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Wednesday, June 17, 2026
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    445 días incomunicado: el relato de Nahuel Gallo sobre su detención en Venezuela

    Tres meses después de la liberación de Nahuel Gallo, el argentino reconstruye en una entrevista con CNN los 448 días que, según afirma, pasó detenido –445 de ellos incomunicado– en el centro penitenciario El Rodeo I, en las afueras de la ciudad de Caracas, tras ser arrestado durante un viaje familiar a Venezuela en diciembre de 2024.

    Su relación no es lineal. Se mueve entre la cronología de la detención, los detalles del encierro y las secuelas emocionales que dice arrastrar.

    “Pasaron muchas cosas. No puedo creer la dimensión de tantas cosas que han pasado”, resume al inicio de la conversación.

    Un viaje familiar que terminó en detención.Gallo explicó que viajó a Venezuela con la intención de pasar vacaciones y de conocer a la familia de su esposa, María, de nacionalidad venezolana.

    “El objetivo del viaje era pasar unas vacaciones de 20 días en Venezuela, conocer más en profundidad la familia de María”, relató.

    Detalló que el itinerario lo llevó de Argentina a Chile, luego a Colombia y finalmente a la frontera venezolana, donde, según su testimonio, comenzó el episodio que cambiaría su vida.

    “Me piden el celular. Yo le pregunto por qué el celular; que con qué finalidad, y me dijo: ‘Si vos no tenés nada que esconder, tranquilo”, recordó.

    Gallo sostuvo que el interrogatorio se intensificó luego de que el funcionario encontró una conversación con su esposa en 2023 o 2024, lo que derivó en su detención.

    “Encontró una conversación que tenía con mi mujer del año 2023 o 24. Había un pedido de captura de Maduro con 50 millones de dólares en esa conversación. Y me pidió tanta plata para un presidente. Y yo le digo: ‘Para agarrar a Maduro uno necesita un francotirador, necesita ciertos soldados entrenados para hacer ese pedido. Y bueno, son 50.000 dólares. Yo creo que es bastante'”, expresó.

    Detención y traslado: la irrupción de la violenciaDe acuerdo con su relación, el momento de su arresto aparece como una secuencia abrupta. “Te tapaban la cara, te arrodillaban tirado en el piso”, aseguró. Según se describió, cualquier intento de incorporarse era respondido con mayor fuerza por los agentes.

    Posteriormente fue trasladado al centro penitenciario El Rodeo I, donde comenzaría su período de aislamiento prolongado.

    Celdas reducidas y castigos de aislamientoLas condiciones de reclusión que describe Gallo eran extremas. “Era de dos por tres. Era de cemento; tenía un hueco, una canilla y nada más”, detalló sobre su celda.

    A ello suma la existencia de lo que denomina celdas de castigo. “Estás desnudo y esposado, sin nada, 24 horas o el tiempo que crean necesario”, afirmó acerca de un régimen de aislamiento total.

    Más allá de su propia experiencia, Gallo señaló que uno de los aspectos más difíciles fue presenciar la violencia contra otros detenidos.

    “Lo peor es ver que a otra persona le están pegando y no puede hacer nada porque está del otro lado de la reja”, expresó.

    Relató situaciones de agresiones físicas y humillaciones en el centro de detención, que según su versión formaban parte de la rutina.

    Identidad y resistencia en condiciones extremas.Gallo contó que recurrió a gestos simbólicos para sostener su identidad. Uno de ellos fue la creación de una bandera argentina improvisada en la celda.

    “Derretí jabón con agua y empecé a hacer en la pared la bandera de Argentina”, dijo. Ese símbolo, indicó, fue una forma de conexión con el exterior y con su país.

    El reencuentro con su familiaComparte que tras su liberación, el primero de marzo, su hijo pequeño fue el centro en la búsqueda de recuperación. “Me abrazó, se quedó todo el tiempo conmigo. Yo no lo dejaba de besar, lo abrazaba”, recordó.

    Gallo dice que intenta reconstruir su vida. A pesar del trauma, sostiene una idea de continuidad personal: “Sigo siendo el mismo. Nada más que con distintos proyectos”.