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Monday, June 15, 2026
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    Trump deja sobre la mesa la opción de enviar tropas a Venezuela y atacar a México

    “No descarto nada”. Con esa frase, pronunciada en una sesión informativa sobre la Copa Mundial 2026 en la Oficina Oval, Donald Trump convirtió una conversación sobre visas de fútbol en una señal de que Estados Unidos puede estar dispuesto a luchar contra los cárteles de la droga latinoamericanos con bombas y tropas, no solo con policías y jueces.

    Trump dijo que consideraría enviar fuerzas estadounidenses a Venezuela e incluso lanzar ataques dentro de México si eso fuera, en sus palabras, lo que fuera necesario para detener el flujo de narcóticos hacia Estados Unidos.

    Añadió que estaría “orgulloso” de atacar fábricas de drogas en México y Colombia, al tiempo que dijo que está abierto a conversaciones con Nicolás Maduro de Venezuela.

    Estas amenazas no surgen de la nada. Desde principios de septiembre, el ejército estadounidense ha llevado a cabo más de 20 ataques aéreos contra pequeñas embarcaciones en el Caribe y el Pacífico oriental en el marco de la Operación Lanza del Sur, matando a más de 80 personas que el Pentágono llama “narcoterroristas”.

    Al mismo tiempo, Washington está designando al Cartel de los Soles –una red informal de oficiales venezolanos acusados ​​durante mucho tiempo de traficar cocaína– como Organización Terrorista Extranjera, y ya ha puesto esa etiqueta en pandillas como el Tren de Aragua.

    Trump deja sobre la mesa la opción de enviar tropas a Venezuela y atacar a México. (Foto reproducción de Internet) La política estadounidense sobre cárteles genera tensiones regionales Esa etiqueta de terrorismo le da a la Casa Blanca un camino legal para tratar a los miembros de los cárteles como combatientes enemigos, no como criminales comunes. Trump enmarca todo esto como una respuesta dura a la crisis de sobredosis en Estados Unidos.

    Alrededor de 80.000 personas murieron por sobredosis el año pasado, muchas de ellas relacionadas con opioides sintéticos que, según las autoridades estadounidenses, viajan a través de las rutas de México y el Caribe.

    Para sus partidarios, hablar de ataques y despliegues suena como una seriedad que se debía desde hace mucho tiempo después de años de control fronterizo débil y regímenes corruptos en la región.

    En toda América Latina, la reacción es marcadamente diferente. El gobierno de México insiste en que nunca aceptará misiles extranjeros en su territorio. Venezuela ha movilizado fuerzas y acusa a Washington de utilizar las drogas como pretexto para el cambio de régimen y el control del petróleo.

    Los analistas regionales advierten que una vez que Estados Unidos normalice los ataques transfronterizos en nombre de la lucha contra los cárteles, ningún país –incluido Brasil– podrá estar seguro de que su soberanía está segura.