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La guerra entre Rusia y Ucrania deja 670 colombianos desaparecidos y 173 fallecidos, según Cancillería.
Muerte de colombiano en la guerra Rusia-Ucrania Foto: archivo particular
PERIODISTA09.07.2026 09:36 Actualizado: 09.07.2026 10:35
La muerte del lobero José Luis Cogollo Arnedo, caído en combate el pasado 6 de julio, revela la realidad de cientos de veteranos militares colombianos que engrosan la legión extranjera en la línea de fuego de Europa Oriental.
Atraídos por promesas de hasta 17 millones de pesos mensuales para escapar de la precariedad económica de Colombia, terminan atrapados en el frente más mortífero del siglo XXI.
Así, la implacable artillería que desangra las llanuras de Europa Oriental tocó las puertas de una humilde vivienda en el barrio Venecia de San Martín de Loba.una población minera incrustada en las profundidades del sur de Bolívar.
La confirmacion del fallecimiento de José Luis Cogollo Arnedo, un veterano con pasado en el Ejército Nacional de Colombia de 42 años, sumó un nuevo nombre a una estadística desgarradora y silenciosa: la de los cientos de exuniformados colombianos que viajan como mercenarios expertos en las artes de la guerra pero que terminaron muertos en las primeras líneas de fuego en la guerra entre Rusia y Ucrania.
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Familias Ucrania realizan un homenaje por los prisioneros de guerra. Foto:AFP
Cogollo Arnedo había tomado la determinación de salir del país en mayo de 2026. Al igual que muchos de sus compatriotas con entrenamiento militar, el lobo vio en los campos de batalla extranjeros la única alternativa viable para edificar un patrimonio familiar y garantizar un mejor futuro para sus seres queridos en Bolívar.
No obstante, apenas dos meses después de pisar territorio europeo, la muerte lo alcanzó en una de las denominadas ‘zonas grises’, donde las incursiones militares y los bombardeos cruzados no dan tregua.
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El ataque masivo ruso con unos 500 drones y 40 misiles deja al menos 4 muertos en Kiev. Foto:AFP
Lo más triste para esta familia colombiana, es que la trágica noticia no llegó a través de canales diplomáticos convencionales, sino mediante el relato telefónico de un compañero de trinchera que sobrevivió milagrosamente a la misma incursión militar.
En San Martín de Loba, en medio de la consternación generalizada, sus allegados ya iniciaron los penosos y extenuantes trámites burocráticos ante la Cancillería colombiana para intentar repatriar su cuerpo, una odisea logística compleja dada la naturaleza del conflicto internacional.
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La legión de mercenarios colombianos.
El ejército de Sudán confirmó la baja de 22 mercados colombianos. Foto:EFE
La muerte de José Luis Cogollo no es un hecho aislado. Reportes recientes entregados por la Cancillería en junio de 2026 evidencian una realidad alarmante: La guerra entre Rusia y Ucrania ya deja 670 colombianos desaparecidos y 173 fallecidos.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la última década cerca de 10.000 colombianos han sido seducidos por redes de reclutamiento internacional —operadas en gran medida a través de redes sociales— para participar en guerras en Medio Oriente, África y, de manera exponencial desde 2022, en Ucrania.
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Sospechosos de haber participado en el asesinato del presidente haitiano, Jovenel Moise. Foto:Efe
Un penoso caso de repercusión internacional fue el asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, ocurrido el de julio de 2021, dentro de su residencia privada en Pétion-Ville, cerca de Puerto Príncipe, en un operativo perpetrado por un comando de mercenarios colombianos. Tras sus capturas, los exmilitares aseguraron que habían sido engañados y que no sabían que el blanco era el primer mandatario de esa nación.
La paradoja del combatiente colombiano radica en su alta cotización técnica. Tras más de cinco décadas de conflicto armado interno y la misma guerra contra el narcotráfico, las Fuerzas Militares de Colombia producen soldados con una experiencia inigualable en guerra de guerrillas, patrullajes de contención, asalto y manejo de explosivos. Para los ejércitos extranjeros, un veterano colombiano representa mano de obra táctica altamente calificada.
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Sin embargo, el motor principal de este éxodo no es el honor militar ni la geopolítica internacional; es la cruda precariedad del mercado laboral interno. Un exsoldado profesional en Colombia devenga ingresos mensuales promedio que difícilmente superan los dos salarios mínimos legales tras su retiro.
En contraste, los contratos que suscriben en las oficinas de reclutamiento en Europa prometen asignaciones básicas que oscilan entre los 12 y los 17 millones de pesos mensuales (unos 3.000 a 4.000 dólares), complementadas con bonificaciones al término de misiones específicas o indemnizaciones millonarias para sus familias en caso de fallecimiento.
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Drones, barro y abandono
Detalles sobre los colombianos que estarían implicados en el magnicidio del presidente de Haití. Foto:Héctor Fabio Zamora/EL TIEMPO
Pese a la cuantiosa promesa monetaria, los testimonios de los combatientes que han logrado regresar al país descrito el frente de batalla ucraniano como un infierno impredecible que dista de la guerra de contraguerrilla que conocieron en las selvas de Colombia.
En las trincheras de la región del Donbás o Zaporiyia, los veteranos colombianos se enfrenta por primera vez a una guerra convencional mecanizada, dominada por ataques satelitales, bombardeos masivos de artillería pesada y enjambres de drones suicidas con visión térmica.
“Muchos viajan pensando que la experiencia del Catatumbo o el Caquetá les va a servir, pero allá el enemigo no se ve; te cae un misil desde el cielo mientras estás durmiendo en la trinchera”, relató recientemente un exmilitar bajo reserva de identidad.
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A la letalidad tecnológica se suma el choque idiomático y cultural. Los pelotones latinoamericanos suelen quedar aislados bajo mandos ucranianos que no hablan español, lo que dificulta la transmisión de coordenadas y órdenes de retirada.
Asimismo, múltiples denuncias apuntan a fractura en el compañerismo y un sálvese quien pueda generalizar. En la primera línea de fuego actual, quedar herido es, en muchas ocasiones, sinónimo de muerte: las brigadas médicas pocas veces arriesgan la vida para extraer cuerpos extranjeros de las líneas de infantería bajo fuego de saturación.
Mientras tanto, en Colombia, las familias de estos hombres libran batallas legales para recuperar los cuerpos y reclamar los pagos prometidos que quedan retenidos en bancos europeos, las cuentas de los soldados son bloqueadas tras su deceso o las opacas condiciones de contratación impiden el cobro de los seguros de vida.
Además, te invitamos
a ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
cartagena
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Esta historia se escribió con base en información entregada por la familia de la víctima y datos de la cancillería colombiana.
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