El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves en el Despacho Oval a su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele, en una reunión de carácter estrictamente privado y sin acceso para los medios de comunicación.
El encuentro, que consolida la estrecha relación entre ambos mandatarios, se manejó bajo un estricto hermetismo y no contó con declaraciones oficiales ni con la difusión de detalles por parte de sus administraciones.
Según publicó EFE, la cita estuvo pausada en la agenda de la Casa Blanca a las 11:00 hora de Washington (15:00 GMT). Ante las consultas de los medios de comunicación, fuentes del gobierno de El Salvador se limitaron a confirmar que se trató de un diálogo reservado.
Esta representa la segunda visita oficial de Bukele al Despacho Oval desde el regreso de Trump a la presidencia.
La reunión bilateral tiene lugar apenas tres días después de que Bukele anunciara formalmente su intención de optar a un tercer mandato consecutivo en El Salvador.
Esta postulación es viable gracias a una controvertida reforma constitucional aprobada el año pasado por la Asamblea Legislativa salvadoreña, la cual está controlada por el partido oficialista Nuevas Ideas.
La reforma constitucional introdujo modificaciones sustanciales en el sistema electoral de El Salvador:
Reelección indefinida: Se abolió la prohibición histórica que limitaba la gestión del Ejecutivo a un máximo de dos mandatos consecutivos.
Ampliación del período: Se extenderá la duración del período presidencial de cinco a seis años.
Eliminación de balotajes: Se suprimió la segunda vuelta electoral, lo que redujo los requisitos de votación para asegurar un triunfo inmediato.
La oposición política y diversos colectivos de la sociedad civil en El Salvador han señalado que estas reformas debilitan los contrapesos institucionales y aceleran la concentración de poder en el Ejecutivo.
Una alianza regional estratégicaBajo la actual administración estadounidense, El Salvador se ha consolidado como una clave sociopolítica para la Casa Blanca en América Latina, en un contexto donde Washington busca estrechar lazos con gobiernos de corte conservadora en la región.
Durante su primer encuentro bilateral en la Casa Blanca, ambos mandatarios expresaron públicamente su respaldo a la deportación desde EE UU del ciudadano salvadoreño Kilmar Ábrego García, una medida de repatriación que se ejecutó a pesar de la existencia de una orden judicial que prohibía de manera expresa su expulsión.
A pesar de las críticas de las organizaciones de derechos humanos por denuncias de detenciones masivas y encarcelamiento de ciudadanos sin antecedentes penales, las políticas de seguridad interna implementadas por Bukele en su lucha contra las pandillas siguen registrando una elevada aprobación popular dentro del país centroamericano.