica.

    Las historias humanas detrás de la pintura Julio Escámez Carrasco, que ahora tiene más de noventa años, ha vivido exiliado en Costa Rica desde mediados de la década de 1970, con la creencia de que su mural había sido destruido físicamente en los días posteriores al golpe. Posteriormente, las autoridades demócratas lo invitaron a pintar un nuevo mural en el mismo edificio para el bicentenario de Chile en 2010, un gesto de reparación histórica realizado sin saber que el original aún sobrevivía bajo la cal.

    El mural también está marcado por la tragedia: el alcalde que lo inauguró originalmente durante los años de Allende fue asesinado más tarde durante la dictadura, aunque los detalles completos de su muerte siguen parcialmente sin confirmar en fuentes públicas. Aún no se ha informado si el anciano Escámez viajará desde Costa Rica para ver en persona la obra restaurada.

    Qué mirar a continuación No se ha publicado una fecha precisa de finalización de la restauración y el régimen actual de acceso público dentro del edificio municipal en funcionamiento sigue sin confirmar. Los observadores deben estar atentos a los anuncios del Consejo de Monumentos Nacionales de Chile o de la Municipalidad de Chillán sobre visitas guiadas, una reinauguración formal y las dimensiones finales restauradas del mural.

    Es probable que el proyecto genere más interés turístico cultural en la Región del Biobío y pueda alentar investigaciones forenses adicionales en otros edificios municipales donde, según se informa, se pintaron murales en lugar de destruirlos. Para un país que todavía navega por el legado del golpe de 1973, cada obra de arte recuperada añade una pieza tangible al rompecabezas de la memoria colectiva.

    Preguntas frecuentes ¿Dónde se encuentra exactamente el mural recuperado? El mural “Principio y fin” está ubicado dentro del Salón de Honor de la Municipalidad de Chillán, en la Región del Biobío, aproximadamente a 400 kilómetros al sur de Santiago. Se está restaurando in situ dentro del edificio municipal en funcionamiento, aunque las autoridades aún no han detallado los arreglos específicos para las visitas públicas.

    ¿Por qué se cubrió el mural después del golpe de 1973? La dictadura de Pinochet borró sistemáticamente la producción cultural de izquierda, incluidos los murales asociados con el gobierno de Salvador Allende y la Brigada Ramona Parra. Las autoridades municipales de Chillán ordenaron que el mural se cubriera con doce capas de pintura blanca en lugar de destruirlo físicamente, una táctica que sin darse cuenta preservó la obra de arte para una futura recuperación.

    ¿Sigue vivo el artista Julio Escámez? Sí, Julio Escámez Carrasco tiene ahora más de noventa años y vive exiliado en Costa Rica desde mediados de los años setenta. Durante mucho tiempo creyó que su mural había sido destruido y aún no está confirmado si viajará a Chile para ver la obra restaurada en persona.