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Tuesday, June 16, 2026
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    Incertidumbre y manipulación social.

    La sociedad venezolana vive una gran incertidumbre en el presente y sobre el futuro. Los rumores y especulaciones van de boca en boca y en circulación desenfrenada por las redes. El pueblo venezolano en un 90% aplaudió la captura del jefe de la pandilla criminal instalada en el poder. Millones de personas celebraron pensando en un nuevo amanecer lleno de esperanzas. Muy pronto aterrizaron al ver que continuaban los mismos, proseguían las persecuciones, los mismos aparatos represivos con sus siniestros personajes enmascarados y torturadores. Los capos del poder como siempre oscuros, manipuladores y mentirosos. Para mantenerse en el poder mantener su política de silenciar y perseguir a la prensa libre y evitar se forme opinión pública fundamentada en información determinada sobre aspectos económicos, políticos y sociales.

    Debemos reconocer que la dejadez de los partidos en el escenario político venezolano, en los últimos 15 años antes de Chávez, sobre la necesaria formación política de los cuadros, imponiéndose el pragmatismo y el interés personal, el apartarse de la ética y hacer la vista gorda ante la corrupción, conducida al descrédito de los partidos y de la democracia. Eso dio pie a que se fuese formando una cultura anti partidos políticos, que fue aupada por sectores que ansiaban el poder, pero sin contacto con las masas. En esa atmósfera apareció el odio y revanchismo que nos trasladó al abismo.

    La situación actual aún incierta mantiene expectativas de cambio, hay en la conciencia de la población la aceptación implícita de la brutal injusticia que nos rodea. Salarios y pensiones infames, servicios pésimos, los cuerpos de seguridad son instrumentos para el matraqueo, chantaje y brutal represión. No hay duda de que en la conciencia de la sociedad venezolana está presente una demanda de humanización de las relaciones sociales mediante la dignificación y la refundación de la política. Pero, está aspiración parece truncarse ante la presencia de los que nos condujeron al abismo y su permanente manipulación de la verdad.

    Casi de forma unánime la sociedad venezolana se solidarizó con las valientes mujeres que se plantaron ante la tiranía velando por sus familiares presos arbitrariamente y ha clamado, junto con ellas, por la liberación de los presos políticos. Se logró la ley de amnistía, chucuta, pero al menos una vía. Hay dos elementos paralelos a la ley de amnistía que oscurecen su panorama: la comisión de seguimiento y la designación del defensor del pueblo. Quien preside la comisión ya dijo cuentos dispares que repiten el carácter represivo del régimen, y la designación como defensor del pueblo a Tarek William Saab, el mismo que ha servido de sicario, que ha ordenado juicio sin pruebas y volteado la cara ante las torturas, ahora dizque defensor del pueblo, es algo como el dicho “zamuro cuidando carne”.

    Por otro lado, el régimen continúa persiguiendo a los medios de comunicación, cerrando emisoras, censurando prensa, controlando formas de comunicación (Internet, redes), acosando a periodistas o marginándolos de las fuentes. Así como hemos denunciado la perversa política de encarcelar la disidencia y hemos exigido su liberación, hoy clamamos por la libertad de prensa como garantía del retorno a la democracia, del cese de la represión y del retorno a las libertades.

    En el artículo 57 constitucional se reconoce el derecho a la libre expresión y en el artículo 58 la libre comunicación. Se ha establecido en los países democráticos y en la doctrina de la Corte IDH que la inviolabilidad del ejercicio de la actividad periodística es esencial en un sistema democrático, en atención a la función social que ejercen como controladores del ejercicio del poder público o privado y depositarios de la confianza pública respecto a la información socialmente relevante. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha sostenido que la formación de opinión pública y plural debe ser uno de los objetivos de las políticas estatales en la protección del derecho a la información y la libertad de prensa, entendido que su ejercicio es uno de los pilares fundamentales del Estado democrático. La Corte IDH en su resolución consultada OC-5/85, “el ejercicio profesional del periodismo no puede ser diferenciado de la libertad de expresión, ambas cosas están evidentemente imbricadas, son esenciales a la democracia”.

    No abrigemos ninguna duda de que la libertad de prensa es garantía de los derechos civiles y políticos, contribuye a la formación de opinión pública, base de la ciudadanía contralora del poder del público, además, como instrumento vigilante de respeto de los derechos humanos. Por estas razones invitamos a todos los venezolanos a exigir de inmediato el cese a la persecución de periodistas y se garantice plenamente la libertad de prensa, lo que implica no solo el ejercicio periodístico sino, también, el acceso a las fuentes. Sin libertad de prensa no hay garantía de derechos civiles y políticos. Es un requisito esencial para el retorno a las libertades ya la democracia. ¡Hasta el final!