8.4 C
Buenos Aires
Tuesday, June 16, 2026
More

    Tierra de Gracia: Elecciones a babor

    Babor, borda izquierda del barco Venezuela, es la deriva que anuncia Delcy Rodríguez al autoproclamarse candidata electoral a la presidencia. ¿Tiene derecho? Para Michael Kozak parece que sí, al mirar adelantos hacia elecciones que allí nadie ve

    Este subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental –extenso mapa– afirmó al subcomité de esos temas en la Cámara Baja estadounidense, que “vemos avances en la reconciliación política de Venezuela”, aunque reconoce que falta mucho por hacer. Interpretando sus palabras, él sabe que siguen en las mazmorras chavistas decenas de presos políticos, civiles y militares, pese a esa más que dudosa Ley de Amnistía. Que no pueden regresar líderes políticos o periodistas opositores. Que no se ha desmontado el Consejo Electoral sumiso al régimen dictatorial. Que no hay condiciones aún para convocar elecciones generales con garantías totales.

    No obstante, tal panorama de ilegalidad, Delcy se adelanta y se auto propone como candidata. Está claro que ella representa la intención de seguir al mando, bajo un velo brumoso de legalidad a su manera. Esta presidenta interina, que le cayó ese nombramiento desde la Casa Blanca, se elige a sí misma, sin dejar que nadie más lo haga, porque ella tendrá que darles permiso. “No tendría sentido celebrar unas elecciones si las personas que podrían postularse a ellas no tienen la posibilidad de hacerlo”, afirma Kozak.

    El sentimiento que refleja el pueblo venezolano, dentro y fuera del país, es que, en esa próxima contienda política por el voto, María Corina Machado, será ganadora. Ella declara sin cesar que pronto volverá para organizar esa batalla. En Madrid ha plantado esa promesa en su mejor discurso escuchado. Antes, los oficiales de Trump tendrán que garantizar su seguridad y que todos los opositores, sin excepción, puedan volver a su patria.

    Los tiempos van a ser largos. Primero, desarmar al Consejo Electoral, minado por el chavismo, como los otros poderes del Estado. Segundo, actualizar el censo electoral dentro y fuera, reconstruyendo el mapa consular para realizar esa labor. Tal tarea puede retrasarse un año o más. Ese tiempo en política es largo. Después de noviembre, el gobierno de Trump puede perder su mayoría en las dos Cámaras legislativas y eso puede dar aliento al chavismo gobernante.

    La presión de la oposición, sobre todo desde dentro, es fundamental para que este interinato, que va a sus anchas, se vea presionado a desmontar de verdad lo que esta dinastía del Rodrigato ayudaron a montar hace 27 años. No se le puede dejar solamente el trabajo a la administración Trump, muy eficiente en poner orden en los negocios, pero demasiado lejos del minado territorio venezolano.

    El día que desembarque María Corina Machado y todos los líderes y periodistas opositores se podrá empezar a creer que algo está dando respiro a la restauración de la libertad y la democracia, desaparecida en Venezuela hace casi tres décadas. Mientras eso no suceda, así como liberar a todos los presos políticos, el chavismo seguirá en el poder. El Rodrigato se esmera en maquillar y retocar el palacio de gobierno, quitarse unos retratos o blindarse con abogados estadounidenses para saltarse las sanciones y ponerles la mano a los recursos de Pdvsa y Citgo en Estados Unidos. Trabajan para ellos mismos, como acostumbran.

    Sólo Trump, un avezado negociante de Nueva York, alaba el trabajo de Delcy. Estima solo el aspecto monetario y con eso duerme tranquilo. Parece creer que la democracia y la libertad caerán del Cielo por añadidura. Dónde hay prosperidad, surge como el maná un Estado democrático. No siempre, señor Trump. Estos chavistas han tenido toda la riqueza de Venezuela durante 27 años y no derivaron hacia un Estado de derecho, sino todo lo contario y, además, se robaron esa inmensa fortuna. ¿Por qué tendrían que cambiar ahora? Usted lo sabrá.

    A ver si concluye con la distracción de Irán y pone al eficiente señor Rubio ojo avizor. Dejar el proceso de recuperar la libertad y el Estado democrático solamente a Delcy y su hermano Jorge es una apuesta excesivamente arriesgada. Usted, Sr. Trump, está jugando en una mesa de póker indio, muestra su carta, pero ellos hacen trampa bajo la mesa. Dicho con todo cariño y respeto a su altísima responsabilidad mundial.