Autor: Pelé Partido: Brasil 5-2 Suecia (final)Edición: Suecia 1958Minuto: 55’Antes del Mundial de Suecia de 1958, pocos conocían el nombre de Edson Arantes do Nascimento. Cuando tenía apenas nueve años, su selección sufrió una de las derrotas más dolorosas de su historia: la final de la Copa del Mundo de 1950, organizada en casa, tras caer ante Uruguay. En aquel momento, para consolar a su padre, el pequeño Edson le prometió que ganaría el trofeo en el futuro. Solo tuvieron que pasar ocho años para que cumpliera su palabra y fuera aclamado por todo el planeta bajo su legendario apodo: Pelé.
Con solo 17 años, visitó la camiseta de Brasil para cambiar el fútbol para siempre. Pelé debutó en el último encuentro de la fase de grupos ante la Unión Soviética, pero fue en las rondas eliminatorias donde su nombre retumbó en cada rincón del mundo: anotó un gol decisivo contra Gales en cuartos de final, un hat-trick ante Francia en semifinales y se reservó dos tantos para la final frente a Suecia, uno de ellos convertido en una joya eterna.
Brasil vencía a los anfitriones 2-1 cuando, apenas a los nueve minutos del segundo tiempo, ocurrió la jugada que catapultó a Pelé al estrellato absoluto. Nilton Santos lanzó un centro al área, el joven 10 descolocó al defensor, amortiguó el balón con el pecho y, cuando todos esperaban el remate inmediato, realizó un sombrerito magistral para eludir la marca y definir de volea sin dejar caer la pelota. Aquel gesto técnico no solo guio a su país hacia su primera corona mundial, sino que lo convirtió en el jugador más joven en marcar en una final, un récord que, siete décadas después, sigue vigente.