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Monday, March 16, 2026
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    Reforma económica de Bolivia genera frágil calma mediante decreto

    Puntos clave

    La eliminación de los subsidios al combustible por parte del presidente Rodrigo Paz, una pérdida anual de 2.000 millones de dólares, puso fin a las colas de meses en las gasolineras y ahorró más de 400 millones de dólares en sus primeros 45 días, mientras que los precios de la gasolina subieron aproximadamente un 80%.

    La inflación de febrero cayó un 0,62%, un fuerte retroceso respecto del pico del 1,31% de enero, y el gobierno registró un superávit fiscal de más de 3.000 millones de bolivianos en enero, primeras señales de que la terapia de choque está estabilizando la economía.

    Sin embargo, las leyes de reforma estructural en materia de inversión, minería, hidrocarburos y energía siguen estancadas porque Paz carece de una mayoría legislativa, lo que obliga al gobierno de centroderecha a gobernar el país casi exclusivamente mediante decretos presidenciales.

    Las colas se acabaron por un precio Se acabaron las colas de varios días por gasolina en Bolivia. Hay combustible disponible en todas las estaciones, los camioneros se mueven libremente y el mercado negro del diésel se ha derrumbado en gran medida. El precio de esa normalidad: la gasolina ahora cuesta Bs 6,96 por litro y el diésel Bs 9,80, aproximadamente un 80% más que antes de que el presidente Rodrigo Paz eliminara dos décadas de subsidios a los combustibles el 17 de diciembre. La reforma económica de Bolivia, la más agresiva en una generación, está dando resultados visibles e imponiendo costos visibles simultáneamente. Esto es parte de la cobertura integral de The Rio Times sobre los mercados financieros y los desarrollos económicos de América Latina.

    El impacto en los presupuestos de los hogares ha sido real pero menos catastrófico de lo que se temía. La inflación de enero alcanzó el 1,31%, el pico mensual más pronunciado en años, impulsada directamente por el combustible, pero febrero revirtió drásticamente su rumbo y registró una caída del 0,62%. Una encuesta realizada por IPSOS-Ciesmori para la emisora ​​Unitel encontró que el 78% de los bolivianos apoyaba la eliminación de los subsidios, una cifra notable dado el dolor que implica.

    Reforma económica de Bolivia: las cifras hasta ahora Paz heredó un país en auténtica crisis. Las reservas internacionales estaban casi agotadas, los dólares escaseaban, coexistían múltiples tipos de cambio y la petrolera estatal YPFB carecía de fondos para importar combustible que el país ya no produce internamente. Sólo el subsidio consumió más de 2 mil millones de dólares al año. Su emblemático Decreto 5503, firmado cinco semanas después de asumir el cargo el 8 de noviembre, declaró el estado de emergencia económica, financiera, energética y social.

    La apuesta de alto riesgo de Bolivia: nuevas leyes de inversión apuntan a rescatar una economía en caída libre. (Foto reproducción de Internet) Los primeros cálculos fiscales son sorprendentes. El gobierno ahorró más de 400 millones de dólares en los primeros 45 días después de poner fin a los subsidios, aproximadamente 10 millones de dólares por día. El consumo de diésel cayó un 50% de la noche a la mañana, de 50.000 a 25.000 barriles diarios, lo que revela la escala del contrabando hacia los países vecinos que los precios subsidiados habían permitido. En enero se registró un superávit fiscal superior a los 3.000 millones de bolívares. Los acreedores internacionales han comprometido más de 8.000 millones de dólares en líneas de crédito y la prima de riesgo del país ha comenzado a caer.

    Gobernar sin legislatura La paradoja de los primeros 100 días de Paz es que la estabilización se logró casi en su totalidad mediante decretos ejecutivos: 60 en total, el conteo más bajo para cualquier presidente boliviano en 30 años, pero suficiente para reestructurar las bases de la economía. La Asamblea Legislativa Plurinacional, todavía dominada por facciones del Movimiento Al Socialismo (MAS) leales a Evo Morales o al ex presidente Luis Arce, se ha mostrado poco dispuesta o incapaz de procesar las reformas estructurales que el equipo de Paz ha redactado.

    Las leyes que siguen estancadas son de enorme importancia: protección de las inversiones, reforma minera, un nuevo marco para los hidrocarburos y modernización del sector energético. Sin respaldo legislativo, Paz puede gestionar emergencias pero no puede construir la arquitectura legal para un nuevo modelo económico. El analista Gabriel Arias señaló que Paz ha manejado la crisis inmediata de manera competente, pero reconoció que la ausencia de legislación estructural sigue siendo la vulnerabilidad más importante de la administración.

    Un colchón social, por ahora Para suavizar el golpe, Paz aumentó el salario mínimo un 20% a Bs 3.300 (474 ​​dólares), aumentó la pensión de jubilación (Renta Dignidad) a Bs 500 y creó una nueva transferencia monetaria trimestral de Bs 200 para los padres sin contribuciones a la seguridad social. Bolivia cerró 2025 con una inflación cercana al 20,4%, y la CEPAL proyecta un crecimiento del PIB de sólo el 0,5% para 2026. Que la frágil estabilidad se mantenga depende de si Paz puede convertir los decretos en leyes y de si un parlamento hostil le permite intentarlo. Como dijo a Associated Press un vendedor de pintura en un barrio obrero de La Paz: todo ha subido, pero menos que durante el gobierno anterior.