Energía
Hechos clave
—La advertencia. El operador de la red de Chile izó una bandera amarilla la semana pasada por las condiciones de suministro más estrictas este invierno.
—Causa. Las escasas lluvias ligadas a un retraso de El Niño y la desconexión de varias plantas grandes han exprimido el sistema.
—La respuesta. El gobierno está sopesando un decreto de racionamiento preventivo mientras intenta agotar primero otras medidas.
—El precedente. El último decreto de este tipo estuvo vigente desde agosto de 2021 hasta la megasequía y solo caducó en 2023.
—La verdadera solución. Los analistas dicen que el problema central es estructural: asegurar el suministro oportuno de gas natural, no la escasez de gas en sí.
Un invierno seco está poniendo a prueba poder chileno nuevamente el suministro, y el gobierno está desempolvando una herramienta que utilizó por última vez durante la peor sequía que sufrió el país en décadas. Un decreto de racionamiento vuelve a estar sobre la mesa.
Chile evalúa un decreto de racionamiento eléctrico mientras la sequía sobrecarga la red. (Foto reproducción de Internet) Chile es el mayor productor de cobre del mundo y sus minas y fundiciones consumen mucho electricidad. Entonces, cuando el sistema eléctrico se endurece, lo que está en juego va mucho más allá de las facturas de los hogares y llega al principal motor de exportación del país.
La alarma fue formal. El jueves pasado, el operador de la red nacional, conocido como Coordinador Eléctrico, izó una bandera amarilla en su estudio mensual de seguridad del suministro, señalando que se avecinan condiciones operativas más duras.
¿Por qué el suministro eléctrico de Chile está bajo presión? Dos cosas están presionando al sistema a la vez. Las precipitaciones han sido escasas, debido a un retraso en el patrón climático de El Niño, y varias grandes unidades generadoras están fuera de servicio, lo que reduce el colchón del que normalmente depende la red.
Chile depende en gran medida de la energía hidroeléctrica, por lo que un año seco afecta directamente a la generación. Cuando los embalses se agotan, el país recurre a plantas alimentadas con combustibles más caras, y el costo de la energía aumenta incluso en las horas que suelen ser más baratas.
La tensión ya es visible en los precios. Los consultores de energía dicen que el costo marginal de la energía es elevado y que el sistema se está volviendo caro en este momento, una señal de cuán estrecho se ha vuelto el equilibrio entre oferta y demanda.
El Ministerio de Energía se ha apresurado a hablar con la industria. Después del estudio del operador, convocó a las empresas que operan plantas de gas natural para discutir cómo apuntalar el suministro durante los meses más fríos.
¿Qué significaría un decreto de racionamiento? Los funcionarios enfatizan que esto es una preparación, no una emergencia. No hay ningún déficit declarado, pero existe lo que un asesor llamó una condición de estrechez, suficiente para justificar la redacción de un decreto preventivo como medida de precaución en lugar de esperar a que se produzca una crisis.
Un decreto preventivo es una herramienta de gestión, no una orden de bloqueo. Permite al operador de la red construir una reserva de agua y coordinar plantas para evitar un déficit de generación, utilizando palancas a corto plazo en lugar de cortar el suministro de energía a los hogares.
El país ha estado aquí antes. El último decreto de racionamiento preventivo se firmó en agosto de 2021 durante una megasequía severa y permaneció en vigor, mediante repetidas prórrogas, hasta 2023.
Los analistas advierten que el problema más profundo es estructural. Como lo expresó un consultor, el problema no es que falte gas sino que el país no puede o no quiere usarlo a tiempo, lo que hace que la contratación confiable de gas sea la solución más urgente y duradera.
Para los inversores y residentes, la lectura es más cautelosa que alarmante. Una repetición del racionamiento al estilo de 2021 aumentaría los costos para la industria y haría mella en la confianza, pero la postura preventiva temprana del gobierno sugiere que quiere gestionar el riesgo antes de que haga efecto.
El momento conlleva una ironía. Chile ha pasado años construyendo una de las flotas renovables más ambiciosas de la región, pero un invierno seco aún deja al descubierto cuánto depende el sistema del agua y el gas cuando el sol y el viento no son suficientes.
El almacenamiento es la pieza que falta. Las baterías y otros elementos de respaldo permitirían a la red ahorrar energía solar diurna barata para el pico de la tarde, y su lento despliegue es parte de la razón por la cual un año de mala hidrología aún se traduce en escasez de suministro.
El vínculo minero es lo que hace que ésta sea una historia de mercado. El cobre representa la mayor parte de las exportaciones de Chile, y la energía más cara o menos confiable eleva los costos en una industria de la que depende toda la economía.
Las próximas semanas decidirán el tono. Que la tensión se alivie o se endurezca hasta convertirse en un decreto formal depende ahora de cuánta lluvia y nieve llegue a las regiones centrales antes de que el invierno se agrave.
También hay un debate político subyacente. El gobierno ha estado impulsando cambios en la forma en que se construye y paga la transmisión, y el susto de este invierno fortalece los argumentos para una inversión más rápida en la red y el almacenamiento.
Por ahora el mensaje de Santiago es de cautela ante la crisis. Preparar un decreto es un seguro barato, argumentan los funcionarios, y mucho mejor que quedarse sin un plan si los grifos permanecen secos.
¿Está a punto de racionarse el suministro eléctrico en Chile? Todavía no, ya que no hay déficit declarado, pero el operador de la red ha señalado que las condiciones son difíciles y el gobierno está considerando un decreto de racionamiento preventivo como medida de precaución. Un decreto gestionaría la escasez mediante reservas y coordinación en lugar de apagones inmediatos.
¿Por qué el poder de Chile está bajo presión en 2026? Las escasas precipitaciones relacionadas con el retraso de El Niño han reducido la producción hidroeléctrica, mientras que varias plantas grandes están fuera de servicio. Debido a que Chile depende en gran medida de la energía hidroeléctrica, un invierno seco obliga a una generación a combustible más costosa y aumenta el riesgo de una escasez de suministro.