Política
Hechos clave
—El hombre. Abelardo De la Espriella, un combativo abogado de derecha, es el presidente electo de Colombia y asumirá el cargo en 2026.
—El ultimátum. Ha dicho a los grupos armados ilegales que tendrán aproximadamente un mes para entregarse a la justicia una vez que asuma el poder.
—El escenario. Su toma de posesión planea ser en una base militar, el cantón José Hilario López en Popayán, en la conflictiva región del Cauca.
—La doctrina. Su programa promete poner fin a las conversaciones de paz, restaurar el control territorial y emprender un “Plan Colombia II”, que incluye la destrucción de 330.000 hectáreas de coca.
—Lo que está en juego. Cauca es un bastión de guerrillas disidentes leales a “Iván Mordisco”, lo que lo convierte en un símbolo de la crisis de seguridad que promete enfrentar.
Colombia está a punto de cambiar a un presidente que buscaba la “paz total” por uno que promete lo contrario. De la Espriellael abogado de línea dura elegido para dirigir el país, señala que su primer objetivo son los grupos armados del Cauca.
Un helicóptero del ejército colombiano. El presidente electo, Abelardo De la Espriella, ha prometido una agenda que priorice la seguridad y se centre en el Cauca. (Foto: Policía Nacional de Colombia/Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0)Referencia única
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Durante cuatro años, el gobierno de Colombia buscó la paz con los grupos armados que acechan en sus zonas rurales. El hombre que está a punto de sustituirlo tiene un plan muy diferente.
Abelardo De la Espriella, el nuevo presidente electo del país, es una fuerza prometedora donde su predecesor prometió diálogo, comenzando en la asediada región del Cauca.
¿Quién es De la Espriella? De la Espriella es un abogado extravagante y duro que desarrolló una carrera representando a clientes de alto perfil y cultivando una imagen pública combativa.
Ganó las elecciones presidenciales de Colombia de 2026 con una plataforma de ley y orden, presentándose como la antítesis del gobierno de izquierda saliente de Gustavo Petro.
Su ascenso refleja un giro más amplio hacia la derecha en partes de América Latina y un público exhausto por la inseguridad y los estancados esfuerzos de paz.
Hizo campaña como un outsider dispuesto a decir lo que los políticos tradicionales no dirían, un estilo que resonó en un país cansado de la inseguridad.
Lo que propone De la Espriella Su programa de seguridad es inusualmente contundente. Ha dicho que los grupos armados tendrán aproximadamente un mes, una vez que él asuma el cargo, para deponer las armas y someterse a la justicia.
Promete poner fin a los diálogos de paz con esos grupos, restaurar el control estatal sobre el territorio perdido y reafirmar el monopolio de la fuerza del gobierno.
La pieza central es lo que él llama un “Plan Colombia II”, que hace eco de la campaña antidrogas respaldada por Estados Unidos en la década de 2000, con el objetivo de erradicar 330.000 hectáreas de coca.
Sería una tarea enorme. Colombia sigue siendo el mayor productor de cocaína del mundo, y las campañas de erradicación anteriores a menudo han visto que los cultivos simplemente se desplazan en lugar de desaparecer.
El plazo de un mes es tanto teatro político como política, y pretende indicar determinación a los votantes que lo respaldaron exactamente para esto.
El panorama armado de Colombia está fragmentado (los disidentes guerrilleros, el ELN y las bandas criminales compiten por las rutas de la coca), por lo que cualquier fecha límite choca con una realidad enmarañada.
Por qué Cauca y por qué la Base del Ejército La elección del lugar es un mensaje. De la Espriella planea prestar juramento no en Bogotá sino en el Cantón José Hilario López, una base militar en Popayán, la capital del Cauca.
Cauca es una de las regiones más violentas de Colombia, donde los disidentes del comandante guerrillero conocido como “Iván Mordisco” dominan el territorio rural y las economías cocaleras.
Prestar juramento allí enmarca su presidencia en torno a enfrentar esa amenaza desde el primer día. Para las familias del Cauca, atrapadas entre los grupos armados y el Estado, las promesas llegan en medio de una inseguridad diaria que ninguna ceremonia puede solucionar rápidamente.
En Cauca se han producido asesinatos de líderes sociales y enfrentamientos que desplazan a comunidades enteras, lo que lo convierte en sinónimo de la guerra inconclusa de Colombia.
Los riesgos y las críticas No todo el mundo cree que la fuerza sea la respuesta. Los críticos –incluidas figuras de la izquierda como el senador Iván Cepeda– argumentan que un enfoque puramente militar ha fracasado antes y puede profundizar la violencia misma a la que apunta.
Los analistas señalan que poner fin abruptamente a las conversaciones de paz podría empujar a los combatientes vacilantes a regresar a la guerra, y que los ultimátums son más fáciles de declarar que de aplicar en el accidentado terreno de Colombia.
La historia ofrece advertencias: el Plan Colombia original debilitó a las FARC pero no puso fin al tráfico de drogas, y las operaciones de mano dura provocaron acusaciones de daños a civiles.
Las conversaciones de “paz total” del gobierno saliente ya se habían desgastado y la violencia en varias regiones había aumentado, lo que le dio a De la Espriella su oportunidad.
Lo que significa para los extranjeros Para los inversores y residentes, el cambio indica una política de seguridad más dura y confrontativa después de años de negociación.
Una ofensiva podría mejorar la seguridad en algunas áreas, pero también podría arriesgarse a que se reanuden los combates, los desplazamientos y el escrutinio de los derechos humanos, las tensiones que durante mucho tiempo han perseguido el conflicto de Colombia.
Los grupos de derechos humanos observarán de cerca cómo se lleva a cabo cualquier ofensiva, conscientes de los abusos pasados en la larga guerra de Colombia, y mucho dependerá de si la fuerza se combina con tribunales, empleos y servicios que puedan controlar el territorio una vez que se retome.
La primera prueba llegará pronto, ya que De la Espriella ha atado su propia credibilidad a ese reloj de un mes; Para las empresas, un campo más tranquilo podría abrir la minería, la agricultura y el turismo, mientras que un retorno al conflicto abierto haría lo contrario.
Preguntas frecuentes ¿Quién es Abelardo De la Espriella? Es un abogado colombiano de derecha que ganó las elecciones presidenciales de 2026 con una plataforma de seguridad de línea dura, posicionándose contra el gobierno saliente de Gustavo Petro.
¿Cuál es su plan para los grupos armados de Colombia? Ha dicho que los grupos armados ilegales tendrán alrededor de un mes para rendirse una vez que asuma el cargo, y promete poner fin a las conversaciones de paz, restaurar el control territorial y lanzar un “Plan Colombia II” contra el narcotráfico.
¿Por qué importa el Cauca? Cauca es una de las regiones más violentas de Colombia, un bastión de disidentes leales a “Iván Mordisco”. De la Espriella planea tomar posesión en una base militar allí para señalar su enfoque en la crisis de seguridad.
Fuentes: Policía Nacional de Colombia.
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