Posición en el torneo: Campeón.El Amuleto: Angelo Schiavio (Autor del gol del título en la prórroga).Fortaleza Local: Invicto en casa con un sistema de eliminación directa.Hito: Primer Mundial celebrado en Europa y primera final definida en tiempo suplementario.El primer Mundial celebrado en territorio europeo no defraudó, como tampoco lo hizo el anfitrión. Italia llegó a la cita con la inmensa responsabilidad de demostrar que podía liderar un torneo de mayor envergadura y estructura que el de 1930, introduciendo un formato de eliminación directa desde los octavos de final que no permitía margen de error.
El país sede, reforzado por figuras claves nacidas fuera de sus fronteras —los célebres “oriundi”—, encontró en Angelo Schiavio a su gran referente ofensivo. El delantero marcó una actuación inolvidable con un triplete en la goleada inicial ante Estados Unidos (7-1). A partir de allí, el camino hacia la gloria se tornó mucho más estrecho y físico: los italianos necesitaron dos partidos para doblegar a la España de Zamora en cuartos de final, y otro ajustado 1-0 para eliminar a la Austria de Sindelar en semifinales.
La final ante la dura Checoslovaquia fue una prueba de carácter extrema. Los visitantes tomaron ventaja cerca de la final, enmudeciendo el estadio de Roma, pero el italo-argentino. Raimundo Orsi Logró emparejar las acciones al minuto 81, forzando la prórroga. Fue entonces cuando Schiavio volvió a aparecer para sentenciar la definición, cerrando una cita de ensueño para el país y consolidando a Italia como la segunda nación en alzar la Copa del Mundo, marcando el inicio de su leyenda en el fútbol universal.