La Cruz Roja de Venezuela, una de las organizaciones de voluntarios que responden a la emergencia humanitaria dejada por los terremotos del 24 de junio, prevé un plan de trabajo de 24 meses para atender a cientos de personas con necesidades de apoyo en áreas de salud, agua, saneamiento, higiene, distribución de insumos y apoyo psicológico.
Pasados los primeros días de la emergencia que se concentró principalmene en el estado La Guaira (Vargas), ahora el trabajo consiste en seguir identificando y atendiendo las necesidades de la población vulnerable, explicaron sus directivos en un encuentro con periodistas este lunes.
“Los grupos de rescate se van, pero los de la Cruz Roja se quedan”, señala el presidente de la organización, Luis Manuel Farías, sobre la necesidad de aprovechar esta coyuntura para mejorar y aumentar las capacidades de la institución, que se apoya en el trabajo de unos 4.000 voluntarios activos en todo el país, con 41 filiales.
“Este tipo de situaciones nos fortalecen”, dice Farías sobre esta experiencia en la que están buscando también atender zonas más remotas, con el entendido de que hay muchas más personas trabajando en la principal zona del desastre, pero en las otras no.
Voluntarios también golpeadosMuchos de estos voluntarios también son víctimas o afectados de alguna manera por esta tragedia. Muchos atendieron su propia emergencia familiar o de vecinos para después sumarse a las labores de asistencia, en dos turnos diarios donde intervienen 600 personas por turno, describen los directivos.
“Todos están golpeados, no son extraterrestres. Tenemos voluntarios tabajando que lo perdieron todo, toda la familia. Esta es una institución que no salió ilesa, salió golpeada”, dice Farías.
En los primeros días atendieron 2.100 llamadas de personas buscando a sus familiares desaparecidos y también recibieron peticiones de unas 17.000 personas que han querido incorporarse como voluntarios de la organización que es parte del sistema mundial de la Cruz Roja y Media Luna Roja.
Esta organización justamente atraviesa un complejo proceso de reestructuración iniciado hace dos años, cuando salió un cuestionado presidente que tenía 46 años en el poder. El equipo nacional estaba compuesto por siete personas, hasta antes de los terremotos ya eran 74 y “y esperamos duplicar”, dice Farías.
Con el apoyo de la Cruz Roja de España, la de Alemania y la de Noruega ya trabajaron antes de la tragedia en este proceso de construcción de capacidades, agrega.
Cruz Roja necesita $65 millonesEl despligue hoy se expresa por ejemplo en un hospital de campaña instalado en Macuto, en el estadio de béisbol convertido en estos días en centro de operaciones para la atención de sobrevivientes y damnificados por la tragedia. Allí operan varios organismos y organizaciones nacionales e internacionales, bajo la coordinación del gobierno.
También han recibido apoyo de la Cruz Roja de México, la de Costa Rica, la de Chile, Colombia y la de Italia.
El trabajo humanitario se coordina con el gobierno y otras agencias “para no duplicar esfuerzos ni dejar áreas desatendidas”, dijo Farías. El plan operativo a 24 meses incluye el despliegue de voluntarios para atender a personas alojadas en refugios temporales, o que han sido trasladadas a otros estados del país, como Aragua, Zulia, Apure, Falcón, Monagas, Tujillo y Barinas.
(Izq: Simón Pestano, gerente general y José Manuel Farías, presidente de la Cruz Roja Venezolana.
Ahora están todavía en la fase de respuesta, de seis semanas, en la que se levanta información de las necesidades, y de prioridades como la atención en salud y psico social. Pero irán pasando a la fase de recuperación, explican los directivos.
El trabajo de estas organizaciones humanitarias es testigo de historias duras de personas que lo perdieron todo, o que permanecen frente a los edificios derruidos y no han caído en cuenta de que no pueden regresar a lo que fueron sus hogares.
Según las cifras oficiales que maneja la Cruz Roja, hay 15.866 personas desplazadas y seguramente el número irá en aumento.
Las necesidades financieras solamente de la Cruz Roja Venezolana estimadas para enfentar su parte en esta emergencia en estos 24 meses equivalen a unos 65 millones de dólares.
Estos fondos habrán de provenir de recaudaciones directas enviadas por donantes nacionales, como Banesco -el principal en el país- e internacionales, cuando se canalizan las ayudas que ya han sido anunciadas o prometidas durante la emergencia.