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Tuesday, July 14, 2026
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    CECODAP publica “Decálogo para la cobertura responsable de la niñez y adolescencia en emergencias”

    La organización social venezolana CECODAP y su agencia de Periodistas Amigos de la Niñez y la Adolescencia lanzaron esta semana el Decálogo para la cobertura de la niñez y la adolescencia en contextos de emergenciauna herramienta periodística diseñada para orientar a los medios de comunicación en el tratamiento ético y responsable de las noticias que involucran a menores de edad durante situaciones de crisis, desastres naturales o tensiones sociales en el país.

    La iniciativa, publicada en el portal institucional de la organización, responde a la necesidad de establecer lineamientos claros que salvaguarden los derechos de la niñez y adolescencia venezolana en momentos de alta vulnerabilidad, cuando la cobertura mediática puede exponerlos a riesgos adicionales o revictimizarlos.

    Se trata de una iniciativa que surge a raíz de las consecuencias que han dejado los terremotos en Venezuela y por los cuales un número aún por definir de menores ha sido afectado.

    el decálogo funciona como una guía para periodistas y creadores de contenido que estén cubriendo la situación de las infancias, así como para saber cómo comunicar de manera efectiva y veraz, siendo que recientemente CECODAP ha tenido que desmentir presuntos abandonos masivos de menores o la existencia de una separación a gran escala de niños y niñas en hospitales o refugios de la región capital.

    En relación a esto, la Coordinadora de la Agencia PANA, Indira Rojas, asegura que desde ese medio y desde CECODAP están desarrollando “protocolos para que se pueda hacer una buena cobertura de niños, niñas y adolescentes en contexto de emergencia”, que tienen mucho que ver con el respeto a su bienestar, cuidarlos”.

    “Si el niño se encuentra en una situación muy vulnerable —por ejemplo, está ingresado en un hospital y apenas está procesando que perdió un brazo o un pie; si el niño no está con su familia cercana porque papá o mamá falleció y está con un tío o un abuelo, por ejemplo, y atraviesa un proceso de duelo que está iniciando—, lo mejor es no acercarnos ni hacer preguntas incisivas sobre qué pasó durante el terremoto, antes, durante; o cómo se sintió, como esa pregunta de ¿cómo te sentiste cuando empezó a temblar?, por ejemplo, porque son preguntas revictimizantes”, asegura.

    A continuación, el decálogo íntegro de CECODAP y Agencia PANA:

    1.- Verifica los hechos antes de darlos por ciertos, especialmente si se trata de información sensibleHemos visto que han proliferado informaciones inexactas o falsas que muchos ciudadanos dan por ciertos y que suelen replicar. Ante esto, la labor del periodista es verificar, una y otra vez, eso que se ha viralizado. En la medida de lo posible, actuar con rapidez y desmentir lo que no sea cierto ayudará a frenar la voracidad de los bulos.

    Ir a los lugares, preguntar y observar son formas de constatar qué es y qué no es cierto; especialmente cuando se trata de información sensible, como reportes de niños, niñas y adolescentes fallecidos o desaparecidos, hechos de violencia contra las infancias o niñez sin sus cuidadores directos.

    2.- Incorpora el enfoque de derecho en tu mirada como periodista o creador de contenido:Conforme avanzan las fases de la emergencia, pueden aumentar los desafíos para la niñez y la adolescencia, una población a la que esta catástrofe le afecta de forma diferenciada. Es fundamental que los periodistas comprendan que todos los derechos son importantes. Por lo tanto, se hace necesario que el periodismo se pregunte en qué medida se están respetando y si al difundir el contenido se pone en riesgo algún derecho y si se cumplen las garantías establecidas en las leyes.

    Consulta y escucha a los especialistas: abogados, psicólogos, trabajadores sociales, comunicadores enfocados en infancias. No solo están allí para ser citados, también para guiarnos y ayudarnos a entender temas complejos.

    También considera la perspectiva de género: las niñas y las adolescentes viven algunos aspectos de la emergencia de manera diferente.

    3.- Reflexión sobre un posible enfoque de sservicio público:Cubrir las múltiples iniciativas de ayuda para niños, niñas y adolescentes también es relevante. El periodismo es también un servicio público. Difundir los apoyos puede acercar estas iniciativas a quienes las necesitan.

    Considere que también los niños pueden tener iniciativas propias o ideas para colaborar o ayudar a otros de su edad que están afectados por los terremotos: pueden ser parte de la solución.

    4.- Haz contraloría y compara los mecanismos de protección establecidos con los hechos:Esto implica hacer seguimiento a las instituciones del Estado, en particular al sistema de protección. ¿Están cumpliendo su rol? ¿Qué dice la ley? ¿Cómo deben actuar, en qué momento y bajo qué protocolos? Esto implica, por supuesto, repasar el conjunto de instituciones y procedimientos que inciden en el bienestar de los niños, niñas y adolescentes. Si hay dudas, lo ideal es aclararlas con un abogado especializado en infancias.

    5.- Evalúa cada imagen a pública como un caso independienteEs necesario analizar cuándo conviene publicar fotos de niños, niñas y adolescentes, de acuerdo a las características de cada caso. Tres preguntas pueden guiar este análisis:

    ¿La imagen que voy a capturar, ya tomé o llegó a mí, lesiona la dignidad del NNA?¿Cuál es el objetivo de publicarla?¿Puedo contar o mostrar de otra manera lo que describe la imagen? 6.- Da espacio a la voz de la niñez y la adolescencia sin atropellar sus procesos de recuperación física, emocional y mental:Los niños tienen derecho a opinar. Es válido que su voz esté en los medios. Sin embargo, es fundamental reflexionar en qué momento abordarlos y de qué manera. Es necesario respetar sus tiempos y entender que, probablemente, apenas estén procesando lo sucedido.

    Si te aproximas a ellos o ellas en una entrevista, no preguntes detalles de su experiencia traumática, especialmente si todavía se encuentran en condiciones vulnerables o sin estabilidad en su entorno (por ejemplo, si se encuentran en una tienda de campaña porque lo han perdido todo o si acaban de mudarse con su familia extendida porque sus padres fallecieron).

    Para darles voz, puedes incluir en tu cobertura preguntas como:

    ¿Qué haces para sentirte mejor después de lo ocurrido?¿Cómo te ayudan las personas que están/son cercanas a ti?¿Qué piensas que debes hacer la gente o las personas de tu comunidad para estar mejor?Recuerda también que la forma en la que te acercas a las infancias depende de su edad y etapa de desarrollo. Puedes apoyarte en los y las especialistas en psicología y desarrollo para esta tarea.

    7.- Sin victimas: Evita la sobreexposición del niño, niña o adolescente. Contar historias de resiliencia no debe implicar romantizar la tragedia. Es urgente esquivar la espectacularidad y el sensacionalismo: no escudriñar en el dolor, no insistir en que las personas revivan el trauma. Otra pregunta puede ser de ayuda para este análisis: ¿Tengo otra forma de contar su historia sin preguntarle una y otra vez eso que vivieron y que quizás aún no han logrado procesar?

    En ocasiones no muestran incomodida o tristeza, pero las preguntas vinculadas a los terremotos los obligan a revivir lo que ocurrió y esto les perjudica. Si, al contrario, es notable que el niño, niña o adolescente no está bien durante la entrevista debes detenerte.

    8.- Trabaja en equipo:Construye alianzas periodísticas para robustecer la cobertura, así como para difundir información. Es válido pedir ayuda y orientación a organizaciones que manejen los temas relacionados con las infancias.

    9.- Sistematiza la información:Ante la opacidad informativa, construir bases de datos sobre temas específicos permite aportar información valiosa sobre la realidad ya la vez orientar la cobertura. Es válido levantar datos propios, pero no hay que dejar de consultar las fuentes oficiales. Pueden ofrecer información relevante.

    10.– Utiliza el autoconocimiento y no dejes de lado el autocuidado:Las coberturas de esta naturaleza pueden sobrepasar emocional y básicamente al reportero que está en el terreno o al que está expuesto a relaciones muy conmovedores. Es deseable que el periodista reconozca cuando se sienta afectado para parar, pedir ayuda profesional, de modo que pueda contar con herramientas para procesar el malestar.