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Friday, July 10, 2026
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    Lo que se dice en las mesas: un programa financiero que no alcanza, pero tranquiliza los ánimos

    Reducidos encuentros galvanizados por el taquicárdico partido de la Selección con su par egipcio y una semana corta sirvieron de marco para que el equipo económico saliera a tranquilizar los ánimos de inversores y analistas cumpliendo la promesa de mostrar las cartas financieras para este y el próximo año. Claro que en el cierre de la semana pasada el Banco Central (BCRA) dio el puntapié inicial al anunciar la extensión del Repo por 6.000 millones vía una operación con vencimiento en 2028 a una mejor tasa y garantías en bonos del Tesoro previamente canjeados por el ente monetario.

    Lo que en las mesas destacaron fue que el Gobierno quería dejar en claro que, como el mercado le venía exigiendo, el avance en una estrategia decidida de ordenamiento de los compromisos de corto y mediano plazo del Tesoro, lo que se consolidó en el anuncio del programa financiero 2026-2027.

    Además, que la estrategia de mediano plazo se complementó con una nueva extensión de los plazos de la deuda en pesos en la última licitación donde el 40% de lo adjudicado pasó para después de noviembre de 2027, liberando $3 billones tras renovar el 80% de los vencimientos. En paralelo, en el plano cambiario, el BCRA continuó convalidando una aceleración marginal en el ritmo de devaluación diaria, soltando sutilmente el tipo de cambio oficial en un contexto de mayor fortaleza del dólar global.

    En síntesis, en los exiguos encuentros con protagonismo de hombres del mercado se ponderó que esta especie de mapa de cómo el Tesoro piensa cubrir sus pagos en dólares tranquiliza, aunque no alcanza para cubrir todo el 2027. Pero, como aclaró un reconocido binomio de la City porteña, lo que falta no es mucho y no debería ser complicado de conseguir en el mercado.

    Sin embargo, un gestor privado con décadas encima, advirtió que el programa no incluye los “mega” vencimientos de deuda en pesos ni el resultado fiscal completo. Lo que más les interesó fue el anuncio de la licitación con un nuevo bono en dólares bajo ley local (AO29), retomando la emisión de deuda hard-dollar, y el colchón estimado para arrancar el 2027 de 3.700 millones que, curiosamente, es casi similar a los cupones que vencen en enero por 4.400 millones. Si bien, tanto Caputo como Furiase, soslayaron colocaciones internacionales, en el mapa presentado el ítem no figura en cero sino con “- “dejando la puerta abierta, por las dudas.

    En una mesa de un banco extranjero pusieron el ojo, lógicamente, en el 2027: se supone que el Tesoro refinanciaría el 85% de su deuda con organismos internacionales (capital e intereses), sumado a nuevas emisiones locales por 5.000 millones, y otros 2.000 millones de “otras fuentes” vinculadas a negociaciones bilaterales de las que no brindaron mayores detalles. Por ende, los números de Economía dejaron un sinsabor de que el 2027 prácticamente no tiene excedente, lo que complicará a la próxima administración que apenas asuma debería salir a buscar casi 6.000 millones que vencen por Globales y Bonares en los primeros días del 2028.

    Qué arrojan los números del programa financiero 2026/2027 En un somero intercambio entre “boneros” y cambistas se debatió, con los números del programa financiero 2026/2027 en mano, que para el cierre de todo el BCRA tendría que seguir comprando unos 3.500 millones más este año y más de 18.000 millones en 2027 para cumplir las metas de reservas y los vencimientos de BOPREAL.

    Por lo tanto, sentenciaron que, en ausencia de financiamiento adicional, la acumulación de reservas queda como la variable que tiene que ajustar para cerrar el programa. Lo que los tranquiliza, en su mayoría hombres de corto plazo, fue que el programa despeja el horizonte inmediato, gracias a la extensión del REPO hasta 2028. Pero persisten las dudas de cómo se conseguirán dólares genuinos sin depender, nuevamente, del comodín de la acumulación de reservas.

    Quizás la frutilla del postre fue la llegada, tarde, de uno de los anfitriones que recién volvía de Wall Street, y tras jurar que no había ido a Mundial, sino a visitar clientes y socios comentó que luego de pasear por varias mesas, incluida la famosa “Delta One” le quedó en claro porque Economía no salía a los mercados internacionales: porque no había interés en bonos argentinos.

    Según explicó, le comentaron que los inversores y fondos que invierten en este tipo de activos, el verdadero “real money” hoy no tenía interés en volverse a posicionar en Argentina, sobre todo, porque muchos de ellos son sobrevivientes de la gestión de Cambiemos, incluso, varios de los sondeados se quemaron con la pos convertibilidad y la era Néstor. Lo único que había a favor, pero no para este tipo de inversor internacional, era la menor oferta de papeles que iba a haber luego del pago de bonos y cupones, o sea, se complicaba la reinversión del perfil de apostadores a las mieles argentas.

    Innumerables comentarios futboleros de toda índole que abrieron paso a algún intercambio político: beneplácito por la llegada de Santilli, quien en off ya avisó a propios y extraños que no viene a confrontar. Explicaron que comulga más con el asesor Santiago Caputo, aunque llegó de la mano de la hermana Karina. Quedó claro que el derrumbe en las encuestas de Milei impuso una tregua en la interna del Gobierno, por ahora. Según comentó un banquero-economista, un avezado politólogo con llegada a Olivos aconsejó prudencia al Gobierno que cree que el triunfo del 2025 fue toda de ellos.