Mediante el Decreto Supremo 5652, el Gobierno decidió congelar el precio de la gasolina a 6,96 bolivianos el litro y el diésel a 9,80 bolivianos. Entre tanto, el dólar continúa a la alza, este jueves subió a 10,24 bolivianos.
La ampliación de los precios de los carburantes se da hasta el 23 de enero del 2027. El 13 de julio de la presente gestión debía haber un ajuste en el costo de los combustibles, pero no habrá ese cambio.
Entre tanto, la moneda nacional se devalúa cada día. Esto puede agravar más la crisis económica, porque mientras la divisa sube, el precio de la gasolina del diésel se mantendrá.
El Gobierno no aplica medidas paliativas ante la devaluación. En el mercado paralelo el dólar se vende hasta en 11,5 bolivianos, en algunas regiones del país.