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Thursday, July 2, 2026
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    La reestructuración de seguridad de Milei pone a un general a cargo de la defensa argentina

    El presidente de Argentina, Javier Milei, acaba de cambiar a los responsables del músculo del país: seguridad y defensa.

    Sobre el papel parece una reorganización rutinaria. En realidad, abre una vieja herida y vuelve a trazar el equilibrio entre políticos, generales y el poder callejero.

    A partir del 10 de diciembre, Alejandra Monteoliva asumirá como ministra de Seguridad, en reemplazo de Patricia Bullrich.

    Luis Petri dejará el Ministerio de Defensa por el Congreso y el jefe del Ejército, el teniente general Carlos Alberto Presti, asumirá como ministro de Defensa. Milei mantiene la misma línea, pero le da caras nuevas.

    Monteoliva no es un recién llegado. Ha estado a cargo de la seguridad diaria como secretaria nacional, impulsando una postura firme contra las bandas de narcotraficantes, el crimen organizado y los controles de carreteras.

    Trabajó durante años en proyectos de seguridad en Colombia y una vez manejó una revuelta policial y una crisis de saqueos como ministra de seguridad en la provincia de Córdoba.

    Su misión ahora es simple: seguir respaldando a la policía, mantener las calles abiertas y mostrar resultados visibles.

    La reestructuración de seguridad de Milei pone a un general a cargo de la defensa de Argentina: Carlos Presti. La reestructuración de seguridad de Milei pone a un general a cargo de la defensa argentina El ascenso de Presti es el verdadero shock. Es un oficial de carrera, nacido en 1966, que dirigió tropas aerotransportadas de élite, dirigió la academia militar y sirvió en la misión de paz de Argentina en Haití.

    Como jefe del ejército desde principios de 2024, impulsó un cambio generacional al retirar a muchos generales de mayor edad.

    Ahora se convierte en el primer general en servicio activo que dirige el Ministerio de Defensa desde el fin del régimen militar en 1983.

    Para Milei y muchos votantes cansados ​​de la inseguridad, esto parece una normalización que debería haberse hecho hace mucho tiempo. Sostienen que las fuerzas armadas han pagado por la dictadura durante cuarenta años, mientras se extendían los cárteles de la droga, las protestas violentas y la infraestructura en ruinas.

    Poner a un oficial respetado a cargo de la defensa, dicen, trata a los militares como parte de la solución, no como el problema.

    Los oponentes ven algo más oscuro. El difunto padre de Presti era un oficial acusado de crímenes durante la dictadura.

    Los grupos de derechos humanos temen que darle a un general un ministerio político y al mismo tiempo endurecer las reglas sobre las protestas pueda debilitar silenciosamente el control civil y la cultura de rendición de cuentas.

    Para observadores e inversores, el mensaje es claro: Argentina apuesta por más orden y un mayor rol de sus instituciones uniformadas.

    Ya sea que eso traiga estabilidad o nuevos enfrentamientos, determinará el clima del país para los negocios, la política y la vida pública en los próximos años.