Comercio
Hechos clave
—La auditoría. Una auditoría externa realizada el 19 de junio encontró que la mina Cobre Panamá cumple aproximadamente en un 88% con sus obligaciones legales, fiscales y ambientales.
—El retraso. El presidente Mulino dejó pasar su propio plazo de mitad de año y le dijo a la nación el 1 de julio que el asunto aún estaba en estudio.
—La ruta. Nuevamente descartó enviar un contrato de concesión al Congreso, señalando que cualquier reinicio se produciría de otra manera.
—El peso. La mina alguna vez suministró cerca del 2% del cobre mundial y alrededor del 5% de la economía de Panamá.
—El costo. Su cierre en 2023 ayudó a despojar a Panamá de su calificación crediticia de grado de inversión.
Panamá tiene el veredicto técnico que pidió sobre el cierre Mina Cobre Panamásin embargo, la decisión política que importa sigue pasando de cada fecha límite que el presidente se fija.
Mina de cobre de Panamá pasa su auditoría, pero la decisión sigue fallando. (Foto reproducción de Internet) La mina, administrada por la canadiense First Quantum Minerals, ha permanecido inactiva desde finales del veintitrés, cuando la Corte Suprema de Panamá anuló su contrato después de las mayores protestas callejeras en una generación. Revivirlo se ha convertido en el llamado económico más espinoso del presidente José Raúl Mulino.
Una auditoría independiente entregada al gobierno el 19 de junio pretendía despejar el camino. En cambio, dos semanas después, el país todavía espera saber qué hará su líder con él.
Lo que encontró la auditoría de la mina Cobre Panamá La revisión, realizada por la empresa de inspección SGS, abarcó los años veinte diecinueve a veintitrés y situó el cumplimiento general en alrededor del ochenta y ocho por ciento en todas las obligaciones legales, fiscales, ambientales y operativas.
En el aspecto medioambiental, examinó trescientos setenta compromisos y encontró que nueve eran deficientes, en áreas como la reforestación, la alteración del suelo y el seguimiento a largo plazo. Los funcionarios los enmarcaron como cuestiones que requerían medidas correctivas y no como fallas fundamentales.
El ministro de Comercio, Julio Moltó, se atrevió a subrayar que el informe no ordena nada. Es un aporte técnico, dijo, no una decisión, e instó a los panameños a leer los hallazgos antes de formarse una opinión.
Una fecha límite que sigue avanzando En enero, Mulino dijo que esperaba anunciar el futuro de la mina en junio. Cuando llegó la auditoría, la entregó a una comisión interinstitucional para que la analizara más a fondo, retrasando cualquier veredicto.
En su discurso a la nación del primero de julio, se mantuvo alejado del tema, diciendo sólo que seguía siendo objeto de estudio. Lo único que repitió es lo que no hará: presentar un contrato ante el Congreso.
Esa postura importa. Al descartar una ley de contratos, del tipo que fue declarado inconstitucional en 2023, Mulino indica que cualquier reinicio probablemente se produciría por decreto o una nueva estructura dirigida por el Estado en lugar de una nueva votación legislativa.
Las bases se han sentado con pasos cuidadosos. First Quantum retiró una demanda de arbitraje internacional y suspendió otras, abandonando casos que alguna vez estuvieron valorados en decenas de miles de millones de dólares, y aceptó que el Estado es propietario de los minerales como punto de partida para cualquier conversación.
El gobierno, por su parte, ya permitió que la empresa comenzara a procesar el mineral extraído antes del cierre, una medida limitada que no llega a un reinicio completo. Los analistas calculan que, si se llega a un acuerdo de reapertura, se llegaría por decreto y no por votación pública.
Por qué el retraso tiene un precio Para un país de este tamaño hay mucho en juego. La mina alguna vez representó cerca del dos por ciento del cobre del mundo y alrededor del cinco por ciento de la economía de Panamá, y su cierre ayudó a costarle al país su calificación crediticia de grado de inversión.
La opinión pública ha cambiado de opinión, y una encuesta de abril encontró que la mayoría de los panameños ahora están a favor de una reapertura, pero el movimiento que cerró la mina aún se moviliza rápidamente. La señal para un lector extranjero es simple: cada mes de indecisión significa una pérdida de ingresos para Panamá y un limbo prolongado para un suministro de cobre de importancia mundial.
¿Qué concluyó la auditoría de la mina Cobre Panamá? La auditoría de la SGS, que abarcó del veinte diecinueve al veintitrés, estimó el cumplimiento general en aproximadamente el ochenta y ocho por ciento y señaló nueve de trescientos setenta compromisos ambientales para acciones correctivas, pero no recomendó ni autorizó una reapertura.
¿Por qué Panamá aún no se ha decidido? El presidente Mulino dejó pasar su propio plazo de mitad de año, remitió la auditoría a una comisión para un análisis más detallado y le dijo a la nación el 1 de julio que el asunto aún estaba en estudio, al tiempo que descartó enviar un contrato de concesión al Congreso.
¿Por qué es importante para los inversores? La mina suministró cerca del dos por ciento del cobre mundial y alrededor del cinco por ciento de la economía de Panamá, y su cierre le costó al país su calificación de grado de inversión, por lo que el momento y los términos de cualquier reinicio tienen peso tanto para los mercados del cobre como para las finanzas de Panamá.