Para la gente fuera de Brasil, puede ser fácil pasar por alto cuánto puede decir un solo partido de liga sobre el fútbol de un país y su estado de ánimo. La victoria del Corinthians por 3-1 sobre el São Paulo en Itaquera fue una de esas noches.
En la superficie, era un guión clásico de derbi. El Corinthians dominó desde el principio, impulsado por un mediocampo muy trabajador y unos laterales que constantemente atacaban por dentro.
Una falta torpe sobre el talentoso joven Breno Bidon le dio a Yuri Alberto la oportunidad de abrir el marcador desde el punto de penalti. São Paulo, al que le faltaban estrellas como Lucas y Oscar, parecía plano, lento para reaccionar y extrañamente resignado para un club de su tamaño.
Después del descanso, el patrón cambió. São Paulo finalmente empujó arriba, presionó con más coraje y empató con un cabezazo de Tapia en un córner.
Durante un tiempo, el Corinthians pareció frágil, perdió segundos balones y tuvo dificultades para construir desde atrás. En una liga tan implacable como la Serie A de Brasil, parecía otro ejemplo de un gran club incapaz de mantener los nervios.
El Corinthians venció al São Paulo por 3-1 y muestra un mejor plan para el futuro. (Foto reproducción de Internet) El Corinthians se reconstruye con estructura y eficiencia estelar La historia cambió con una decisión pragmática en la banda. El técnico Dorival Júnior recurrió a Vitinho y Memphis Depay, que acababan de regresar de asegurar la clasificación para el Mundial con Holanda.
Depay jugó apenas veinte minutos, pero fueron despiadados: movimientos inteligentes, uno contra uno tomado sin dramatismo y el momento que vivirá en los momentos destacados: una nuez moscada sobre el defensor Sabino en el área, seguido de un remate sereno para el 2-1.
Minutos después, Yuri Alberto remató un disparo que se estrelló en el poste para poner el 3-1. Detrás del marcador hay algo más grande. Corinthians y São Paulo están ahora empatados a puntos, con registros casi idénticos, separados sólo por criterios disciplinarios.
Sin embargo, se sienten muy diferentes. La victoria del Corinthians da pistas de un equipo que intenta reconstruirse en base a estructura, ritmo de trabajo y roles claros, utilizando un fichaje extranjero de renombre para agregar eficiencia en lugar de ruido.
São Paulo, afectado por las lesiones y la inconsistencia, parecía más bien un equipo que pagaba el precio de las soluciones a corto plazo. Para los expatriados y los lectores extranjeros, este derbi no se trataba sólo de que una estrella holandesa anotara en Brasil.
Fue un recordatorio de que en este país el éxito todavía tiende a premiar la disciplina, la planificación y la ejecución a sangre fría por encima de la improvisación y la crisis permanente.