{"id":97599,"date":"2026-07-29T12:16:43","date_gmt":"2026-07-29T15:16:43","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/29\/plinio-apuleyo-mendoza-el-hombre-que-convirtio-la-vida-en-una-buena-historia\/"},"modified":"2026-07-29T12:16:43","modified_gmt":"2026-07-29T15:16:43","slug":"plinio-apuleyo-mendoza-el-hombre-que-convirtio-la-vida-en-una-buena-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/29\/plinio-apuleyo-mendoza-el-hombre-que-convirtio-la-vida-en-una-buena-historia\/","title":{"rendered":"Plinio Apuleyo Mendoza, el hombre que convirti\u00f3 la vida en una buena historia"},"content":{"rendered":"<p>Un duelo que trasciende fronteras. La \u00faltima vez que vimos a Plinio Apuleyo Mendoza fue durante una invitaci\u00f3n que nos hizo a su casa en Bogot\u00e1, lejos de los actos p\u00fablicos, las pol\u00e9micas y las discusiones que acompa\u00f1aron buena parte de su vida. En su biblioteca, entre peri\u00f3dicos acumulados, fotograf\u00edas familiares y libros en espa\u00f1ol y franc\u00e9s, Plinio estuvo rodeado por el afecto y los cuidados de Patricia, su esposa y gran compa\u00f1era durante casi cuatro d\u00e9cadas. Entre los libros y las obras de arte, el gato siam\u00e9s que tanto quer\u00eda se acomodaba sobre sus piernas con la naturalidad de quien se sab\u00eda due\u00f1o de la casa.<\/p>\n<p>Plinio, un gran conversadorPlinio era un extraordinario contador de an\u00e9cdotas. No se limitaba a recordar los hechos: los reconstru\u00eda con gestos, silencios, cambios de voz y una iron\u00eda que hac\u00eda re\u00edr incluso antes del desenlace. Por su conversaci\u00f3n desfilaban escritores, presidentes, artistas, revolucionarios y amigos, pero \u00e9l sab\u00eda quitarles toda solemnidad y mostrarlos en su dimensi\u00f3n m\u00e1s humana.<\/p>\n<p>Su lenguaje y su particular manera de hablar convert\u00edan cada encuentro en un verdadero disfrute. Escucharlo era viajar con \u00e9l por el Par\u00eds de las buhardillas, la Bogot\u00e1 de los caf\u00e9s, la Barranquilla de los escritores, la agitaci\u00f3n pol\u00edtica de Caracas y la Am\u00e9rica Latina de los grandes debates. Tambi\u00e9n era acompa\u00f1arlo en sus viajes con Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y en sus encuentros con escritores, artistas y gobernantes. Siempre tuve una historia inesperada y sab\u00eda detenerse en el detalle m\u00e1s divertido. Por eso, cada conversaci\u00f3n con Plinio termin\u00f3 convertida en una peque\u00f1a joya literaria.<\/p>\n<p>Para escribir esta dolorosa nota de despedida es inevitable transitar por los recuerdos: las coincidencias durante los viajes, las conversaciones compartidas y aquellos encuentros y reencuentros que hoy adquieren un significado distinto. Cada evocaci\u00f3n devuelve una escena, una sonrisa o una an\u00e9cdota, porque Plinio ten\u00eda el talento \u00fanico de convertir un recuerdo en una imagen viva y cada conversaci\u00f3n en una peque\u00f1a joya literaria.<\/p>\n<p>Con Plinio siempre hab\u00eda sorpresasCon Plinio siempre hab\u00eda una sorpresa. Su vida fue tan singular como las an\u00e9cdotas que contaba. Una de ellas ocurri\u00f3 en Par\u00eds, en 1987, cuando se cas\u00f3 con la pintora colombiana Patricia Tavera: Marvel Moreno, su primera esposa y madre de sus dos hijas, Carla Mendoza Moreno, nacida en 1963, y Camila Mendoza Moreno, nacida en 1966, fue la madrina del matrimonio; el pintor Luis Caballero fue el padrino. Un detalle extraordinario que retrata la manera poco convencional, generosa y afectuosa con la que Plinio construy\u00f3 sus relaciones.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n tuvo una relaci\u00f3n ins\u00f3lita con su primer libro, Primeras palabraspublicado cuando apenas ten\u00eda 15 a\u00f1os. A\u00f1os despu\u00e9s, convencido de que aquella obra juvenil era una ridiculez, se dedic\u00f3 a perseguir sus propios ejemplares. Cuando visitaba la casa de alg\u00fan amigo, revisaba discretamente la biblioteca y, si encontraba uno, lo tomaba a escondidas para romperlo o quemarlo. Con el paso del tiempo cambi\u00f3 de opini\u00f3n: volvi\u00f3 a leerlo, se sorprendi\u00f3 por lo que hab\u00eda escrito siendo casi un ni\u00f1o y lament\u00f3 aquella campa\u00f1a contra s\u00ed mismo. Al final, conserv\u00f3 como una rareza el \u00fanico ejemplar que pudo rescatar.<\/p>\n<p>Era una historia muy propia de Plinio: precoz, inconforme, impulsivo y capaz de contemplar sus antiguas certezas con humor. Hasta su primer libro tuvo que sobrevivir a su autor.<\/p>\n<p>Una vida que parec\u00eda una novela.Naci\u00f3 en Boyac\u00e1 en 1932 y lleg\u00f3 muy temprano al periodismo. Su padre, Plinio Mendoza Neira, fue un destacado dirigente liberal y amigo cercano de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n. El asesinato del l\u00edder pol\u00edtico, el 9 de abril de 1948, sorprendi\u00f3 al joven Plinio en Bogot\u00e1 y dej\u00f3 ante sus ojos una ciudad que comenzaba a arder.<\/p>\n<p>Aquel no adolescente pod\u00eda imaginar todav\u00eda que pasar\u00eda buena parte de su vida entrando y saliendo de la historia: Par\u00eds, Bogot\u00e1, Barranquilla, La Habana, Mosc\u00fa, Roma y Lisboa Ser\u00edan algunos de los escenarios de una existencia marcada por el periodismo, la literatura, la diplomacia y las pasiones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Estudi\u00f3 Ciencias Pol\u00edticas en La Sorbona y vivi\u00f3 el Par\u00eds de las buhardillas, los caf\u00e9s y los j\u00f3venes latinoamericanos que so\u00f1aban con cambiar el mundo mientras buscaban c\u00f3mo pagar la cena. All\u00ed se consolid\u00f3 su amistad con Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, a quien hab\u00eda conocido a\u00f1os antes en Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>La primera impresi\u00f3n no fue precisamente prof\u00e9tica. Plinio recordar\u00eda a aquel joven coste\u00f1o como un muchacho desenvuelto, vestido con colores claros y capaz de pedir una cerveza sin tener con qu\u00e9 pagarla. Nadie pod\u00eda adivinar entonces que se convertir\u00eda en uno de los grandes escritores del siglo XX.<\/p>\n<p>Gabo, la nieve y los a\u00f1os dif\u00edcilesLa amistad entre ambos termin\u00f3 siendo una de las m\u00e1s c\u00e9lebres de la literatura latinoamericana. En Par\u00eds compartieron estrecheces, proyectos, discusiones y descubrimientos. Plinio cont\u00f3 que una noche invit\u00f3 a cenar a Garc\u00eda M\u00e1rquez y, al salir del restaurante, encontr\u00f3 el bulevar Saint-Michel cubierto de nieve. Gabo nunca la hab\u00eda visto y qued\u00f3 fascinado frente a aquel paisaje blanco.<\/p>\n<p>Fueron a\u00f1os dif\u00edciles. Garc\u00eda M\u00e1rquez escrib\u00eda El coronel no tiene quien le escriba mientras padec\u00eda hambre y se resist\u00eda a aceptar ayuda. Plinio lo acompa\u00f1\u00f3, ley\u00f3 sus textos y estuvo cerca antes de que la fama se convirtiera a aquel amigo sin dinero en el autor de Cien a\u00f1os de soledad.<\/p>\n<p>De esa cercan\u00eda naci\u00f3 El olor de la guayabael extraordinario libro de conversaciones publicado en 1982. Plinio hizo all\u00ed lo que sab\u00eda hacer mejor: preguntar sin estorbar, escuchar con atenci\u00f3n y encontrar, detr\u00e1s del personaje. famoso, al ser humano.<\/p>\n<p>No fue simplemente \u201cel amigo de Gabo\u201d. Fue el interlocutor capaz de conseguir que Gabo hablara de sus miedos, sus supersticiones, su familia, su manera de escribir y hasta de la incomodidad que le produc\u00eda convertirse en espect\u00e1culo p\u00fablico.<\/p>\n<p>Del entusiasmo revolucionario al desencantoPlinio Apuleyo Mendoza perteneci\u00f3 a una generaci\u00f3n que crey\u00f3 que la revoluci\u00f3n pod\u00eda cambiar Am\u00e9rica Latina. Viaj\u00f3 por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, se dirigi\u00f3 Prensa Latina y recibi\u00f3 con entusiasmo el triunfo de la Revoluci\u00f3n cubana. Pero tambi\u00e9n tuvo la valent\u00eda de revisar sus convicciones. cuando la realidad dej\u00f3 de parecerse a la promesa.<\/p>\n<p>Con los a\u00f1os se convirti\u00f3 en un cr\u00edtico frontal del autoritarismo y de los dogmas de la izquierda latinoamericana. Esa evoluci\u00f3n pol\u00edtica lo acerc\u00f3 a unos y lo distanci\u00f3 de otros, pero nunca apag\u00f3 su vocaci\u00f3n por el debate.<\/p>\n<p>Pod\u00eda discutir con vehemencia, provocar con una columna y defender sus ideas sin pedir disculpas. Sus posiciones generan adherencias y rechazos, como suele ocurrir con quienes deciden participar en las discusiones de su tiempo en lugar de observarlas desde una c\u00f3moda neutralidad.<\/p>\n<p>Junto con Carlos Alberto Montaner y \u00c1lvaro Vargas Llosa escribi\u00f3 Manual del perfecto idiota latinoamericano, un ensayo pol\u00e9mico cuyo t\u00edtulo revelaba ya el tono burl\u00f3n y desafiante con el que sus autores abordan los viejos lugares comunes de la pol\u00edtica regional.<\/p>\n<p>Un contador de historias.Su obra era mucho m\u00e1s amplia. Public\u00f3 cuentos, novelas, ensayos, cr\u00f3nicas y memorias. A\u00f1os de fuga, ganadora del Premio Plaza y Jan\u00e9s en 1979, Cinco d\u00edas en la isla, Entre dos aguas, La llama y el hielo, R\u00e1fagas de tiempo, Muchas cosas que contar y Postales de una vida forman parte de una bibliograf\u00eda atravesada por los viajes, la amistad, el amor, el desencanto y la memoria.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue diplom\u00e1tico y represent\u00f3 a Colombia como embajador en Portugal e Italia. Pero incluso cuando ejerc\u00eda cargos oficiales segu\u00eda siendo, en esencia, un periodista: miraba, escuchaba, hac\u00eda preguntas y guardaba detalles para contarlos despu\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00c1lvaro Vargas Llosa describi\u00f3 en Postales de una vida esa combinaci\u00f3n que distingu\u00eda a Plinio: el ojo del novelista, la capacidad del periodista para elegir lo importante y el talento del narrador oral que consegu\u00eda capturar a quienes lo escuchaban.<\/p>\n<p>Esa quiz\u00e1s sea una de las im\u00e1genes m\u00e1s fieles para recordarlo: Plinio sentado a la mesa, rodeado de amigos, con un whisky cerca y una historia que comenzaba con aparente tranquilidad, se desviaba por Par\u00eds, Mosc\u00fa o Barranquilla y terminaba en una carcajada.<\/p>\n<p>Venezuela, su segunda patriaVenezuela no fue para Plinio una simple escalada en su extensa vida viajera. Fue su segunda patria y uno de los escenarios decisivos de su formaci\u00f3n period\u00edstica. Vivi\u00f3 en Caracas durante varios a\u00f1os, trabaj\u00f3 en las revistas \u00c9lite y Momento y desde all\u00ed tendi\u00f3 una mano a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez cuando el futuro Nobel sobreviv\u00eda con grandes dificultades en Par\u00eds.<\/p>\n<p>En Caracas, Plinio y Gabo ejercieron el periodismo, presenciaron la ca\u00edda de la dictadura de Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez y conocieron de cerca a una sociedad que despertaba a la democracia. Venezuela tambi\u00e9n acogi\u00f3 a su hermana Soledad Mendoza, destacada periodista, dise\u00f1adora y editora que hizo de Caracas su hogar.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, public\u00f3 Monte \u00c1vila Editores El desertorsu primer libro de cuentos. Venezuela qued\u00f3 as\u00ed incorporada a su biograf\u00eda, sus afectos y su literatura. Plinio nunca olvid\u00f3 aquella tierra que lo recibi\u00f3, le dio amigos y acompa\u00f1\u00f3 algunos de los a\u00f1os m\u00e1s intensos de su juventud.<\/p>\n<p>En Caracas, Plinio y Gabo ejercieron el periodismo, presenciaron la ca\u00edda de la dictadura de Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez y conocieron de cerca a una sociedad que despertaba a la democracia | EFEUn hombre de mundo y un gran colombiano.El escritor, periodista y diplom\u00e1tico colombiano falleci\u00f3 el martes 28 de julio, a los 94 a\u00f1os. Con su muerte se va uno de los grandes testigos de la vida cultural y pol\u00edtica latinoamericana del \u00faltimo siglo, pero tambi\u00e9n un narrador entra\u00f1able que parec\u00eda llevar siempre una an\u00e9cdota en el bolsillo.<\/p>\n<p>Fue un hombre de mundo y, al mismo tiempo, un gran colombiano. Hab\u00eda visto cerca de episodios decisivos de la historia de su pa\u00eds, conocidas revoluciones desde dentro y tratados con escritores, pol\u00edticos, pintores y personajes capaces de alimentar varias novelas. Recorri\u00f3 ciudades y continentes sin perder el v\u00ednculo con Colombia, su historia y sus contradicciones. Sin embargo, conserv\u00f3 siempre la capacidad de re\u00edrse de las solemnidades, incluidas las propias.<\/p>\n<p>En febrero de 2021, el entonces presidente Iv\u00e1n Duque le entreg\u00f3 la Orden de Boyac\u00e1, la m\u00e1xima condecoraci\u00f3n del Estado colombiano, y lo defini\u00f3 como un \u201cmaestro irremplazable\u201d. Aquella fue una de sus \u00faltimos grandes acontecimientos institucionales y el reconocimiento de su pa\u00eds a una trayectoria consagrada al periodismo, la literatura, la diplomacia y la defensa apasionada de sus ideas.<\/p>\n<p>La despedida publicaPor tratarse de una figura p\u00fablica, la familia inform\u00f3 que su velaci\u00f3n se realiz\u00f3\u00eda en la Funeraria Gaviria y que posteriormente se celebrar\u00eda una misa de exequias en el Gimnasio Moderno de Bogot\u00e1. La informaci\u00f3n sobre las honras f\u00fanebres debe actualizarse antes de la publicaci\u00f3n si la familia comunica o cambios de horarios.<\/p>\n<p>Una conversaci\u00f3n que permaneceA los 94 a\u00f1os, Plinio Apuleyo Mendoza deja libros, pol\u00e9micas, retratos yrecuerdos de una \u00e9poca irrepetible. Tambi\u00e9n deja algo m\u00e1s dif\u00edcil de registrar en una bibliograf\u00eda: el privilegio y el placer de haber conversado con \u00e9l.<\/p>\n<p>Se fue uno de los \u00faltimos grandes testigos del mundo de Gabo, del boom latinoamericano y de una generaci\u00f3n que quiso cambiar la historia y termin\u00f3 escribi\u00e9ndola. Pero quienes lo conocemos no lo despedimos solamente como al escritor, al periodis. ta o al diplom\u00e1tico. Lo grabamos en la intimidad de su casa, acompa\u00f1ados por Patricia, jugando con su gato y haciendo de cualquier recuerdo una escena inolvidable<\/p>\n<p>Plinio deja una obra atravesada por los grandes acontecimientos de su tiempo, pero su ausencia tambi\u00e9n se sentir\u00e1 en algo m\u00e1s \u00edntimo: el placer de escucharlo. Se va el escritor, el periodista, el diplom\u00e1tico y el testigo privilegiado de una \u00e9poca; permanece el hombre singular que supo contar la vida con inteligencia, iron\u00eda y afecto. Sus libros conservar\u00e1n sus palabras. Quienes compartimos su amistad guardaremos, adem\u00e1s, el sonido irrepetible de su conversaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un duelo que trasciende fronteras. La \u00faltima vez que vimos a Plinio Apuleyo Mendoza fue durante una invitaci\u00f3n que nos hizo a su casa en Bogot\u00e1, lejos de los actos p\u00fablicos, las pol\u00e9micas y las discusiones que acompa\u00f1aron buena parte de su vida. 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