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Wednesday, June 17, 2026
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    La forma elusiva: Luis Romero, la imagen furtiva

    LUIS ROMERO, VASCO SZINETAR“Bajo el título Punto ciego, Romero presentó lo que considera su más exhaustiva exposición, una suerte de recuento antológico de mediana carrera donde revela el observador avezado que es”

    Por TAHÍA RIVERO

    Luis Romero es una figura fundamental en la escena del arte contemporáneo venezolano. Su trayecto se caracteriza por combinar su práctica artística y simultáneamente, construir espacios y plataformas críticas para visibilizar a otros artistas. Como gestor cultural y galerista, quizás ha propiciado desde la actividad privada, el mayor intercambio internacional en el arte contemporáneo reciente, especialmente entre artistas locales y la diáspora. Durante los noventa dio inicio a programas de residencias de artistas en varios continentes. Ha experimentado y publicado formatos alternativos como la revista Pulgar, para fomentar la autonomía creativa, la investigación curatorial y la circulación efectiva de diferentes voces. Toda esta actividad, descrita aquí muy someramente, puede leerse como una acción artística propia que implica sus propios tiempos.

    Recientemente Luis Romero clausuró su última exposición individual en Platabanda, un espacio de características muy diferentes a las galerías de arte contemporáneo de Caracas. Bajo el título punto ciego, Romero presentó lo que considera su más exhaustiva exposición, una suerte de recuento antológico de mediana carrera donde revela el observador avezado que es. El archivo memorioso de Luis es vasto y denso. Iconografías de la cultura popular, la historia del arte, la ciencia, el paisaje y el mundo natural, a la par de imágenes que evocan y simbolizan sensaciones de desolación, estupor o trampantojos cargados de humor e ironía. Es denso porque en sus obras, la dislocación entre lo representado y la palabra escrita comporta reflexión y crítica. El título, punto ciegoalude a los objetos y episodios que permanecen en un rescoldo de la mente como una imagen furtiva pero que de improviso, algún evento, los trae a la superficie.

    Museográficamente, la exposición se estructura en tres zonas. Un primer conjunto de obras que, aunque realizadas en distintos soportes y materiales, van instaladas sobre la pared; un segundo grupo lo conforman las piezas tridimensionales ubicadas en el espacio, y por última la sala dedicada a la serie de grabados, ciclo lunar2020-2025, que como las páginas de un libro, retratan el inventario de sus relaciones e inquietudes.

    Entre las formas que prevalecen, en distintas dimensiones y técnicas expresivas, identificamos esferas, círculos y circunferencias. La redondez evidente o escamoteada prevalece en buena parte de las obras, pero justamente, apenas se descubre al acercarnos a las pinturas de flores en homenaje a Van Gogh. Realizadas con las superficies solidificadas de los cuartos de galón de pintura, son discos superpuestos de distintas tonalidades que ilustran la más florida primavera. Otra serie postula retículas hechas con botones pintados en variadas gamas de color. El díptico de papeles blancos con incisiones circulares nos recuerda los dibujos rasgados de Claudio Perna. La exposición está cargada de referencias a otros artistas como la escultura. madera2018-2025 en clara alusión a Duchamp. la serie Lugares de placer2020-2025, va describiendo combinaciones cromáticas sobre un plano con incisiones, que origina un interesante efecto de paisaje sideral.

    Dos piezas de gran formato ordenan el recorrido del amplio espacio de la sala, una es la columna Menhir, 2019-2025, realizada con pelotas de bowling de colores, se levanta determinando la totalidad del ambiente. La otra es la escultura. Campos de color, 2020-2025, una estructura metálica que describe la composición lineal de banderas de distintos países y que Romero vincula acertadamente, con la obra estructura cinética1957, de Jesús Soto ubicado en la Facultad de Arquitectura de la UCV.

    punto ciego descubre a un vouyeur infatigable, un artista en diálogo permanente con la historia y con la realidad tangible en la circularidad de su sistema de relaciones simbólicas espirituales y cotidianas.