“Gran Juego” se denominó en el siglo XIX a las maniobras abiertas y encubiertas que los imperios rusos y británicos llevaban a cabo en lo que hoy es Afganistán para disputarse el poder en esa zona crítica del mundo. Hay mucho escrito al respecto, incluso Rudyard Kipling lo describe en su novela kim (sí, escribió otras grandes novelas además de El Libro de la SelvaGunga Din, Capitanes intrépidos, etc. Por favor, LEAN).
Hoy ante nuestros ojos, salvo para la muy pobre élite y chapuceros todólogos latinoamericanos, se lleva adelante un nuevo Gran Juego, que también una parte del mismo se desarrolla en las proximidades de ese del siglo XIX, y tiene a Rusia y dos actores más: Estados Unidos y China. En esta columna hemos descrito como nadie el marco general de la Guerra Fría 2.0 entre Estados Unidos y China, con Rusia como actor jugando para Beijing pero a la vez tratando de sacar ventajas de la necesidad de separarlo de esa deriva que tiene Washington. En ese contexto, el Asia Central sigue siendo de valor crítico tal como Halford Mackinder expusiera en su célebre conferencia ante la Real Sociedad Geográfica (El pivote geográfico de la historia): Asia Central es una fuente gigantesca de recursos energéticos y minerales estratégicos.
Asia Central está entre Rusia y China y en medio de Eurasia; controlar esos recursos proporciona acceso a una línea de suministros que son vitales hoy mismo y mucho más en caso de una crisis. Claramente Estados Unidos no tiene una presencia relevante en Asia Central como sí tienen Rusia y China. En ese punto hay mucho para hacer. Claramente estabilizar Oriente Medio, sacando de juego la amenaza iraní; generar incentivos en Rusia para aumentar la participación de Estados Unidos en la explotación de recursos en Asia Central; apoyar a la India en su iniciativa de Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC).
En términos estratégicos, a Estados Unidos le conviene que Rusia tenga mayor preponderancia que China en Asia Central, pero en el marco de una Rusia que sea más independiente de Beijing, algo que todavía ni por asomo se ha logrado, y puede exigir años en lograrse. Pensar que la geografía no tiene relevancia en los asuntos estratégicos es tan estúpido como prescindir de la historia para analizar los mismos temas.
Comenzado ja, la “Guerra de los Drones”
Sí, parafraseando al maestro Yoda cuando anunciaba al Consejo Jedi el inicio de la “Guerra de los Clones”, podemos decir que los indicios apuntan a que estamos próximos a ver un cambio profundo en la guerra que se lleva a cabo en Irán. Ya desde el miércoles crecían los rumores de que pronto íbamos a enterarnos de algo tan cómodo y letal como la operación de los beepers que dejó fuera de combate a millas de comandantes de Hezbolá en 2024. Las especulaciones comenzaron: ¿Algún dispositivo de uso común entre las fuerzas iraníes?.
Hoy empiezan a llegar las noticias de que Israel no sólo tiene el control del aire por medio de sus aviones, sino también de drones. Esto es de máxima importancia. Al parecer, los drones israelíes empiezan a moverse por todos lados, y eso se traduce en dos giros drásticos que pueden redefinir esta guerra. El primero es que estos drones estarían transportando armas para los grupos que podrían rebelarse contra el régimen de los ayatolás. Y la noticia se da justo cuando las tribus árabes del Khuzestán han anunciado su rompimiento con el régimen. Esto es gravísimo para Irán, porque esa región es justo donde se encuentra la mayor parte de la industria petrolera iraní. Si los ayatolás pierden el control del petróleo, se quedan sin nada.
Pero no podía ser de otro modo. El petróleo está en el Khuzestán, y sus habitantes no reciben un beneficio proporcional a las ganancias de negocio semejante. Todo se lo queda el régimen centralizado en Teherán. Los khuzejos están hartos de eso y de la opresión a la que los tienen sometidos los radicales clérigos que gobiernan el país, y por eso se han levantado en contra. Golpe estratégico brillante, por cierto. Todo mundo (y eso incluye a los ayatolás) estábamos al pendiente de lo que pudieran hacer los kurdos, los baluchíes o los pashtunes y resulta que el golpe lo trajeron los árabes iraníes.
El segundo giro es que los drones suicidas de Israel han comenzado a atacar a los integrantes de las Guardias Revolucionarias y las Fuerzas Basij. Desde el miércoles se han reportado varias personas eliminadas en Teherán, y una gran cantidad de heridos que ni siquiera pueden ser atendidos porque los hospitales están saturados. Tras el bombardeo sistemático de los cuarteles de las Guardias Revolucionarias y los Basij, las tropas comenzaron a ocultarse en mezquitas, escuelas y hospitales, a sabiendas de que ahí no serían atacados. Pero no pueden quedarse a vivir allí. Tienen que salir, desplazarse, y ahí es donde se vuelve una amenaza mortal saber que Israel controla el cielo de Teherán no sólo con aviones, sino también con drones.
Cada movimiento que hacen es espiado, y no pueden recurrir a nada para evitarlo. En cada traslado pueden ser seguidos o rastreados, y en cada esquina pueden ser eliminados. Israel tiene una experiencia enorme en este tipo de ataques, porque así es como han eliminado a millas de combatientes de Hamás en Gaza y de Hezbolá en el Líbano. Como consecuencia, cada vez hay más rumores de que las deserciones empiezan a multiplicarse. Si las Guardias Revolucionarias colapsan, el régimen está acabado. Es lo único que los mantiene en el poder, el único vestigio de fuerza que les queda hacia el interior del país. Los bombardeos para terminar de destruir la infraestructura de los proyectos nucleares y balísticos del régimen iraní, continuarán. Pero también seguiremos recibiendo noticias de este nuevo tipo de ataque que Israel está llevando a cabo en las ciudades iraníes, ya ras de suelo.
Mientras, Estados Unidos seguirán encargándose de los depósitos de misiles y de la ya casi extinta fuerza naval de Irán. Los bombardeos masivos pusieron en crisis a los políticos de Irán. Ahora, los bombardeos selectivos van a poner en pánico a la tropa fiel al régimen. Sin defensas aéreas, no hay nada que los ayatolás puedan hacer, y está claro que Rusia y China no van a llegar al rescate. Mientras tanto Irán está literalmente lanzando misiles para todos lados como chimpancés con navajas, sin objetivo serio alguno, a todos los Estados árabes de la región y hasta a países del centro de Asia como Azerbaiyán y Turkmenistán; ahora imaginan a estos locos con armas nucleares en sus arsenales. Alea jacta est. La suerte está echada.
@J__Benavides