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Tuesday, June 23, 2026
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    Los déficits gemelos de Colombia se profundizan a medida que las brechas fiscal y externa se amplían juntas

    Las cifras llegaron silenciosamente del banco central de Colombia en una publicación trimestral de rutina, pero el panorama que pintan es cualquier cosa menos rutinario. El Banco de la República informó que el déficit en cuenta corriente del país alcanzó los $10.883 millones en 2025, equivalente al 2,4% del PIB, $3.871 millones más y 0,7 puntos porcentuales más que el año anterior.

    Una brecha en cuenta corriente de ese tamaño podría no alarmar a los economistas de un exportador de materias primas de ingresos medios. Pero Colombia no está lidiando con un solo desequilibrio. Se trata de dos.

    La mecánica de una brecha cada vez mayor El cuarto trimestre impulsó gran parte del deterioro. Entre octubre y diciembre, el déficit en cuenta corriente ascendió a 3.912 millones de dólares, o el 3,1% del PIB trimestral. Eso fue 1.095 millones de dólares más que el tercer trimestre y 0,69 puntos porcentuales más como porcentaje de la producción.

    Los déficits gemelos de Colombia se profundizan a medida que las brechas fiscal y externa se amplían juntas. (Foto reproducción de Internet) Dos fuerzas ampliaron el déficit. Las salidas netas de ingresos de factores, esencialmente ganancias y dividendos que salen del país, aumentaron en 687 millones de dólares. La balanza comercial de bienes y servicios se deterioró en otros 420 millones de dólares, y las exportaciones cayeron 546 millones de dólares, mientras que las importaciones cayeron sólo 126 millones de dólares.

    El único punto positivo fueron las remesas. Las transferencias corrientes aumentaron modestamente, añadiendo 76 millones de dólares a los ingresos. Pero eso no fue suficiente para compensar las salidas de capital.

    Donde lo fiscal se encuentra con lo externo El aspecto fiscal cuenta una historia paralela. Colombia cerró 2025 con un déficit del gobierno central del 6,4% del PIB, uno de los más altos de la región y una fuerte escalada desde el 4,2% en 2023. Esa combinación de una amplia brecha fiscal y un creciente déficit en cuenta corriente es lo que los economistas llaman déficits gemelos, y conlleva riesgos específicos.

    Por qué son importantes los déficits gemelos Cuando un gobierno gasta mucho más allá de sus ingresos y al mismo tiempo el país importa más de lo que exporta, la economía se vuelve doblemente dependiente del capital extranjero. Si el sentimiento de los inversores cambia, ambos déficits se refuerzan mutuamente: los mayores costos de endeudamiento amplían la brecha fiscal, una moneda más débil infla la deuda externa y la fuga de capitales profundiza el agujero de la cuenta corriente.

    Colombia ya ha sentido las primeras etapas de ese ciclo de retroalimentación. En junio de 2025, el gobierno suspendió su regla fiscal hasta 2027, argumentando que los rígidos compromisos de gasto hacían imposible su cumplimiento. La respuesta fue rápida. Tanto Moodys como S&P rebajaron la calificación de la deuda soberana de Colombia a BB a finales de junio. Fitch hizo lo mismo en diciembre, empujando la calificación un escalón más hacia territorio especulativo.

    El factor FMI Las rebajas vinieron acompañadas de otro golpe. El FMI concluyó que Colombia ya no calificaba para su Línea de Crédito Flexible, una red de seguridad de aproximadamente $8 mil millones que había servido como respaldo desde 2024. El Fondo citó la suspensión de la regla fiscal y el deterioro del marco de políticas como razones clave. El gobierno del presidente Gustavo Petros canceló el acuerdo de plano, citando reservas internacionales adecuadas de 65.500 millones de dólares, pero los economistas advirtieron que perder el blindaje externo sólo intensificaría el escrutinio de la trayectoria del déficit.

    Una complicación del año electoral Todo esto se desarrolla en un contexto políticamente cargado. Colombia entra en 2026 con elecciones presidenciales en el horizonte, y la disciplina fiscal rara vez se endurece durante la temporada de campaña en la región. El plan del gobierno para volver a la regla fiscal para 2028 requiere la consolidación de aproximadamente 3,4 puntos porcentuales del PIB mediante reformas fiscales y recortes del gasto.

    El FMI ha advertido que mayores retrasos podrían provocar una parada repentina de las entradas de capital. La posición de inversión internacional neta de Colombia ya se sitúa en 200.400 millones de dólares negativos, o 43,7% del PIB, una medida de la dependencia acumulada del financiamiento externo que creció 6.300 millones de dólares sólo en el último trimestre.

    Para un país que alguna vez tuvo un estatus de grado de inversión y una línea de crédito del FMI simultáneamente, la trayectoria es inconfundible. Los déficits gemelos de Colombia ya no son una clasificación académica. Son una limitación viva para las políticas, los costos de endeudamiento y las opciones económicas disponibles para quienquiera que gobierne a continuación.