Las conversaciones entre diferentes facciones de la oposición se han multiplicado durante el último mes. La crisis que afecta al gobierno del presidente Javier Milei está obligando al peronismo a poner su casa en orden, mientras comienza a sentir que la unidad y la expansión podrían convertir a la fuerza en una oferta competitiva en 2027. Dicho esto, cuando la victoria parece estar al alcance de la mano, las disputas internas sobre la candidatura tienden a intensificarse, y hoy ninguna figura tiene su nombre asegurado en la cima de las papeletas de votación de la oposición.
“Si las elecciones se hicieran hoy, él no tendría los votos”, dice un alto peronista, refiriéndose a las posibilidades de reelección de Milei. Aún así, el peso pesado del partido admite que el tiempo que le queda en el cargo podría permitirle al presidente recuperarse. Hasta ahora, en cada momento de crisis, el líder libertario ha demostrado una capacidad casi milagrosa para recuperarse en su imagen pública. Por esa razón, nadie está dispuesto a predecir un resultado claro para el próximo año. Aun así, creen que se puede estar abriendo una oportunidad.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, parece ser el candidato a la espera. Sin embargo, su nombre aún debe superar el debate interno. Incluso si logra unir a gobernadores y figuras clave, la contienda final sería contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el veterano operador Sergio Massa, quienes por ahora permanecen fuera de la vista del público.
“No puedes ser el heredero si estás en desacuerdo con tu madre”, dice un legislador nacional en contacto con el ex presidente durante dos mandatos. Sin embargo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires no está esperando permiso: ya está construyendo su posición. Kicillof necesita entrar en el debate interno como contrapunto a la campaña de austeridad de Milei, incluso si eso significa competir en una elección primaria.
Massa no lo admite públicamente, pero está esperando a que pase el Mundial para “iniciar su preparación”. El líder del Frente Renovador entró en la carrera de 2023 sabiendo que sería difícil ganar la Presidencia. En ese momento, el objetivo era llevar el gobierno de Alberto Fernández hasta el final –y hacerlo lo más ordenado posible– y al mismo tiempo asegurar la provincia de Buenos Aires e impedir que el PRO regresara al poder.
Sin lanzar candidatos formalmente, el mitin del 1 de mayo reunirá a distintas figuras que pueden iniciar el proceso de ampliación de Unión por la Patria. Uno de los aliados más cercanos de Massa se encuentra entre quienes buscan consolidar una fuerza de “peronismo federal” que, por ahora, no discute nombres sino que se centra primero en ideas.
Los diputados nacionales Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, junto al operador bonaerense Juan Manuel Olmos, buscarán una comparecencia conjunta con legisladores y dirigentes de la región el próximo viernes. “No podemos seguir siendo simplemente un partido basado en el AMBA que se encamina hacia una derrota segura en una segunda vuelta”, dice una figura del espacio.
También sube al escenario público de perfil el senador provincial de San Juan, Sergio Uñac, quien ha llamado a adelantar el debate sobre la candidatura presidencial. Otras figuras están circulando en las maniobras políticas, oscilando entre actuar como intermediarios de una coalición ganadora o lanzar sus propias ofertas, aunque lo primero parece más probable. Ese es el caso de Ricardo Quintela (gobernador de la provincia de La Rioja) y Gerardo Zamora (senador de la provincia de Santiago del Estero).
Al margen, pero acercándose a las diversas corrientes del peronismo, tres figuras podrían pasar a formar parte de una versión ampliada del Frente de Todos: Miguel Ángel Pichetto, Emilio Monzó y Nicolás Massot están dando pasos, aunque por ahora están más centrados en promover a un candidato externo como Jorge Brito.
Eso por sí solo no será suficiente. Dentro del peronismo, también avanzan las conversaciones con algunas figuras radicales que no apoyan las ideas libertarias, así como con gobernadores que alguna vez se aliaron con Milei pero que ahora sienten la tensión económica en sus provincias.
“Es todo o nada, esa es la realidad. Perder sería peor”, admite un alto dirigente de Unión por la Patria. El peronismo sabe que debe organizarse, aun cuando vigila atentamente el alcance de la fragilidad del gobierno.