12 C
Buenos Aires
Tuesday, June 23, 2026
More

    Justicia de transición bajo la lente del velo de la ignorancia

    En un artículo publicado en El Nacional que titulé “La tortuosa vía de la dictadura a la democracia” aludía a que Gene Sharp, investigador asociado de Harvard y fundador de la Albert Einstein Institution, en su obra De la dictadura a la democracia afirma que el poder de las dictaduras depende de la obediencia y cooperación voluntaria de la población, por lo que la clave para la transición democrática está en la acción no violenta organizada -huelgas, boicots, desobediencia civil y manifestaciones pacíficas- que erosiona los fundamentos del régimen y fuerza una apertura política. Sin embargo, al mismo tiempo Sharp advierte que para debilitar el poder dictatorial es crucial la planificación estratégica, disciplina y unidad de objetivos, junto con una resistencia organizada y pacífica, porque minar el consentimiento social que sostiene a la dictadura es esencial para deslegitimarla.

    Por otro lado, decía en el artículo citado que Daniel H. Levine, profesor emérito de la Universidad de Michigan, destaca que la voluntad política y el compromiso de las élites, así como la participación de la sociedad civil y el fortalecimiento institucional, son factores clave; sin diálogo político sincero y disposición a asumir costos, las transiciones pueden fracasar o revertirse.

    Puede decirse que las expresiones de tales pensadores constituyen hojas de rutas que indican los pasos a seguir para rescatar instituciones secuestradas y reconstruir una sociedad fracturada por un autoritarismo que ha sometido un país al control absoluto de un solo grupo; pero para ello se impone que la búsqueda de una salida democrática deje a un lado los esquemas de la represalia y el cálculo ventajista de los distintos sectores que componen una sociedad.

    Aquí es donde resulta clave la teoría del “velo de la ignorancia” del filósofo de Harvard John Rawls: imaginar que, para diseñar las nuevas reglas del juego, nadie sabe qué posición social, poder económico o influencia política va a tener en la nueva realidad democrática. Es decir, siguiendo la teoría “rawlsiana”, una invitación radical a pensar en instituciones imparciales, capaces de resistir cambios de poder y satisfacer tanto a quienes hoy mandan como a quienes hoy sufren.

    En el escenario se encuentra, de un lado, la persecución política y la represión que silencia tanto a líderes como a ciudadanos comunes que aspiran a vivir en democracia, dirigentes opositores inhabilitados, forzados al exilio o condenados a la clandestinidad, en fin, abolición de la libertad en todas sus formas; y por el otro lado, el deseo de la transición a la democracia, la reinstitucionalización constitucional y la defensa de los derechos humanos se mantiene en la narrativa opositora, con reclamos persistentes de apoyo internacional.

    Entonces, ¿cómo construir una transición legítima y duradera? Rawls sugiere que solo reescribiendo las reglas desde una posición imparcial se podrá evitar reproducir privilegios y exclusiones. La clave estaría en garantizar que:

    • Las libertades fundamentales jamás se sacrifican, ni siquiera medidas ante económicas o de seguridad.

    • Cada ciudadano debe tener las mismas oportunidades de participar y decidir en política, sin que ningún sector político, económico, religioso o mediático imponga su agenda.

    • Se adoptan políticas pensadas primero para quienes más han perdido en estas décadas de crisis, priorizando la reducción de las desigualdades y la recuperación del tejido social.

    • Pluralismo real y transparencia; ni los tribunales ni los organismos electorales pueden seguir atados a las cuotas de poder.

    • Toda negociación de transición debe ser transparente y basada en reglas que todos aceptarían, incluso sin saber si se beneficiarán o no directamente. Aquí, los apoyos internacionales deben servir para fortalecer, no para imponer.

    El reto de la justicia transicional, entonces, no solo consiste en castigar a los culpables ni en pactar el olvido a cambio de estabilidad. Exige crear reglas justas para todos, pensando en una sociedad donde las instituciones no se usan más como armas, sino como herramientas de reconciliación, equidad y desarrollo humano.

    Pensar bajo el velo de la ignorancia es pensar como país, más allá de bandos y traumas. Es el camino más exigente, pero quizás el único que puede llevar, de verdad, a una sociedad distinta, estable y con futuro.