HAROLD ALVARADO TENORIO, VASCO SZINETARAutor de una extensa obra como poeta, ensayista, crítico literario, editor, compilador, observador de la política contemporánea y articulista de fuste, Harold Alvarado Tenorio (Colombia, 1945), voz fundamental de la poesía en lengua española, ha publicado Poemas (Podenco editor, 2025), del que hemos seleccionado poemas
Por HAROLD ALVARADO TENORIO
Herencia
La única herencia de mi padre.
[dijo Yusuf ibn al-Sayj al-Balawi]
Fueron unos testículos grandes.
Qué gran legado, pensó,
¡Qué gran legado!
Desperdicio
Que el pasado caiga desde nosotros.
Que sea como agua inútil
y, además, como agua innecesaria.
Nuestro pasado vale tres cuartos.
Vale nada.
Сталинград
Hasta aquí la música.
Sobre las fronteras rusas
las ametralladoras.
Pandilla de temerarios
contra la Madre Patria.
Himno de Francia
Obertura Solemne de 1812.
De las goces del cuerpo
Entre el sueño,
después de las goces del cuerpo,
cada presencia mira por su ojo,
cada salida tiene una puerta.
Redoblar
Oye el tambor.
Las flautas,
y el brillo reluciente de las telas,
anuncian la guerra que nos cerca.
Ven a mí, mírame a los ojos.
En Salónica
Viajando por Salónica,
la luz, en la hora más temida,
ante el llameante brillo
corre, ligeramente,
en medio del aire estático
sobre las estrellas centelleantes.
Memoria de Holanda
Recuerdo una mañana
cuando, después del goce de soltero,
caminaba en el campo
recorriendo tu cuerpo.
Aquella noche,
apagada
la seda,
bebemos
vino
dulce.
Llegando el otoño
Llegando el otoño
declaró su amor.
Esa noche,
veinte puñales, cercaron
los ojos de la bella.
los remordimientos
le llevaron
de ciudad en ciudad.
Sigurd Jorsalafari
Guerreó contra los árabes
españoles y murieron locos.
Eso dicen los antiguos
de Sigurd Jorsalafari
o Sigurd el peregrino
o Sigurd el viajero a Jerusalén.
1975
La delicia de las cosas
reposa en el paladar.
Desgraciado
quien llego a los treinta
sólo ha probado un lado del placer
y gustado sólo una caricia.
Abubillas de Baza
Mensajera celestial,
abejaruco que haciendo un nido
abrigáis, nutris y quitáis con el pico
las viejas plumas de vuestros padres.
Abubillas que sabéis de gratitud
Como en un campo de cáñamo
Como en un campo de cáñamo,
uno a otro tallo se apoya
en la mañana,
uno a otro se oprime,
entrada la noche.
De la aristocracia
De la aristocracia
queda todo:
La buena voluntad,
el amor al prójimo,
las buenas maneras
y el calor humano.
Nosotros, los siervos,
nos complacemos
en copiar.
La forma de tu cuerpo
¿Qué dulces ojos?
qué manos,
tuvieron la fortuna
de conocer la fresca
forma de tu cuerpo
y tallarla en el bronce,
para nuestra goce?
Cuando vengan a casa
Cuando vengan a casa
para saludar,
hacer trabajos
o pedir favores
trátales como debes.
No te confundas,
el presente ni el ayer.
Ellos allá y tú acá.
Taliesin
Yo, Taliesin,
vasallo de antiguos reyes,
en un oscuro patio inglés,
el conocido las voces
y el grito de los punales.
Yo,
Taliesin,
el más alto,
el más rubio.
ella
La que no acaba
es la vejez.
La otra,
la edad de la belleza
dura un fulgor,
un maravedí.
Ni hermosura ni muerte
importante al viejo.
solo estar,
seguir cayendo.
Job XII 24
Quita el sentido a los gobernantes del país.
Hazlos caer en un desierto sin caminos,
que a tientas vayan en las tinieblas sin luz
y como beodos yerren.
Primavera
Primavera golpea las ventanas y el polvo del Gobi
Cubre los objetos con una pátina amarga.
Alguien habla de un lejano país tropical.
La vida es implacable.
El tiempo inexorable.
Tubinga, hacia 1807
Nadie frecuenta, ahora,
esa casa, junto al Neckar,
donde recordaste tus estudios,
y tu amor,
sólo dos años.
Plaza de las Tres Culturas, hacia 1968
Amo esos hermosos cuerpos juveniles
que una vez saciados los deseos
dejando el lecho humedo
con la bandera roja
entre las manos
en el combate
mueren.
Arte y ficcion
Como en el arte,
hizo de su vida una ficción.
Y lo que más amó, el placer,
lo obtenido en sueños.
No habia realidad
y si la hubo
resultó también quimera.
Dioses
Muchos eran más listos que nosotros.
Cuando les necesito
les hacen venir golpeando la carraca,
trazan sus huellas sobre la arena,
las flautas hablan sus voces.
Nadie les temia:
habían fabricado sus rostros.
Menorca
En la desolación
el verano
es una llama blanca.
Los hombres abandonados
el campo y vuelven
una casa sin rostro.
Sólo los ancianos recuerdan la luz:
la vida es extensión,
una inmensa llanura.
zen
La sombra sigue al cuerpo.
condenado a viajar.
Tendrás mi piel.
Tendrás mi carne.
Tendrás mis huesos.
Pero el último guardó silencio.
Tendrás mi médula -dijo-.
Como el polvo del camino,
la mano sostenía una sandalia.
tú
Tú, que has viajado al país de los altos edificios.
Tú, que conoces los sabores del vino extranjero.
Tú, que has oído la música del timbal y de la flauta,
¿Has encontrado, como el mío, corazón alguno?
Al cerrar la puerta
Desnuda, al cerrar la puerta,
como recompensa recibiste,
un vano rosario de palabras.
Dile que vuelva.
Dile que venga y presente al respetable
sus magnificas nalgas rosadas,
la ronca voz
y la canción de entonces.
Embajadores
Cuando llegaron a Madrid
-ricos en prestigio de embajadores-
muchos fueron sus discursos,
muchos los aplausos del público,
mucho el oro y la plata que recibieron.
Cuán inocentes, fueron los antiguos,
desconociendo el mérito
de nuestros valores públicos.
En espera del gran día
Gran vida que das y todo quitas.
Ni siquiera el recuerdo quedará en nuestros huesos.
Ni siquiera la música del violín de Mendelssohn.
La pregunta
Un día preguntaron qué deseaba
y trajeron aquella que había perdido en su juventud.
Después de siete lunas y siete sonrisas
un hueso de uva
le separó de sus brazos
de su perfume
y sus ajorcas.