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Saturday, July 4, 2026
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    ¿Por qué los terremotos golpearon con tanta fuerza a La Guaira y qué debe cambiar antes de reconstruir?

    Las imágenes de edificios convertidos en montañas de concreto, familias enteras atrapadas bajo los escombros y barrios completos transformados en paisajes de devastación permanecerán durante décadas en la memoria de Venezuela. Los terremotos del 24 de junio no solo dejaron una emergencia humanitaria sin precedentes recientes, sino que abrieron un profundo debate científico sobre por qué La Guaira sufrió un nivel de destrucción muy superior al observado en otras regiones en las que también se sintieron los movimientos telúricos.

    Aunque el inicio de la ruptura sísmica fue localizado en el estado Yaracuy, la mayor liberación de energía terminó concentrándose frente a las costas del litoral central. Esa circunstancia, sumada a las condiciones geológicas del terreno, la vulnerabilidad de numerosas edificaciones y años de debilitamiento de la capacidad científica para estudiar el riesgo sísmico, conformó una combinación que los especialistas describen como excepcional.

    “No fue un único factor. Fue la superposición de varios fenómenos que actuaron al mismo tiempo”, explicó a El Nacional el geofísico Michael Schmitz, profesor de la Universidad Simón Bolívar y de la Universidad Central de Venezuela, quien durante décadas trabajó en la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).

    Para Schmitz, intentar explicar la tragedia solo por la magnitud del terremoto sería simplificar un fenómeno extraordinariamente complejo. “Yo diría, para hacerlo simple, que fue una sobreposición de tres fenómenos: un movimiento del suelo muy superior a lo estimado, la amplificación producida por determinados tipos de suelo y la vulnerabilidad de las edificaciones”, señaló.

    Cada uno de esos elementos, afirmó, debe ser investigado con detalle antes de iniciar cualquier proceso de reconstrucción.

    Una ruptura que recorrió cientos de kilómetrosUno de los aspectos que más confundió durante las primeras horas posteriores al desastre fue la aparente contradicción entre el epicentro reportado inicialmente y la localización de los mayores daños. Mientras los primeros informes situaban el origen de los terremotos cerca de San Felipe y Yumare, la devastación se concentró principalmente en La Guaira.

    Schmitz explicó que la respuesta está en la forma como evolucionó la ruptura tectónica. “Es un sismo que empezó en dos fallas”, afirmó.

    La ruptura comenzó sobre la falla de Boconó y, apenas unos 30 segundos después, continuó hacia la falla Morón, integrada al sistema de San Sebastián.

    “Terminaron en un desplazamiento importante en la falla San Sebastián, entre uno y dos metros, prácticamente frente a las costas de La Guaira. Allí fue donde ocurrió la gran liberación de energía responsable de la destrucción”, explicó.

    Más que dos terremotos independientes, el especialista considera que ambos eventos terminaron funcionando como un único gran proceso tectónico. La ruptura se extendió aproximadamente a lo largo de 200 kilómetros mientras enormes bloques de la placa del Caribe se desplazaban respecto de la placa Suramericana. Ese movimiento ocurrió en menos de un minuto y en ese corto intervalo se liberó la energía acumulada durante siglos.

    Venezuela vive sobre el límite de dos placas tectónicasPara entender la magnitud del fenómeno es necesario mirar mucho más allá del terremoto mismo. Venezuela se encuentra ubicada sobre el contacto entre la placa del Caribe y la placa Suramericana.dos enormes estructuras litosféricas cuyo movimiento nunca se detiene.

    La placa del Caribe se mueve aproximadamente dos centímetros por año. Schmitz señaló que aunque ese movimiento parece insignificante, cuando durante décadas o siglos el movimiento queda bloqueado por la fricción entre ambas placas, la energía continúa acumulándose hasta que finalmente se libera de manera brusca.

    “Si en la falla San Sebastián se acumula aproximadamente un centímetro por año, después de unos 200 años estamos hablando justamente de los dos metros que terminaron desplazándose durante este terremoto”, indicó.

    La explicación coincide con los registros históricos. Antes del evento del 24 de junio, el gran referente para esa zona seguía siendo el terremoto de 1812. Desde entonces habían transcurrido más de dos siglos de acumulación de esfuerzos tectónicos.

    Ello no significa que exista un ciclo exacto para los terremotos, advierten los especialistas, pero sí confirma que Venezuela continúa siendo un país sometido permanentemente a deformaciones tectónicas.

    La actividad sísmica venezolana está dominada por tres grandes sistemas de fallas.: la falla de Boconoque atraviesa la región andina desde el estado Táchira hasta Lara; la falla de San Sebastiánque se extiende paralelamente al litoral central, y la falla El Pilarque domina buena parte del oriente venezolano.

    Se suman más de 30 fallas secundarias identificadas por investigaciones geológicas desarrolladas durante las últimas décadas. Todas forman parte de una amplia zona de deformación donde se concentra cerca del 80% de la población venezolana, lo que convierte al país en uno de los territorios con mayor exposición sísmica del norte de Suramérica.

    Sin embargo, Schmitz insistió en que conocer la existencia de una falla no permite anticipar cuándo ocurrirá un terremoto. “Por supuesto que esto puede repetirse en el futuro. Lo que no sabemos es cuándo”, afirmó.

    ¿Por qué La Guaira sufrió tanta destrucción?El primer elemento que podría explicar el nivel de destrucción en La Guaira, según Schmitz, fue la extraordinaria intensidad del movimiento del terreno. “Fue una gran aceleración del suelo, probablemente superior a la considerada por la norma sísmica vigente”, explicó.

    A esto se suma un segundo fenómeno. En sectores como Caraballeda existen cuencas sedimentarias de hasta 400 metros de profundidad que funcionan como una caja de resonancia. Es decir, en lugar de disipar las ondas sísmicas, las amplifican. El edificio comienza a oscilar con mucha mayor intensidad y las fuerzas internas aumentan de forma considerable. Si además presenta debilidades estructurales, las probabilidades de colapso se incrementan.

    “Esos 400 metros generan una amplificación de las ondas. La mayor amplificación ocurre justamente en frecuencias que coinciden con edificios de 10 o 15 pisos”, explicó.

    Varios factores influyeron en la devastación de La Guaira durante los terremotos del 24 de junio | Foto Abraham Tovar/El NacionalSchmitz señaló que algunos análisis previos realizados por investigadores venezolanos ya sugerían que sectores como Catia La Mar también podrían presentar espesores importantes de sedimentos.

    No obstante, reconoce que aún falta información. “Desde hace ocho años estoy tratando de conseguir financiamiento para desarrollar un proyecto de microzonificación sísmica en La Guaira, pero no ha sido posible”, lamentó al explicar que ese estudio habría permitido conocer con precisión cómo responde el terreno en cada sector del estado ante un terremoto de gran magnitud.

    “Seguramente lo vamos a hacer ahora para que nos guían en la reconstrucción”, afirmó.

    El tercer componente identificado por Schmitz apunta directamente hacia las construcciones. Advirtió que muchas edificaciones podrían haber sido levantadas bajo normas anteriores a la actualización realizada tras el terremoto de Caracas de 1967.

    Otras, señaló, posiblemente no cumplieron íntegramente los requisitos establecidos por la normativa sismorresistente. “Pueden existir construcciones que no siguieron a cabalidad normativa la sísmica o donde no hubo una buena inspección durante la ejecución de las obras”, indicó.

    Incluso planteó la posibilidad de que algunos desarrollos habitacionales no hayan mantenido el nivel técnico requerido durante su construcción.

    Aunque insiste en que será necesario efectuar investigaciones edificio por edificio antes de establecer responsabilidades, considera indispensable estudiar por qué estructuras contiguas tuvieron comportamientos distintos frente al mismo terremoto.

    “Hay que entender qué hizo que un edificio colapsara y el que estaba al lado permaneciera en pie”, precisó.

    La red sismológica que alguna vez fue ejemplo regionalMás allá de los derrumbes y las pérdidas humanas, los terremotos del 24 de junio evidenciaron que la capacidad para vigilar y estudiar el riesgo sísmico en el país se ha deteriorado de manera sostenida durante los últimos años.

    Michael Schmitz recuerda que después del terremoto de Cariaco de 1997 Venezuela realizó una de las mayores inversiones de su historia en monitoreo sísmico. “Se montó una roja sismológica fabulosa, entre las mejores de Suramérica en su momento”, afirmó.

    Aquella red, desarrollada principalmente durante la primera década de los años 2000, llegó a contar con 35 estaciones distribuidas en el territorio nacional, además de decenas de acelerógrafos para registrar los movimientos fuertes del suelo. Sin embargo, el especialista reconoció que el sistema estaba perdiendo capacidad.

    “Lamentablemente, con el transcurso de los años esa red se fue deteriorando. De las 35 estaciones llegamos en algún momento a tener apenas 5 funcionando”, explicó.

    En los meses anteriores a la tragedia algunas estaciones habían sido recuperadas, pero el número seguía siendo insuficiente para un país atravesado por Múltiples sistemas de fallas activas.. “Tendríamos algo como 10 estaciones funcionando, y eso es muy deficiente para un país sísmico como Venezuela”, agregó.

    La debilidad del monitoreo no provocó el terremoto ni explica por sí sola el colapso de los edificios, aclaró Schmitz. Pero sí limita la capacidad de comprender rápidamente lo ocurrido, emitir análisis detallados y generar información esencial para la prevención futura.

    Las advertencias que estaban sobre la mesaDurante décadas, geólogos, ingenieros y sismólogos venezolanos Advirtieron que el litoral central y Caracas concentraban una combinación peligrosa de alta exposición sísmica.suelos capaces de amplificar las ondas y enorme densidad urbana.

    Uno de los antecedentes más citados es el estudio elaborado entre 2003 y 2005 por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), con apoyo de Funvisis y otras instituciones venezolanas. Ese documento concluyó que un gran terremoto podría provocar millas de muertos, decenas de millas de damnificados y el colapso de una parte importante de la infraestructura crítica de Caracas y Vargas.

    Los especialistas japoneses identificaron el fenómeno conocido como efecto de sitio: la amplificación de las ondas sísmicas en determinadas zonas construidas sobre depósitos sedimentarios.

    Schmitz aseguró que investigaciones venezolanas posteriores llegaron a conclusiones similares. “En Caracas sabemos desde hace años que las cuencas de Los Palos Grandes y San Bernardino amplifican el movimiento sísmico. Eso se conoce desde el terremoto de 1967 y nosotros lo venimos estudiando desde hace mucho tiempo”, señaló.

    El problema, añadió, es que el conocimiento científico no siempre se tradujo en políticas públicas sostenidas. “Como los grandes terremotos no ocurren con la frecuencia con que ocurren en Chile o Japón, la consideración sísmica fue quedando en un segundo o tercer plano”, afirmó.

    ¿Qué debe hacerse antes de reconstruir La Guaira?Schmitz considera que la reconstrucción de La Guaira no puede limitarse a remover escombros y levantar nuevos edificios.

    El primer paso, insistió, es entender con precisión qué ocurrió. “Hay que levantar todos los daños, relacionarlos con las características del suelo y ente nder qué hizo que un edificio colapsara y el de al lado no colapsara”, dijo.

    Ese proceso de investigaciones geológicas, geotécnicas y estructurales que probablemente se extenderán durante años.

    Uno de los estudios que considera prioritarios es la microzonificación sísmica detallada de todo el estado La Guaira.. “Me hubiera gustado hacerla antes, pero no fue posible. Ahora nos toca hacerla y usar esa información para guiar la reconstrucción”, afirmó.

    “La Guaira va a enfrentar una reconstrucción masiva durante la próxima década”, dice el experto | Foto Tairy Gamboa/El ​​NacionalLa microzonificación permite identificar cómo responde cada sector de una ciudad ante un terremoto, qué zonas amplifican más las ondas y qué tipos de edificaciones son más adecuadas para cada terreno.

    Otra prioridad, según el especialista, será revisar millas de edificaciones existentes, especialmente las construidas antes de la modernización de las normas sismorresistentes. “Hay que evaluar las edificaciones viejas, sobre todo las altas. Y si de esa evaluación se deriva que requieren reforzamiento, hay que reforzarlas”, sostuvo.

    En cuanto a las nuevas construcciones, Schmitz demostró indispensable fortalecer los mecanismos de supervisión.. “Tenemos una norma sismorresistente bastante buena. El problema es garantizar que realmente se cumpla y que las inspecciones sean rigurosas”, señaló.

    El geofísico cree incluso que, después de analizar los registros del terremoto, Venezuela probablemente tendrá que actualizar su normativa. “Estoy bastante seguro de que las aceleraciones del suelo en La Guaira fueron superiores a las consideradas por la norma actual”, advirtió.

    La lección más profunda, conclusión Schmitz, es que un país sísmico no puede tratar la prevención como una tarea ocasional. Además de reconstruir viviendas y hospitales, Venezuela deberá reconstruir su capacidad científica.

    Proponer recuperar una red sismológica nacional moderna, instalar más acelerógrafos, incorporar sistemas GPS y crear redes locales de monitoreo en las zonas de mayor riesgo.

    “Necesitamos entender qué pasó y por qué pasó. Solo así podremos reducir el impacto de los próximos terremotos”, afirmó.

    Mientras los equipos de rescate siguen buscando sobrevivientes y las familias intentan rehacer sus vidas entre los escombros, los científicos alertan que la prevención no depende de predecir cuándo llegará otro terremoto. Depende de cuánto se haga desde ahora para que la próxima vez la destrucción no vuelva a ser tan devastadora.