Alemania está reescribiendo silenciosamente su contrato social. A partir de 2026, todo hombre que cumpla 18 años deberá registrarse en la Bundeswehr, completar un cuestionario detallado sobre salud y motivación y, a partir de 2027, someterse a un examen médico obligatorio.
El servicio en sí seguirá siendo voluntario, pero con fuertes incentivos: salario inicial desde unos 2.600 euros al mes, la posibilidad de ampliar los contratos y beneficios como ayuda para pagar el permiso de conducir.
Sólo si el número de voluntarios es insuficiente, el parlamento podrá activar un borrador “basado en las necesidades” para aquellos que ya han sido evaluados y considerados aptos.
Detrás de la letra pequeña legal se esconde una ambición mucho mayor. Después de años de presupuestos reducidos y reformas a medias, Alemania quiere pasar de aproximadamente 180.000 soldados activos hoy a alrededor de 260.000 para 2035 y construir una reserva de unos 200.000 ciudadanos capacitados.
El ministro de Defensa, Boris Pistorius, advirtió que el país debe estar “preparado para la guerra” para 2029.
El nuevo proyecto de ley de Alemania muestra que Europa ya no cree en la paz por defecto El nuevo proyecto de ley de Alemania muestra que Europa ya no cree en la paz por defecto El nuevo gobierno liderado por conservadores ha prometido convertir a la Bundeswehr en el ejército convencional más fuerte de Europa, lo que refleja dos duras realidades: la guerra de Rusia contra Ucrania y las crecientes dudas de que Estados Unidos garantice para siempre la seguridad de Europa.
Alemania no está sola. Finlandia está elevando el límite de edad de los reservistas a 65 años, creando una reserva en tiempos de guerra de alrededor de un millón de personas.
Dinamarca está ampliando el servicio de cuatro a once meses y, a partir de 2025, incorporará mujeres al sistema de reclutamiento.
Los Estados bálticos, Grecia y Turquía mantienen el servicio militar obligatorio desde hace años. Paso a paso, los países de primera línea y casi de primera línea de Europa están reconstruyendo ejércitos ciudadanos en lugar de depender únicamente de pequeñas fuerzas profesionales.
En casa, el debate pasa tanto por TikTok y X como por el parlamento. Muchos alemanes jóvenes dicen que aceptarían un deber civil pero no quieren portar un rifle.
Las generaciones mayores hablan de justicia y responsabilidad nacional después de un largo período en el que la seguridad era tratada como un trabajo ajeno.
Para Alemania y para Europa, el mensaje es simple: la era de asumir que “las grandes guerras han terminado” está llegando a su fin y las sociedades se están remodelando en consecuencia.