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Saturday, June 13, 2026
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    El impulso fiscal digital de Argentina lleva la evasión del IVA al nivel más bajo en 20 años

    Durante años, Argentina fue un caso de economía informal desordenada: la gente pagaba en efectivo, las empresas no declaraban ventas y el Estado a menudo miraba hacia otro lado.

    Un nuevo estudio muestra ahora que algo está cambiando, y es importante para cualquiera que intente comprender hacia dónde se dirige el país.

    Investigadores de la Universidad Austral estiman que las empresas no pagaron alrededor del 42 por ciento del impuesto al valor agregado (IVA) que deberían haber adeudado en 2023.

    Sigue siendo enorme, pero es el nivel más bajo de evasión del IVA en más de 20 años y siete puntos porcentuales mejor que el año anterior. También confirma una tendencia a la baja desde niveles superiores al 50 por ciento no hace mucho.

    El punto de inflexión no es una nueva ideología sino algo menos glamoroso: la digitalización. Las facturas electrónicas, los pagos con tarjeta y QR, las cajas registradoras en línea y el uso más amplio de cuentas bancarias comerciales han creado un rastro de datos.

    La inflación argentina se desacelera al 13,2% en febrero. (Foto reproducción de Internet) Cuando cada venta deja un rastro, resulta más difícil fingir que nunca sucedió. Entre 2019 y 2023, el número de cuentas bancarias corporativas aumentó considerablemente y los ingresos fiscales crecieron más rápido que la economía gravada.

    La economía sumergida de Argentina sigue siendo enorme Detrás de los promedios hay una segunda historia. La agricultura y el comercio, que durante mucho tiempo estuvieron entre los sectores más evasivos, mostraron algunas de las mejoras más pronunciadas.

    En el sector agrícola, una cosecha terrible y normas específicas del IVA hicieron aumentar la actividad declarada y reducir la evasión. En el comercio minorista y mayorista, el cambio de los consumidores hacia las tarjetas y las carteras digitales obligó a muchas pequeñas empresas a salir a la luz.

    Sin embargo, el precio de la informalidad sigue siendo enorme. El estudio calcula que la pérdida de ingresos fiscales equivale aproximadamente al 21 por ciento de la producción anual de Argentina, siendo los servicios, el comercio y la construcción los mayores agujeros negros.

    En muchas de estas actividades, las empresas que evaden impuestos también tienden a contratar trabajadores no registrados, sin contribuciones a la seguridad social ni a las pensiones.

    Para los observadores y los inversores extranjeros, el mensaje tiene un doble filo. Por un lado, un país que comienza a hacer cumplir reglas y a reducir su economía sumergida puede convertirse en un lugar predecible para hacer negocios.

    Por otro lado, el tamaño de lo que queda libre de impuestos explica por qué cada gobierno entrante hereda finanzas públicas tensas y presión para aumentar los impuestos o tolerar un sistema donde la informalidad compra la paz política.