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Monday, June 29, 2026
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    La apuesta de Marruecos por 23.000 millones de dólares para el Mundial de 2030

    MARRUECOS · ECONOMÍA

    Hechos clave

    —La factura: Marruecos ha destinado más de 23.000 millones de dólares a proyectos vinculados a la Copa del Mundo de 2030.

    —El estadio: Los planes incluyen un estadio de 115.000 asientos cerca de Casablanca, considerado uno de los más grandes del mundo.

    —Objetivo turístico: Marruecos aspira a recibir 26 millones de visitantes para 2030, frente a un récord de 17,4 millones en 2024.

    —Sin aceite: Al carecer de petróleo o gas importante, Marruecos está vendiendo estabilidad y conectividad.

    —Reforma del mercado: La Bolsa de Casablanca está añadiendo operaciones con derivados a medida que profundiza su mercado de capitales.

    —La fricción: Las protestas encabezadas por jóvenes han criticado el gasto de prestigio en escuelas y hospitales.

    Marruecos está haciendo una de las apuestas económicas más audaces de África. Con más de 23.000 millones de dólares destinados a la Copa Mundial de 2030, el reino apuesta a que los estadios, los aeropuertos y las reformas financieras puedan rehacer su economía y consolidar su lugar como puente entre África y Europa.

    Casablanca, el centro de la preparación de Marruecos de 23.000 millones de dólares para la Copa del Mundo de 2030. (Foto: Vincent If Huang, CC BY 3.0, vía Wikimedia Commons) La preparación de Marruecos para el Mundial 2030 Marruecos será coanfitrión del Mundial de 2030 junto con España y Portugal, y está invirtiendo para estar listo. El gobierno ha destinado más de 23.000 millones de dólares para transporte, turismo, estadios y renovación urbana.

    La pieza central es un estadio previsto para 115.000 asientos cerca de Casablanca, considerado uno de los más grandes del mundo. A su alrededor se encuentran nuevas autopistas, aeropuertos mejorados y vías ferroviarias ampliadas.

    Un país sin petróleo A diferencia de muchos anfitriones de grandes eventos, Marruecos no tiene petróleo ni gas importantes en los que apoyarse. Está vendiendo algo más: estabilidad, ubicación y conectividad.

    El argumento es que un Marruecos tranquilo y bien conectado puede ser un centro manufacturero y turístico a las puertas de Europa. La Copa del Mundo es el escaparate de ese argumento.

    Los fosfatos, la agricultura, los automóviles y la industria aeroespacial ya sustentan una economía diversificada. La Copa del Mundo está destinada a acelerar ese cambio, no a iniciarlo.

    El escenario más grande de África El torneo de 2030 será la primera Copa del Mundo compartida entre tres países y dos continentes. Marruecos es el ancla africana de ese acuerdo.

    Para el continente, se trata de un raro cambio en la atención mundial. El último Mundial celebrado en suelo africano fue Sudáfrica en 2010.

    Apostando por el turismo El turismo es fundamental para el plan. Marruecos quiere recibir 26 millones de visitantes al año para 2030, frente a un récord de 17,4 millones en 2024.

    Para llegar allí, hay que añadir habitaciones de hotel y mejorar las puertas de entrada que llevan a los viajeros. El torneo pretende ser a la vez una fecha límite y una campaña de marketing.

    Marruecos ya atrae a más visitantes que casi cualquier país africano, lo que le proporciona una base sobre la que construir. La Copa del Mundo está destinada a ampliar aún más esa ventaja.

    Profundizando los mercados Menos visible, pero igual de revelador, es el trabajo en los mercados de capitales de Marruecos. La Bolsa de Casablanca está introduciendo la negociación de derivados, una herramienta asociada desde hace mucho tiempo a los mercados desarrollados.

    El objetivo es ofrecer a las empresas y a los inversores más formas de gestionar el riesgo y recaudar dinero. Es una señal silenciosa de que Marruecos quiere jugar en una liga financiera más grande.

    Un intercambio más sofisticado podría ayudar a las empresas marroquíes a recaudar dinero en el país en lugar de en el extranjero. Eso mantiene más ventajas dentro del país.

    Un poder conectivo Marruecos lleva años posicionándose como un vínculo entre continentes, cortejando inversiones de Europa, el Golfo y más allá. El fútbol se ha convertido en parte de esa diplomacia.

    Ser anfitrión del mayor evento deportivo del mundo, junto a dos naciones europeas, dramatiza el papel que Marruecos quiere desempeñar. Es poder blando con hormigón y acero detrás.

    La estrategia se ajusta a un patrón más amplio de potencias medias que utilizan el deporte y la diplomacia para superar su peso. Marruecos quiere ser visto como un centro, no como una periferia.

    El retroceso en casa El gasto no ha quedado incuestionable. Las protestas encabezadas por jóvenes han criticado la prioridad otorgada a los estadios y proyectos de prestigio sobre las escuelas y hospitales.

    Es una tensión familiar para cualquier gobierno que apueste en grande por un evento global. Los empleos y el crecimiento prometidos tienen que llegar para que la apuesta dé sus frutos.

    Las autoridades responden que el gasto creará empleos y servicios modernos que durarán más que el torneo. La discusión se resolverá en función de lo que los marroquíes comunes y corrientes sientan en su vida diaria.

    El riesgo en la apuesta Los megaeventos tienen resultados mixtos. Algunos abandonan las ciudades anfitrionas con deudas y estadios que no pueden llenar; otros provocan un crecimiento duradero.

    Los argumentos de Marruecos a favor de un resultado optimista se basan en la infraestructura cotidiana, las carreteras, el ferrocarril y los aeropuertos, que duran más que el fútbol. Esas son las inversiones que cambian una economía.

    que mirar La verdadera prueba es si los 23.000 millones de dólares dejan atrás una economía duradera, y no sólo un mes de fútbol. Los estadios pueden convertirse en elefantes blancos; los aeropuertos y el ferrocarril tienden a durar más que el torneo.

    Marruecos apuesta a que la infraestructura física y la imagen de una economía moderna y abierta darán dividendos mucho después del pitido final.

    Preguntas frecuentes ¿Cuánto gasta Marruecos en el Mundial de 2030?

    Marruecos ha destinado más de 23.000 millones de dólares a proyectos vinculados al torneo, que abarcan transporte, turismo, estadios y renovación urbana. Será coanfitrión con España y Portugal.

    ¿Qué está construyendo Marruecos?

    Los planes incluyen un estadio de 115.000 asientos cerca de Casablanca, nuevas carreteras, aeropuertos mejorados y ampliación del ferrocarril. También está añadiendo capacidad hotelera para turistas.

    ¿Por qué Marruecos apuesta por el Mundial?

    Al carecer de petróleo o gas importantes, Marruecos está vendiendo estabilidad y conectividad para atraer inversiones y turismo. Su objetivo es recibir 26 millones de visitantes al año para 2030.

    ¿Es el gasto controvertido?

    Sí. Las protestas encabezadas por jóvenes han criticado la prioridad otorgada a proyectos de prestigio sobre escuelas y hospitales.

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