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Tuesday, June 23, 2026
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    La mayor inversión jamás realizada en Uruguay depende del precio de la energía

    Energía · Uruguay

    Hechos clave —El proyecto. HIF Global planea una planta de combustibles sintéticos en Paysandú por valor de unos 5.400 millones de dólares, la mayor inversión privada en la historia de Uruguay.

    —El punto conflictivo. La empresa y el Estado no pueden ponerse de acuerdo sobre el precio de la electricidad, que representa alrededor del setenta por ciento de los costes de funcionamiento de la planta.

    —La brecha. HIF quiere energía a cuarenta dólares el megavatio-hora; la empresa estatal quiere más y las dos partes todavía están separadas.

    —El reloj. La fecha límite para firmar un contrato de inversión se retrasó hasta finales de junio, ahora sólo faltan unos días.

    —Los rivales. HIF dice que los vecinos ofrecen energía más barata: Paraguay cerca de veinticinco dólares, Chile treinta y dos y Brasil treinta y seis.

    —El premio. La planta produciría e-metanol para exportar a Europa y Asia, y los primeros envíos están previstos para 2029.

    Uruguay está a punto de conseguir la mayor inversión privada de su historia, pero todo el proyecto uruguayo de e-combustibles depende ahora de un único número sin resolver: el precio de la electricidad.

    La planta de combustibles sintéticos planificada por HIF Global en Paysandú sería la mayor inversión jamás realizada por Uruguay. (Foto reproducción de internet) Uruguay no suele encontrarse cortejando una inversión extranjera de cinco mil millones de dólares. En este momento lo es, y el acuerdo está llegando a su fin.

    La empresa chilena HIF Global quiere construir una planta de combustibles sintéticos en el departamento norteño de Paysandú. Con aproximadamente 5.400 millones de dólares, sería la mayor inversión privada que jamás haya visto el pequeño país.

    ¿Qué haría la planta? La idea es convertir la energía limpia en combustible que puedan quemar barcos y aviones. La planta dividiría el agua para producir hidrógeno verde y luego lo combinaría con dióxido de carbono capturado para producir e-metanol.

    Para los lectores nuevos en el término, los combustibles electrónicos son versiones sintéticas de gasolina, diésel o metanol fabricadas con electricidad renovable en lugar de petróleo crudo. Se pueden utilizar en motores existentes, motivo por el que los compradores europeos están interesados.

    El plan es construir en cuatro etapas, alcanzando unas 880.000 toneladas de combustible al año. Las primeras exportaciones están previstas para 2029, siendo Europa y Asia los principales mercados.

    Según HIF Global, el Ministerio de Medio Ambiente de Uruguay ya autorizó el sitio como adecuado, lo que permitió a la empresa pasar a un estudio de impacto ambiental completo.

    Por qué el acuerdo uruguayo sobre combustibles electrónicos está estancado El atraco no es la tecnología ni el sitio. Es el precio de la electricidad y es el único número que decide si todo funciona.

    La energía representa aproximadamente el setenta por ciento de los costos de funcionamiento de la planta, porque producir hidrógeno a partir del agua consume una enorme cantidad de energía. Unos pocos dólares en cualquier caso pueden hacer o deshacer el caso de negocio.

    HIF quiere comprar energía a cuarenta dólares el megavatio-hora, cifra que mantiene desde 2023. La empresa estatal, que suministraría la electricidad, quiere un precio más alto y ambas partes no han logrado cerrar la brecha.

    El gobierno insiste en que no cederá la energía ni subsidiará a la empresa. Su ministro de Industria dijo este mes que las dos cuestiones pendientes, el sitio final y el precio, están cerca de resolverse.

    Un plazo y un concurso regional El tiempo es corto. Después de que transcurriera el plazo original de marzo sin llegar a un acuerdo, las dos partes lo ampliaron hasta finales de junio, para lo que ahora faltan sólo unos días.

    La compañía dice que necesita fijar el precio para conseguir financiamiento y tomar una decisión final de inversión antes de fin de año. Su director ejecutivo ha calificado el precio de la energía como el mayor riesgo del proyecto.

    Uruguay no está pujando en el vacío. El jefe local de HIF ha señalado que los vecinos ofrecen energía más barata: unos veinticinco dólares en Paraguay, treinta y dos en Chile y treinta y seis en Brasil.

    La advertencia es contundente. Si Uruguay no puede cumplir con el cronograma, la compañía ha señalado que la producción podría redirigirse a una de sus plantas en otro lugar.

    Por qué es importante para los inversores Lo que está en juego es enorme para un país de menos de cuatro millones de habitantes. Paysandú es el departamento más desindustrializado de Uruguay, con un desempleo cercano al quince por ciento, por lo que los empleos aterrizarían donde más se necesitan.

    También hay un problema transfronterizo. La provincia argentina de Entre Ríos se opuso al sitio original junto al río, y Uruguay está trasladando la planta a un terreno de propiedad estatal más hacia el interior para calmar la disputa.

    Para un inversionista externo, el episodio es una prueba útil de cómo Uruguay maneja un megaproyecto. El país se vende a sí mismo por su estabilidad y reglas limpias, y este acuerdo muestra tanto el atractivo como la fricción.

    La señal de avance es simple. Si Uruguay cierra la brecha en el precio de la energía en las próximas semanas dirá a los inversionistas hasta qué punto está dispuesto a flexibilizarse para ganar la industria de combustibles limpios que dice querer.

    Preguntas frecuentes ¿Qué es el proyecto de e-combustibles de Uruguay? Se trata de una planta que HIF Global planea construir en Paysandú para fabricar combustible sintético a partir de hidrógeno verde y dióxido de carbono capturado. Con alrededor de 5.400 millones de dólares, sería la mayor inversión privada en la historia de Uruguay, y las primeras exportaciones están previstas para 2029.

    ¿Por qué no se ha firmado el acuerdo? La empresa y el Estado no pueden ponerse de acuerdo sobre el precio de la electricidad, que representa alrededor del setenta por ciento de los costes de funcionamiento de la planta. HIF quiere cuarenta dólares el megavatio-hora, la empresa estatal quiere más y el plazo para llegar a un acuerdo se aplazó hasta finales de junio.

    ¿Podría la inversión ir a otra parte? HIF dice que los rivales regionales ofrecen energía más barata: Paraguay cerca de veinticinco dólares, Chile treinta y dos y Brasil treinta y seis. La compañía ha señalado que si Uruguay no cumple con el cronograma, la producción podría redirigirse a una de sus plantas en otro país.

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