7.1 C
Buenos Aires
Tuesday, July 14, 2026
More

    El ingeniero japonés Kit Miyamoto asegura que Venezuela tiene capacidad técnica para reconstruir, pero debe cumplir normas sísmicas.

    El ingeniero estructural japonés Kit Miyamoto, reconocido por participar en la recuperación de ciudades afectadas por grandes terremotos alrededor del mundo, aseguró que Venezuela dispone de las capacidades técnicas para emprender la reconstrucción tras los sismos del 24 de junio. No obstante, advirtió que el éxito de ese proceso dependerá de una supervisión más rigurosa en la ejecución de las obras y del cumplimiento de las normas de construcción sismorresistente.

    El especialista llegó al país como parte de una misión internacional de asistencia técnica para evaluar los daños ocasionados por el doblete sísmico, con especial atención en el estado La Guaira, donde inspeccionó edificaciones afectadas y analizó las condiciones del terreno para determinar los principales factores que influyeron en la gran magnitud de los daños.

    Con experiencia en emergencias en Japón, Turquía, China, Italia y México, Miyamoto afirmó que la tragedia en Venezuela se encuentra entre las más serias que ha atendido en su carrera.

    “Este es uno de los peores desastres que he visto en los últimos 20 años”, aseguró.

    A partir de las inspecciones, el experto explicó que el país cuenta con reglamentos de construcción apropiados y profesionales capacitados, pero indicó necesario reforzar los controles durante la ejecución de los proyectos para evitar fallas que pueden comprometer la estabilidad de las estructuras durante un movimiento sísmico.

    Deficiencias estructurales y suelos blandos intensificaron daños del doble sismoEntre las observaciones, el experto mencionó deficiencias en la colocación del acero de refuerzo en el concreto, principalmente en columnas y cimientos, donde algunas barras no alcanzaban la profundidad requerida para garantizar un desempeño estructural adecuado.

    “Es muy importante que la inspección sea hecha por ingenieros”, indicó.

    Miyamoto precisó que este tipo de errores no es exclusivo de Venezuela y ha sido detectado en otros países afectados por terremotos, por lo que insistió en que una supervisión técnica permanente resulta clave para disminuir la vulnerabilidad de las edificaciones.

    Otro de los aspectos que influyó en los daños registrados en La Guaira, dijo, fue la composición del subsuelo. Indicó que los terrenos blandos amplifican las ondas sísmicas y aumentan el movimiento que experimentan las construcciones durante un terremoto, fenómeno similar al ocurrido en Ciudad de México durante los sismos de 1985 y 2017.

    A pesar de ello, descartó que estas condiciones impidan seguir desarrollando proyectos urbanísticos en la región.

    “Venezuela cuenta con la experiencia y la tecnología. Lo importante es hacerlo correctamente”, dijo.

    Implementarán sistema tecnológico para evaluar daños y reconstruir viviendasComo parte del proceso de recuperación, el ingeniero que anunció que trabajará junto con cerca de un centenar de profesionales venezolanos en un programa destinado a inspeccionar las viviendas afectadas mediante plataforma tecnológica que permitirá registrar los daños y establecer las intervenciones necesarias.

    Las edificaciones serán clasificadas en tres categorías: edificios negros, cuando presenten daños estructurales irreparables y deban demolerse; edificios azules, para aquellas construcciones que requieran reparaciones, y edificios verdes, correspondientes a inmuebles que no presenten afectaciones de consideración.

    El especialista explicó que esta metodología permitirá organizar las evaluaciones por sectores, agilizar la toma de decisiones durante la reconstrucción y optimizar el uso de los recursos disponibles. Señaló que el programa incorporará mano de obra local, con el propósito de generar oportunidades de empleo mientras avanzan los trabajos de recuperación en las comunidades afectadas.

    Miyamoto señaló que la reconstrucción representa también una oportunidad para fortalecer la cultura de prevención sísmica y desarrollar ciudades más seguras, capaces de responder de mejor manera ante futuros eventos naturales.