Todavía presidente del estatal Banco de Venezuela, el más grande del país, Román Maniglia ahora asume el cargo de nuevo jefe del Seniat, el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria, la más importante fuente de ingresos del gobierno venezolano.
Maniglia, inicialmente comunicador social, ostenta un MBA en Finanzas, en el EAE Business School, de Barcelona, España. Su especialidad son las criptomonedas, “fintech blockchain”, ese universo de dinero digital que tanto ha ayudado al chavismo en los últimos años a sobrevivir a los ahogos presupuestarios.
Ahora, al frente del Seniat, deberá impulsar el propósito manifiesto del gobierno interino de Delcy Rodríguez de aumentar la recaudación de impuestos y tributos, justo cuando crecen las necesidades del fisco en medio de la tragedia nacional por los terremotos en Vargas (La Guaira) y la economía no termina de despegar.
Según su recién actualizado perfil en Instagram, Román Maniglia acumula el cargo de presidente del Banco de Venezuela, el que desde hace tiempo lo convirtió en el banquero más importante del país, pues esta entidad domina más del 50% del mercado financiero venezolano.
También fue viceministro de Finanzas, entre 2020 y 2025, con orden de atender la economía digital, banca, seguros y valores.
En 2023 fue designado para formar parte de la junta reestructuradora de la Superintendencia Nacional de Criptoactivos y Actividades Conexas (Sunacrip). Esa entidad fue intervenida entonces tras protagonizar un enorme fraude que llevaría a la cárcel al antes poderoso zar de la economía, Tareck El Assaimi, entre otros chavistas influyentes.
Pero ahora Maniglia deja el cargo de presidente de Pequiven, la malograda filial de Petróleos de Venezuela (PDVSA), en manos de José David Cabello, el hermano de Diosdado ahora aparentemente con menos poder del que había acumulado durante años en el Seniat.
Su padre es Ramón Orlando Maniglia Ferreira -designado en marzo como embajador de Venezuela en Colombia y ex embajador en Alemania – un ex ministro de Defensa de Hugo Chávez.
Román también es hijo de la almirante Carmen Meléndez, hoy alcaldesa de Caracas. Ella ha sido una de las personas de extrema confianza del alto chavismo, primero cuando el régimen estaba a cargo de Hugo Chávez y después con Nicolás Maduro, ocupando cargos de altísimo nivel en la jerarquía oficial.
De modo que el joven Maniglia es parte de una generación de hijos de la llamada revolución bolivariana educados en el exterior, más alejado de la ortodoxia ideológica. En sus cargos al frente del Banco de Venezuela y de Pequiven se ha reunido frecuentemente con empresarios, ha visitado plantas de grandes corporaciones de alimentos, les ha expresado el apoyo oficial, y también ha estimulado los créditos al emprendimiento a través de la banca pública.
“Desde el Banco de Venezuela seguimos trabajando para ampliar ese ecosistema productivo que permita el crecimiento de la economía y la ampliación a nuevos mercados mediante la integración con el sistema financiero internacional”, ha dicho en su cuenta en Instagram.
No está claro hasta cuándo acumulará los dos exigentes cargos, pero ya en el Seniat Román Maniglia se convierte en uno de los gerentes más poderosos de las finanzas públicas de Venezuela.
Ese cargo es tan importante que hasta ahora respondía al círculo de poder del mismísimo Diosdado Cabello, a través de su hermano, señalan fuentes del sector empresarial.