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Wednesday, June 24, 2026
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    La deuda externa de Colombia alcanza el 54,8% del PIB mientras los costos se disparan

    Cada mes, una nueva tanda de cifras llega al escritorio de los planificadores fiscales de Colombia, y cada mes el panorama luce un poco peor.

    La última actualización del Banco de la República, banco central del país, muestra que la deuda externa alcanzó los $238.721 millones al cierre de noviembre de 2025, cifra que se traduce en el 54,8% del producto interno bruto y representa un aumento de $15.792 millones desde enero del mismo año.

    Hubo un ligero respiro en comparación con octubre, con el saldo mensual cayendo en 433 millones de dólares. Pero la trayectoria a lo largo de 2025 cuenta una historia inconfundible de aceleración.

    En enero, la relación deuda/PIB se situó en el 53,2%. En noviembre, había subido 1,6 puntos porcentuales, un salto aparentemente modesto que, en una economía de 435.000 millones de dólares, se traduce en miles de millones de obligaciones adicionales que pesan sobre la capacidad fiscal del país.

    La deuda externa de Colombia alcanza el 54,8% del PIB mientras los costos se disparan. (Foto reproducción de Internet) La composición de la deuda revela por qué será difícil liquidarla. Del total, 204.346 millones de dólares, aproximadamente el 86% consisten en obligaciones a largo plazo, mientras que 34.375 millones de dólares son a corto plazo.

    Por sectores, el sector público representa aproximadamente el 60%, con $144.546 millones adeudados por entidades gubernamentales y $94.175 millones por el sector privado.

    El aumento de la deuda aprieta el futuro fiscal de Colombia El predominio de la deuda pública a largo plazo significa que Colombia está atrapada en altos costos de endeudamiento durante años, con un margen limitado para refinanciar en mejores condiciones en el corto plazo.

    El contexto fiscal más amplio hace que las cifras sean aún más incómodas. Al cierre de diciembre de 2025, la deuda pública bruta alcanzó COP$1.192 billones equivalente al 64,7% del PIB proyectado, el nivel más alto en pesos desde que se iniciaron los registros en 2001, y el segundo más alto como proporción del PIB después del pico pandémico del 65%.

    Desde que el presidente Gustavo Petro asumió el cargo en agosto de 2022, la deuda total ha aumentado en casi COP$388 billones, un aumento del 48%.

    Como lo expresó el ex ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, el PIB creció alrededor de COP$190 billones durante el mismo período, mientras que la deuda aumentó el doble de esa cantidad, una dinámica que describió como una “explosión de deuda” junto con un crecimiento mediocre.

    El costo del servicio de todo este endeudamiento es ahora un problema concreto e inmediato. Según la última actualización del perfil de deuda del Ministerio de Hacienda, la factura del servicio de la deuda interna para 2026 alcanzará la cifra récord de COP$130 billones.

    De ellos, COP$79 billones representan vencimientos de capital que teóricamente pueden renovarse mediante nuevas emisiones, pero COP$51 billones consisten en pagos de intereses que deben provenir directamente del presupuesto.

    Con ingresos fiscales totales que rondan los 300 billones de dólares, aproximadamente uno de cada tres pesos que el Estado recauda ahora se destina al servicio de la deuda, dejando progresivamente menos para inversión, gasto social o infraestructura.

    Los mercados ya han descontado su escepticismo. Las tres principales agencias de calificación, S&P, Moody’s y Fitch, rebajaron la calificación del crédito soberano de Colombia a la categoría de basura durante 2025, citando la suspensión de la regla fiscal, el aumento de los déficits y la creciente deuda.

    Colombia ahora paga la tercera tasa de interés más alta sobre bonos soberanos entre los mercados emergentes, con un 6,8% sobre los títulos denominados en dólares a diez años, sólo detrás de Ucrania y Argentina, devastadas por la guerra.

    El Banco de la República agravó la presión en enero de 2026 al elevar su tasa de interés de referencia en 100 puntos básicos hasta el 10,25%, una medida sorpresa destinada a contener las expectativas de inflación que habían superado el 6% para 2026.

    La caída mensual de octubre a noviembre puede ofrecer un tema de conversación momentáneo para los optimistas, pero el arco anual es inequívoco. Colombia se está endeudando más, pagando más por endeudarse y se está quedando sin herramientas fiscales para cambiar de rumbo.

    El próximo gobierno, quienquiera que herede la presidencia en 2026, enfrentará una carga de deuda que ya no representa un desafío político, sino una restricción estructural a lo que el país puede hacer.