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Monday, June 22, 2026
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    persiste la misma pregunta

    ¿Y qué va a pasar? es la pregunta habitual y angustiosa que hacen la mayoría de los venezolanos, desde años atrás cuando la democracia fue transmutada en despotismo. Y después de la llamada “extracción”, continúa siendo la pregunta habitual y angustiosa.

    Ello es así, se supone, porque no se conocen respuestas convincentes que disipen el motivo de la pregunta. A lo que se podría agregar, que no se conocen porque no las hay.

    Desde luego que existen planteamientos al respecto. El poder establecido tiene el suyo: quedarse a pesar de los pesares. Washington tiene un abanico de propuestas, algunas bien presentadas, pero en su conjunto, confusas. La oposición legítima busca el reconocimiento de la voluntad popular o la reivindicación de la soberanía constitucional. La oposición oportunista apuesta al mejor postor, sea quien sea.

    Y mientras tanto crece la angustia por la pregunta sobre lo que podría pasar. Y crece por el deterioro aún mayor de las condiciones económicas y sociales, por no hablar de las operaciones de cirugía plástica que se le hacen a la figura política de la hegemonía.

    Un país cuyo interrogante principal es qué va a pasar, y cuya respuesta se desconoce, no es precisamente el lugar ideal para que haya seguridad, claridad, horizonte a la vista y camino abierto, aunque esté repleto de dificultades.

    Certezas no suele haber en ninguna parte del mundo y menos ahora que impera la fluidez del relativismo. Pero eso es una cosa y otra es la angustia vital que expresa nuestra pregunta persistente.