{"id":92850,"date":"2026-07-20T05:26:22","date_gmt":"2026-07-20T08:26:22","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/20\/veinte-anos-de-la-nacion-sonada\/"},"modified":"2026-07-20T05:26:22","modified_gmt":"2026-07-20T08:26:22","slug":"veinte-anos-de-la-nacion-sonada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/20\/veinte-anos-de-la-nacion-sonada\/","title":{"rendered":"Veinte a\u00f1os de &#8216;La naci\u00f3n so\u00f1ada&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>An\u00e1lisis<\/p>\n<p>Ante un nuevo gobierno, la obra Posada Carb\u00f3 invita a explicar por qu\u00e9 una de las democracias m\u00e1s viejas de la regi\u00f3n ha convivido con la violencia.S\u00edguenos y l\u00e9enos en Google Discover.<\/p>\n<p>Santiago Montenegro expresidente de Asofondos, afirma que el libro de Posada Carb\u00f3 desentra\u00f1a por qu\u00e9 las instituciones democr\u00e1ticas colombianas persistieron en medio del conflicto.  Foto: SERGIO ACERO YATE \/ CEET<\/p>\n<p>19.07.2026 23:11 Actualizado: 19.07.2026 23:11 <\/p>\n<p>       En el cap\u00edtulo final de su Idola Fiori, Carlos Arturo Torres describe un bajorrelieve del Gran Palais, en Par\u00eds de 1905, con una embarcaci\u00f3n que representa la sociedad y que boga y se estremece en un mar misterioso, con tres mujeres j\u00f3venes de peculiar belleza. La que ocupa el centro de la barca rema con vigor y significa la energ\u00eda del esfuerzo actual, la labor apremiante, el af\u00e1n del presente; la que va en la popa, hunde la mirada en la playa que va quedando atr\u00e1s y simboliza un pasado que se va y no regresar\u00e1 jam\u00e1s; y la que va en la proa, radiante de fe y de juventud, explora las lejan\u00edas en donde espera que surgir\u00e1 la isla encantada, el futuro so\u00f1ado de esperanza y prosperidad.<\/p>\n<p>Recuerdo este texto al conmemorar veinte a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de La naci\u00f3n so\u00f1adade Eduardo Posada Carb\u00f3 (Ideas para la Paz, Grupo Editorial Norma, 2006), uno de los libros mas importantes que se han escrito para caracterizar a la sociedad colombiana con los activos y pasivos que heredamos del pasado, con los desaf\u00edos del presente y con sus retos futuros.<\/p>\n<p>Elaborado durante los primeros a\u00f1os del siglo, este libro hizo un fuerte llamado de atenci\u00f3n a analistas extranjeros y a muchos acad\u00e9micos, intelectuales, columnistas, l\u00edderes pol\u00edticos, empresarios, religiosos y literatos colombianos, de todas las tendencias pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas, que calificaban al pa\u00eds con un \u201clenguaje que nos inculpa casi a diario como una naci\u00f3n b\u00e1rbara y violenta, vac\u00eda de valores \u00e9ticos, y de pol\u00edticos que conduzcan su destino, inmersa desde la eternidad en una guerra ininterrumpida y sin soluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Para refutar esas narrativas, Posada Carbo se propuso con este libro \u201ccontrovertir el arraigado estereotipo que identifica a nuestra naci\u00f3n solo con la guerra y la violencia&#8221; y &#8220;Reivindicar las tradiciones liberales y democr\u00e1ticas del pa\u00eds.y sugerir en ellas los valores que han indicado, con marcada insistencia hist\u00f3rica, el curso de la naci\u00f3n so\u00f1ada\u201d.<\/p>\n<p>En medio del pesimismo y la resignaci\u00f3n que reinaban, factores que hab\u00edan comenzado a revertirse cuando se public\u00f3 el libro en 2006, al final del primer gobierno de \u00c1lvaro Uribe. Eduardo Posada Carb\u00f3 controvierte los lugares comunes que atan nuestra violencia a una supuesta intolerancia cuasi gen\u00e9tica que incita a los colombianos a matarse entre ellos, e impugna los argumentos que definen a nuestras instituciones republicanas y a nuestra democracia como farsas construidas por unas \u00e9lites olig\u00e1rquicas. Con uno de los an\u00e1lisis m\u00e1s completos y rigurosos de estudios y fuentes que, hasta entonces se hab\u00edan elaborado de la historia de Colombia, Posada Carb\u00f3 demuestra c\u00f3mo, desde el comienzo de la rep\u00fablica, el poder se hab\u00eda ejercido con las formas afines a la democracia representativa liberal y analiza las causas que permitieron ese ejercicio del poder limitado en el espacio y en el tiempo.<\/p>\n<p>Dicha tradici\u00f3n se remonta a la Constituci\u00f3n de C\u00facuta de 1821que consagr\u00f3 el dise\u00f1o institucional de la divisi\u00f3n de poderesya los a\u00f1os en los que francisco de paula santander y el grupo de abogados y juristas que lo rodeaban, como Ezequiel Rojas, Mariano Ospina Rodr\u00edguez, Lorenzo Mar\u00eda Lleras o Florentino Gonz\u00e1lez, fueron enf\u00e1ticos en respetar esos principios de la Constituci\u00f3n de 1821 y, en resaltar que deb\u00eda ser el pueblo y no unas castas privilegiadas y menos un dictador, quien deb\u00eda elegir y gobernar el pa\u00eds. <\/p>\n<p>Colombia es una de las democracias m\u00e1s antiguas de la regi\u00f3n.  Foto:stock<\/p>\n<p>Concepci\u00f3n liberal del poderEn forma semejante, Posada Carbo ilustra c\u00f3mo esa tradici\u00f3n liberal se ha sustentado durante dos siglos de vida independiente en las fuerzas de una sociedad civil y en una opini\u00f3n p\u00fablicaque han ayudado a limitar el poder, incluyendo la libre expresi\u00f3n con una prensa independiente desde el comienzo de la rep\u00fablica. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de los ordenamientos institucionales y de la fuerza de las ideas, Posada Carb\u00f3 tambi\u00e9n argumenta que esa concepci\u00f3n liberal del poder se ha sustentado en factores materiales, como han sido unas regiones fuertes y una multiplicidad de centros urbanos, que han sustentado su relativa autonom\u00eda del poder central en la rugosidad de nuestra accidentada geograf\u00eda.<\/p>\n<p>Como consecuencia de toda esa conjunci\u00f3n de factores, se arraig\u00f3 una concepci\u00f3n limitada del poder y, como resalt\u00f3 Malcolm Deas en su Poder de la gram\u00e1tica, desde el comienzo de la rep\u00fablica, Colombia \u201cha sido escenario de m\u00e1s elecciones, bajo m\u00e1s sistemas, central y federal, directo e indirecto, hegem\u00f3nico y proporcional, y con mayores consecuencias que ninguno de los pa\u00edses americanos o europeos que pretenden disputarle el t\u00edtulo\u201d mientras, como contraste, durante los siglos siglo XIX y XX, en el resto del continente proliferaron muchos caudillos, aut\u00f3cratas y dictadores militares y a\u00fan hoy en d\u00eda persisten las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de otros temas, con este libro. Posada Carbo tambi\u00e9n plante\u00f3 argumentos para responder a la paradoja existentepor un lado, entre un pa\u00eds con una de las democracias m\u00e1s largas no solo del continente y del mundo, y, por otro lado, un pa\u00eds con elevados y persistentes niveles de violenciaen particular durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas. Con base en los argumentos, este libro y en otros escritos de Posada Carb\u00f3 y de otros autores, encuentre los siguientes argumentos para explicar dicha paradoja. En primer lugar, como tambi\u00e9n lo argument\u00f3 un notable grupo de historiadores en el libro Paz en la Rep\u00fablica, durante el siglo XIX y hasta 1948contrario a la narrativa existente, las Guerras civiles fueron enfrentamientos de tipo partidista y regional, de relativa baja intensidad. comparadas con las de otros pa\u00edses de la regi\u00f3n y si se analiza el per\u00edodo que se extiende entre 1830 y 1948, Colombia solo experiment\u00f3 una vez a\u00f1os de guerras civiles durante 118 a\u00f1os. Adem\u00e1s, en el casi medio siglo que se extiende entre el final de la Guerra de los Mil D\u00edas y el asesinato de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n, en 1948el pa\u00eds vivi\u00f3 un per\u00edodo de pr\u00e1ctica ausencia de violencia pol\u00edtica (Margarita Garrido, Daniel Guti\u00e9rrez y Carlos Camacho, Editores (2019), Paz en la Rep\u00fablica, Universidad Externado de Colombia, Bogot\u00e1).<\/p>\n<p>Con el asesinato de Gait\u00e1n, en 1948, se inicia otra fase de violencia que tuvo dos condicionantes que lo diferenciaron de las guerras civiles del siglo XIX. Por un lado, fue una violencia pol\u00edtica partidista exacerbada por dos visiones extremistas de facciones cuasi fascistas de los dos partidos tradicionales, que acudieron al populismo, al racismo, la calumnia y la violencia para ganar sus causas.<\/p>\n<p>La otra fuente de la violencia que se desat\u00f3 despu\u00e9s del asesinato de Gait\u00e1n ha sido menos estudiada y se concentr\u00f3 en el occidente del pa\u00eds, en donde se hab\u00eda dado el m\u00e1s importante proceso de democratizaci\u00f3n de la tierra y una de las bonanzas econ\u00f3micas m\u00e1s grandes que ha tenido el pa\u00eds en su historia. Como lo ha planteado el profesor de Harvard Robert Bates, en sociedades con Estados inexistentes o muy precarios, la emergencia de bonanzas econ\u00f3micas suele generar anomia social con violencia y degradaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>El pa\u00eds ha sido escenario de m\u00e1s elecciones que ninguno de los pa\u00edses americanos.  Foto:Mauricio Moreno \/ CEET<\/p>\n<p>bonanzas violentasEl historiador norteamericano. Carlos Bergquist fue uno de los acad\u00e9micos que argument\u00f3 que la violencia del occidente del pa\u00eds fue una consecuencia de la degradaci\u00f3n social y de la anomia que se dio en medio de la gran bonanza econ\u00f3mica de los departamentos cafeteros en ausencia de un Estado que fue incapaz de imponer el orden y la legalidad. En muchas regiones cafeteras, en donde ya predominaban la peque\u00f1a propiedad, se produjo delincuencia, bandolerismo, robos a vecinos, enga\u00f1os en contratos de arrendamiento, un proceso en gran medida espont\u00e1neo y que fue posible por la ausencia de una fuerza p\u00fablica y de polic\u00eda con la capacidad para imponer el orden y hacer cumplir la ley, lo que tuvo como consecuencia que, en la zona cafetera se concentr\u00f3 m\u00e1s del 50 por ciento de los asesinatos de ese per\u00edodo.<\/p>\n<p>Con el fin de la dictadura de Rojas Pinilla y los procesos de desmovilizaci\u00f3n y amnist\u00eda de grupos alzados en armas se redujeron la violencia y el pa\u00eds experiment\u00f3 una gran estabilidad durante pr\u00e1cticamente dos d\u00e9cadas, gracias en una medida importante al Frente Nacionalque comenz\u00f3 a operar desde 1958. Contrario a su denigraci\u00f3n por la izquierda marxista y por otros sectores, el historiador norteamericano Robert A. Karl, en su libro &#8216;La paz olvidada&#8217;, publicado en espa\u00f1ol en 2018, concluy\u00f3 que el Frente Nacional era un gran acuerdo politico con logros extraordinariosque permitieron que \u201cen medio de un movimiento nacional hacia la democracia, los colombianos, desde dentro y fuera del aparato estatal, colaboraron en un ambicioso experimento de construcci\u00f3n de paz que no tuvo paralelo en Am\u00e9rica Latina despu\u00e9s de 1945\u201d.<\/p>\n<p>Y, agrega, que \u201cd\u00e9cadas antes de que los derechos humanos y la justicia transicional se convirtieran en reg\u00edmenes globales, los colombianos idearon pr\u00e1cticas an\u00e1logas para enfrentar el legado del conflicto interno y el autoritarismo\u201d mientras a lo largo y ancho de Am\u00e9rica Latina los pa\u00edses se llenaron de dictaduras militares como respuesta a guerrillas que emergieron pretendiendo implantar el comunismo a partir de la revoluci\u00f3n cubana.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Posada Carboen la d\u00e9cada de los a\u00f1os ochenta del siglo pasado comenz\u00f3 un tercer periodo de violenciadiferente a las anteriores, estrechamente ligada, por un lado, a la emergencia del narcotr\u00e1ficoque les dio un inmenso poder a los carteles de la droga, a grupos guerrilleros y paramilitares para tomarse el Estado y doblar a la sociedad. Grupos guerrilleros, como las Farc y el Eln.que se hab\u00edan fundado en los a\u00f1os sesenta, se expandieron considerablemente solo en la d\u00e9cada de los ochenta, sin ning\u00fan apoyo popular y con base en los recursos del narcotr\u00e1fico. <\/p>\n<p>Legado democr\u00e1ticoPosada Carbo Tambi\u00e9n argumenta que la violencia que se dio a partir de entonces ha sido una consecuencia de la debilidad historica del estado que, sorprendido por la emergencia del narcotr\u00e1fico y por estos grupos armados ilegalesdurante muchos a\u00f1os, fue incapaz de responder adecuadamente a estas amenazas y, hasta hoy en d\u00eda, ha sido incapaz de cumplir con una de sus razones de ser fundamentales, cual es tener el monopolio de la fuerza sobre todo el territorio.<\/p>\n<p>El autor tambi\u00e9n resalta la influencia que han tenido en el largo plazo las ideas antidemocr\u00e1ticas cas que recaban la legitimidad de nuestras instituciones, una cr\u00edtica muy sustentada en el marxismo que durante mucho tiempo domin\u00f3 la interpretaci\u00f3n y caracterizaci\u00f3n de la sociedad en las universidades y centros de pensamiento, y sigue siendo influyente hoy en el d\u00eda en la interpretaci\u00f3n de nuestra realidad.<\/p>\n<p>Eduardo Posada Carb\u00f3 es enf\u00e1tico en argumentar que reconocer las tradiciones liberales y democr\u00e1ticas \u201cno significa glorificar el pasado nacional, ni desconocer nuestros errores y desaciertos, mucho menos invitar a la condescendencia sobre la gravedad de nuestros problemas\u201d.<\/p>\n<p>Al conmemorar dos d\u00e9cadas de la publicaci\u00f3n de esta obra, tambi\u00e9n quiero resaltar la extraordinaria trayectoria acad\u00e9mica y profesional de Eduardo Posada Carb\u00f3quien es Doctorado en historia moderna, profesor titular de Historia y Pol\u00edtica de Am\u00e9rica Latina y el Caribeacad\u00e9mico principal del Brasenose College y del Centro de Am\u00e9rica Latina de la universidad de oxford.<\/p>\n<p>Por su producci\u00f3n en historia comparada de la democracia y en otras \u00e1reas de investigaci\u00f3n, Posada Carb\u00f3 es uno de los m\u00e1s importantes acad\u00e9micos no solo de Colombia sino de Am\u00e9rica Latina y el Caribe. Cuando nuestro pa\u00eds se apresta a recibir un nuevo gobiernono puede ser un momento m\u00e1s propicio para invitar a nuestros l\u00edderes pol\u00edticos e intelectuales a estudiar su obra, que se enmarca en la visi\u00f3n de esa barca que describe el bajorrelieve del Gran Palais, que invita a analizar los problemas del pa\u00eds, no solo con los retos y desaf\u00edos del presente, sino con ese valioso patrimonio que heredamos del pasadosiempre mirando el legado que dejaremos a nuestros hijos, nietos ya todos los que vendr\u00e1n despu\u00e9s.<\/p>\n<p>  Doctor en Econom\u00eda, exdecano de la Facultad de Econom\u00eda de la Universidad de los Andes y expresidente de Asofondos. <\/p>\n<p>Miniatura alternativa<\/p>\n<p>BOLETINES EL TIEMPO<\/p>\n<p>Miniatura alternativa<\/p>\n<p>NOTICIAS DE GOOGLE EL TIEMPO<\/p>\n<p>Miniatura alternativa<\/p>\n<p>EL TIEMPO WHATSAPP<\/p>\n<p>Miniatura alternativa<\/p>\n<p>APLICACI\u00d3N EL TIEMPO<\/p>\n<p>Miniatura alternativa<\/p>\n<p>SUSCR\u00cdBETE AL DIGITAL<\/p>\n<p>Informaci\u00f3n confiable para ti. 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