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Tuesday, July 21, 2026
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    Cómo América Latina convirtió el asesinato en una floreciente industria global

    Puntos clave

    — Al menos 108.838 personas fueron asesinadas en América Latina y el Caribe en 2025, y los asesinatos por encargo representan una proporción cada vez mayor en países desde Colombia hasta Perú.

    — En Bogotá, la mitad de todos los homicidios ahora se clasifican como sicariato: golpes profesionales llevados a cabo como servicios subcontratados entre redes criminales, con armas de fuego alquiladas por tan solo 15.000 pesos colombianos (3,50 dólares estadounidenses) por media hora.

    — Ecuador registró 9.216 homicidios en 2025, su año más mortífero de la historia, donde sicarios de 16 años recibieron 150 dólares por asesinato y la fragmentación de los cárteles convirtió provincias enteras en zonas de guerra.

    — En Perú, los casos de sicariato y extorsión aumentaron casi un 500% en cinco años, matando al menos a 69 conductores de autobuses solo en 2025 y obligando al 80% de las empresas de transporte de Lima a pagar tasas de protección penal.

    — El PCC de Brasil ha convertido el asesinato por contrato en un rito de iniciación y un negocio transnacional que opera en 28 países, mientras que los investigadores de RUSI describen el sicariato como un “sistema de castigo paralelo” que reemplaza la ausencia de justicia estatal.

    Análisis profundo de RioTimes | Serie: La lente global

    En Bogotá, puedes alquilar un arma por 3,50 dólares y contratar a alguien para que la use por menos de lo que gana un conductor de autobús en una semana. En Manta, Ecuador, a un adolescente le pagaron 150 dólares por ejecutar a un hombre en un taller mecánico, y en Lima, el 80% de las empresas de transporte público pagan tarifas de protección penal porque la alternativa es una bala. El sicariato latinoamericano ya no es una aberración del hampa; es el modelo de negocio de un continente.

    El Rio Times, el medio de noticias financieras latinoamericano, examina cómo el sicariato latinoamericano (asesinato profesional a sueldo) ha evolucionado de una herramienta de los señores de la droga a una economía de servicios descentralizada que opera en al menos una docena de países. Al menos 108.838 personas fueron asesinadas en toda la región en 2025, según la revisión anual de homicidios de InSight Crime, lo que arroja una tasa media de 17,6 por cada 100.000 habitantes. Si bien el total regional cayó aproximadamente un 5% desde 2024, la composición de la violencia ha cambiado: una proporción cada vez mayor de asesinatos son ejecuciones por encargo llevadas a cabo por profesionales remunerados o adolescentes desesperados para quienes asesinar es el único trabajo disponible.

    Bogotá: Donde Latinoamérica Sicariato se convirtió en un servicio tercerizado La capital colombiana ofrece la ventana más clara a cómo opera el sicariato como industria. Datos obtenidos por el concejal de la ciudad de Bogotá, Julián Espinosa, de la Dirección de Investigación Criminal de la Policía Nacional (DIJIN) muestran que el sicariato representó 606 de los 1.214 homicidios de la ciudad en 2024, el 49,9% del total. La trayectoria es inequívoca: los casos de sicariato pasaron de 431 en 2022 (42% de los homicidios) a 437 en 2023 (40,3%) hasta ese pico de 2024.

    Laura Suárez, directora de seguridad urbana del think tank ProBogotá, dijo a El País que el fenómeno refleja la instrumentalización de la violencia por parte de múltiples organizaciones criminales en competencia. No existe un único cártel dominante; en cambio, docenas de pandillas bien financiadas luchan por los corredores de drogas y el control de las economías ilícitas. La producción de cocaína en Colombia, estimada por las Naciones Unidas en aproximadamente 3.000 toneladas al año, alimenta las redes criminales urbanas con dinero que se traduce directamente en armas, municiones y capacidad de reclutamiento.

    Cómo América Latina convirtió el asesinato en una floreciente industria global. (Foto reproducción de Internet) Lo que distingue el modelo de Bogotá es el surgimiento de lo que el analista de seguridad Nieto llama la “cartera criminal”: un sistema en el que diferentes pandillas se especializan en diferentes servicios y se subcontratan entre sí, con el asesinato como una sola línea. Se pueden alquilar armas de fuego en barrios como San Bernardo por 15.000 pesos colombianos (aproximadamente 3,50 dólares estadounidenses) la media hora, y los precios aumentan para las armas imposibles de rastrear. Esta accesibilidad está vinculada al flujo de armas a través de intermediarios desde las fronteras de Venezuela y Ecuador, creando una cadena de suministro que hace que contratar a un asesino sea tan transaccional como contratar a un mensajero.

    “Se está generando una cartera criminal. Ya no es la misma banda que roba, mata y trafica: se articulan en una red donde unos prestan servicios a otros. En ese esquema, el sicariato es una forma de subcontratación criminal”. — Analista de seguridad Nieto, citado en El País Colombia

    Ecuador: niños sicarios y un país en guerra consigo mismo Ecuador cerró 2025 como el año más violento de su historia: 9.216 homicidios dolosos, un 32% más que 2024, arrojando una tasa de 50,9 por 100.000 habitantes. El país promedió un asesinato cada hora. Seis ciudades ecuatorianas se encuentran entre las 50 más violentas del mundo, y la Lista de Vigilancia de Conflictos de ACLED estimó que el 71% de la población de Ecuador (más de 12 millones de personas) estaba expuesta a la violencia del crimen organizado.

    La dimensión del sicariato es particularmente inquietante por quién aprieta el gatillo. En enero de 2026, la policía de Manta detuvo a un joven de 16 años a quien le habían pagado 150 dólares para ejecutar a un hombre de 41 años en un taller mecánico, un golpe ordenado por la pandilla Los Lobos como parte de una disputa interna. La policía vinculó al menor con otros incidentes violentos en el distrito y el caso no fue ni mucho menos aislado.

    El reclutamiento de menores es sistemático: en diciembre de 2025, la policía desmanteló una célula de Los Choneros en Manabí que incluía a dos sicarios de 16 años, uno de los cuales ya tenía antecedentes penales. El Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado de Ecuador encontró que las organizaciones criminales han desarrollado extensas cadenas de valor donde el narcotráfico es la principal fuente de ingresos, seguido de la minería ilegal de oro. La transformación del país de un corredor de tránsito de cocaína a una importante plataforma de exportación (explotando sus puertos en el Pacífico y su economía dolarizada) ha convertido la violencia en el costo de hacer negocios.

    Perú: Cuando Sicariato apunta a la economía Perú representa una evolución diferente del modelo de sicariato: una en la que el asesinato por contrato se ha convertido en el brazo ejecutor de una economía de extorsión masiva. La Cámara de Comercio de Lima informó que los casos de extorsión y sicariato aumentaron casi un 500% en cinco años, amenazando a más de dos millones de empresas. Sólo en el primer trimestre de 2025, las autoridades documentaron 364 asesinatos al estilo sicariato en todo el país.

    El sector del transporte ha quedado diezmado: al menos 69 conductores de autobuses y cinco cobradores de pasajes murieron durante sus horas de trabajo en 2025, y el 80% de las empresas de transporte público reconocieron pagar tarifas de protección por un promedio de 30.000 soles (aproximadamente 7.800 dólares estadounidenses) por mes. El registro nacional de defunciones de Perú registró 2.218 homicidios en 2025, y en el tercer trimestre se produjeron 575 asesinatos, la cifra trimestral más alta desde que comenzó el mantenimiento de registros en 2017. Más de 1.000 de los 1.880 distritos de Perú ahora están operando bajo algún tipo de decreto de emergencia.

    La respuesta del gobierno ha incluido prohibir que dos adultos compartan una motocicleta en Lima y Callao, apuntando al clásico modo sicariato de un conductor y un tirador en una motocicleta. A principios de 2026, la policía reportó más de 4.000 denuncias de extorsión en los primeros meses, con un promedio de 75 por día, aunque los expertos dicen que la cifra real es significativamente mayor porque la mayoría de las víctimas no denuncian.

    El PCC de Brasil: del rito de iniciación al negocio global El Primeiro Comando da Capital (PCC) de Brasil representa el modelo organizativo de sicariato más sofisticado de la región. El Royal United Services Institute (RUSI), el grupo de expertos en defensa con sede en Londres, describe que el PCC ha adoptado el asesinato por contrato como un rito de iniciación para nuevos miembros y como un negocio extraterritorial: encargar ataques transfronterizos como parte de sus operaciones en al menos 28 países.

    El asesinato en septiembre de 2024 del exjefe de policía de São Paulo, Ruy Ferraz Fontes, asesinado por tres agresores que utilizaban rifles de alta calidad en una concurrida carretera de Praia Grande, ilustró la capacidad del PCC para realizar asesinatos selectivos de nivel profesional. La Iniciativa Global Contra el Crimen Organizado Transnacional señaló que Fontes había encabezado el primer grupo de trabajo para investigar al PCC a fines de los años 1990. Una investigación académica publicada en ScienceDirect confirma que el PCC opera un sofisticado sistema de justicia paralelo que incluye juicios, castigos, resolución de disputas para civiles y cumplimiento de contratos, todas funciones normalmente reservadas al estado.

    La presión de la administración Trump para designar al PCC y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas extranjeras (y la resistencia del gobierno de Lula a esa designación) refleja cómo el asesinato por encargo se ha convertido en una cuestión geopolítica. Los 50.000 miembros estimados del PCC y sus ingresos anuales de 200 millones de dólares lo convierten en una empresa criminal cuyo brazo policial opera con capacidades de nivel militar.

    Rosario argentino: un declive que confirma la regla Rosario, Argentina, lugar de nacimiento de Lionel Messi, pasó más de una década como la capital del narcotráfico del país, con 260 homicidios en 2023 impulsados ​​por guerras de pandillas por el territorio de las drogas. Bajo el gobierno provincial de Pullaro, los homicidios se redujeron un 62% en 2024 a solo 91. Infobae había informado anteriormente que el 70% de los asesinatos en Rosario fueron narcoviolencia relacionada con el sicariato.

    Pero en 2025 se produjo un repunte del 27%, hasta 116 homicidios, todavía muy por debajo de los años pico, pero suficiente para indicar que las estructuras subyacentes permanecen intactas. Los analistas de seguridad debaten si la caída de 2024 reflejó un éxito genuino en la aplicación de la ley o una tregua implícita entre las autoridades y las bandas criminales. De cualquier manera, Rosario demuestra tanto el potencial como la fragilidad de suprimir el sicariato únicamente mediante la aplicación de la ley.

    México: donde los cárteles convirtieron a los sicarios en una función corporativa Los cárteles de México han profesionalizado el sicariato a un nivel sin precedentes en el resto de la región. El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), liderado hasta su muerte en 2026 por Nemesio Oseguera Cervantes (“El Mencho”), mantuvo equipos de sicarios altamente entrenados que desplegaron drones armados, minas terrestres improvisadas y armas de grado militar. El Tesoro de Estados Unidos designó a varios miembros del cartel específicamente para supervisar las operaciones de los sicarios, incluido el ejecutor de Carteles Unidos, Edgar Valeriano Orozco Cabadas.

    La investigación etnográfica académica sobre los sicarios de Ciudad Juárez encontró que los asesinos a sueldo siguen una trayectoria profesional dentro de lo que los investigadores describen como una “infraestructura corporativa criminal” particularmente sólida en las ciudades fronterizas mexicanas. El Cartel del Noreste envió sicarios a través de la frontera estadounidense hacia Laredo, Texas, en una operación de asesinato a sueldo que resultó en una sentencia de cadena perpetua para su líder. El Índice de Paz de México 2025 describió que los cárteles han evolucionado desde pequeñas organizaciones de contrabando hasta empresas criminales multinacionales que operan sus propios tribunales y hacen cumplir sus propias leyes.

    El marco académico: el sicariato como sistema de justicia paralelo La investigadora de RUSI, Ludmila Quirós, sostiene que el sicariato debe entenderse no simplemente como un asesinato a sueldo sino como un “sistema de castigo paralelo”, un mecanismo de resolución de conflictos que surge cuando la justicia estatal está ausente. En su marco, el asesinato por encargo funciona como el equivalente del hampa criminal a un sistema judicial: resuelve disputas, hace cumplir acuerdos, castiga a los desertores y disuade la competencia. El sicario no es simplemente un asesino sino un intermediario que actúa en nombre de actores que necesitan control sin acceso a instituciones legítimas.

    Este marco explica por qué el sicariato crece en proporción directa a la debilidad del Estado. En Ecuador, donde el gobierno ha respondido con sucesivos estados de emergencia y despliegues militares, la violencia no ha hecho más que intensificarse, porque la ausencia fundamental de justicia institucional en los territorios controlados por los cárteles sigue sin abordarse. En Perú, donde más de la mitad de los distritos administrativos del país operan bajo decreto de emergencia, se aplica la misma dinámica.

    Quirós también identifica una dimensión poco explorada: el sicariato sirve cada vez más a actores de la economía legal que utilizan sicarios para resolver disputas comerciales, intimidar a competidores o desplazar comunidades de tierras valiosas. Esta función de “limpieza social” significa que el sicariato ha penetrado mucho más allá del tráfico de drogas hasta la propia economía legítima.

    El mapa regional País / Ciudad Modelo Sicariato 2025 Homicidios Tasa /100K Colombia (Bogotá) Servicios de pandillas subcontratados; “cartera criminal” 1.214 (2024) 25,8 Ecuador Guerras de cárteles; reclutamiento de niños; conflicto armado 9.216 50,9 Perú Aplicación de la extorsión; segmentación de transporte 2,218 6.5 Brasil Justicia paralela del PCC; operaciones extraterritoriales ~47.000 (estimado) ~22 Argentina (Rosario) Narcoguerras territoriales; supresión parcial 116 (departamento) ~4.7 México Estructura corporativa del cartel; operaciones de grado militar ~28.000 (est.) ~21 Total Latinoamérica Múltiples modelos convergentes 108.838 17.6 Fuentes: Resumen de homicidios de InSight Crime 2025; DIJIN vía El País Colombia; Ministerio del Interior Ecuador; SINADEF Perú; RUSI; Iniciativa Global Contra el COT.

    Qué mirar Elecciones en Ecuador y política de seguridad: El presidente Noboa ganó la reelección en abril de 2025 con una plataforma que priorizaba la seguridad, pero el aumento del 32% de homicidios que siguió sugiere que las respuestas militarizadas por sí solas no pueden romper el ciclo. Esté atento a si la caída del 35% en la delincuencia en las provincias fronterizas, según afirma Noboa, puede extenderse a nivel nacional.

    La crisis electoral y de extorsión en Perú: Con las elecciones de 2026 y la extorsión como preocupación dominante de los votantes, el próximo presidente hereda un aparato de seguridad que no ha logrado proteger el sector del transporte. El experimento de prohibición de motocicletas en Lima será un caso de prueba.

    Designación terrorista del PCC: El marco de operaciones conjuntas entre Estados Unidos y Brasil lanzado en abril de 2026 representa una alternativa a la designación. Que produzca resultados visibles antes de las elecciones de octubre en Brasil determinará si Washington intensifica la situación.

    Repreciación del riesgo de inversión: Para los inversores internacionales que evalúan la exposición latinoamericana, el mapa del sicariato se superpone cada vez más con el mapa de oportunidades económicas: los puertos de Ecuador manejan las exportaciones agrícolas, Lima de Perú es el motor comercial y el PCC de Brasil opera a lo largo de los mismos corredores que mueven la soja y el mineral de hierro a los mercados globales.

    Los datos llevan a una conclusión incómoda: América Latina no está experimentando una ola de criminalidad. Está experimentando la maduración de un sistema económico paralelo en el que el asesinato es un servicio, las armas son productos de alquiler, los adolescentes son la fuerza laboral y la ausencia del Estado es el plan de negocios.