{"id":92509,"date":"2026-07-19T08:17:44","date_gmt":"2026-07-19T11:17:44","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/19\/analisis-de-entorno-quien-juega-al-equilibrio-no-hace-mas-que-reforzar-a-la-dictadura\/"},"modified":"2026-07-19T08:17:44","modified_gmt":"2026-07-19T11:17:44","slug":"analisis-de-entorno-quien-juega-al-equilibrio-no-hace-mas-que-reforzar-a-la-dictadura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/19\/analisis-de-entorno-quien-juega-al-equilibrio-no-hace-mas-que-reforzar-a-la-dictadura\/","title":{"rendered":"An\u00e1lisis de entorno: Quien juega al equilibrio no hace m\u00e1s que reforzar a la dictadura"},"content":{"rendered":"<p>La etapa que se abre no debe leerse como una transici\u00f3n democr\u00e1tica en curso, sino como una transici\u00f3n administrada por partes, donde Estados Unidos gana capacidad de tutela, pero no de conducci\u00f3n pol\u00edtica interna; Mientras el chavismo conserva el mando real del pa\u00eds, aunque con m\u00e1s restricciones que antes.<\/p>\n<p>Dicho de forma directa: el chavismo est\u00e1 hoy m\u00e1s fuerte que el 3 de enero, aunque m\u00e1s limitado. M\u00e1s fuerte, porque sigue controlando el territorio, la coerci\u00f3n, la administraci\u00f3n y la capacidad de veto; m\u00e1s limitado, porque depende m\u00e1s que antes de una arquitectura externa que le da ox\u00edgeno, recursos, interlocuci\u00f3n y tiempo.<\/p>\n<p>Ese es el punto de partida correcto para leer lo que ocurre. No hubo reemplazo real del poder, sino reconfiguraci\u00f3n del tablero. Y en esa reconfiguraci\u00f3n, Washington parece haber optado por una l\u00f3gica de administraci\u00f3n del problema venezolano, y no por una l\u00f3gica de resoluci\u00f3n democr\u00e1tica del conflicto.<\/p>\n<p>1. Qu\u00e9 cambi\u00f3 realmente<\/p>\n<p>Lo nuevo no es que haya di\u00e1logo. Lo nuevo es el tipo de di\u00e1logo, el formato del interlocutor y el objetivo operativo del dise\u00f1o. La mesa alrededor de Dinorah Figuera no aparece como una reedici\u00f3n simple de los di\u00e1logos del pasado, sino como una versi\u00f3n m\u00e1s sofisticada, m\u00e1s segmentada y m\u00e1s funcional al mantenimiento del statu quo. Arrancan en un plano en el que el chavismo se sienta a esa mesa con m\u00e1s poder que en di\u00e1logos anteriores.<\/p>\n<p>La reuni\u00f3n de Dinorah Figuera con Jorge Rodr\u00edguez en Caracas y la instalaci\u00f3n de una mesa t\u00e9cnica y pol\u00edtica paritaria quedaron reportadas en medios abiertos como parte de una agenda de hitos y cronogramas para una supuesta transici\u00f3n, luego de una invitaci\u00f3n del Departamento de Estado y bajo una l\u00f3gica institucional expl\u00edcita.<\/p>\n<p>Eso confirma algo central: la nueva mesa no nace desde la oposici\u00f3n con mandato popular, sino desde una arquitectura tutelada y jur\u00eddicamente \u00fatil para Washington. Y eso ya la distingue del centro de legitimidad pol\u00edtica interna, que hoy sigue estando del lado de Mar\u00eda Corina Machado.<\/p>\n<p>2. De Oslo a Figuera: evoluci\u00f3n de un m\u00e9todo para eternizar al chavismo<\/p>\n<p>En Oslo, Barbados y M\u00e9xico, el chavismo negociaba con una oposici\u00f3n pol\u00edticamente reconocible, con representaci\u00f3n unitaria y con un objetivo central expl\u00edcito: condiciones electorales competitivas y una salida a la usurpaci\u00f3n. En esos esquemas, el oficialismo intentaba ganar tiempo, s\u00ed, pero lo hac\u00eda desde una posici\u00f3n m\u00e1s defensiva y bajo mayor presi\u00f3n.<\/p>\n<p>En la etapa del 1ro de agosto, el dise\u00f1o parece distinto; el sujeto opositor ya no es la conducci\u00f3n pol\u00edtica con mayor legitimidad social, sino una figura jur\u00eddicamente \u00fatil, institucionalmente manejable y desconectada del centro de gravedad de la movilizaci\u00f3n interna; el mediador ya no es un conjunto de garant\u00edas m\u00e1s o menos neutrales, sino una combinaci\u00f3n de tutela estadounidense formal y canales paralelos de realpolitik.<\/p>\n<p>La diferencia decisiva es esta: Oslo, Barbados y M\u00e9xico eran mesas para negociar una salida; la del 1 de agosto se parece m\u00e1s a una mesa para administrar una transici\u00f3n por partes, donde se separan activos, garant\u00edas, cronogramas, narrativa y seguridad, impidiendo que todo eso se unifique en un solo mandato pol\u00edtico. Y que le \u201cregala\u201d al chavismo una igualdad que no tiene ni se merece\u2026 poner a una organizaci\u00f3n criminal con extensi\u00f3n internacional, con una democracia esperada, y sin siquiera sentar a esa mesa a quien deber\u00eda estar encabez\u00e1ndola, que es Mar\u00eda Corina Machado.<\/p>\n<p>Por eso no es \u201cm\u00e1s de lo mismo\u201d: Es peor en un sentido estrat\u00e9gico: no busca solo dilatar, sino institucionalizar la dilataci\u00f3n, lav\u00e1ndole la cara al chavismo.<\/p>\n<p>3. El papel de Dinorah Figuera<\/p>\n<p>Dinorah Figuera no debe leerse como una l\u00edder de reemplazo con fuerza propia, sino como el titular de una estructura jur\u00eddica que conserva utilidad operativa para Washington por su relaci\u00f3n con la AN2015 y con la cadena de activos externos bajo CAPA.<\/p>\n<p>Esa utilidad explica su centralidad t\u00e1ctica, pero no le otorga centralidad pol\u00edtica. Su funci\u00f3n hoy parece ser la de pieza de administraci\u00f3n y equilibrio dentro de una arquitectura que, precisamente por estar dise\u00f1ada para evitar rupturas, termina desplazando a quien s\u00ed tiene la legitimidad popular y electoral de fondo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece el punto pol\u00edtico clave: en una democracia, o en un contexto de legalidad m\u00ednima, una posici\u00f3n de equilibrio institucional puede ser una virtud. En una dictadura salvaje, despu\u00e9s de 27 a\u00f1os de destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica del tejido social, econ\u00f3mico e institucional, esa misma posici\u00f3n deja de ser prudencia y pasa a ser funcionalidad. Quien juega al equilibrio en estas circunstancias no amortigua el conflicto: refuerza a la dictadura.<\/p>\n<p>Por eso, si Dinorah quiere salir del rol de pieza utilizado por ambos lados, su \u00fanica opci\u00f3n pol\u00edticamente consistente ser\u00eda romper el libreto que le asignaron, y juramentar a Edmundo Gonz\u00e1lez Urrutia como expresi\u00f3n de la legitimidad sustantiva del mandato opositor, dejando atr\u00e1s la ficci\u00f3n de una neutralidad institucional que solo tiene sentido donde existen reglas, no donde manda una estructura criminal de poder.<\/p>\n<p>Mantenerse en la tesis de \u201cequilibrio apol\u00edtico\u201d implica, en la pr\u00e1ctica, aceptar que la misma estructura que destruy\u00f3 al pa\u00eds sea parte administradora de la reconstrucci\u00f3n. Y ese no es un equilibrio: es una forma elegante de capitulaci\u00f3n. La neutralidad de Figuera, termina siendo una complicidad funcional, independientemente de que responda a los requerimientos operacionales de Washington.<\/p>\n<p>4. El problema de fondo<\/p>\n<p>El principal riesgo del dise\u00f1o actual es que se produzca una transici\u00f3n sin quietud, es decir, un cambio de forma con continuidad de fondo. Eso ser\u00eda funcional para los actores que priorizan la estabilidad t\u00e1ctica, pero no para una reorganizaci\u00f3n real del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existe el riesgo de que el material de reconstrucci\u00f3n quede separado de la reconstrucci\u00f3n institucional. Si la ayuda, los fondos y el alivio de sanciones no se enlazan con justicia transicional, reordenamiento de seguridad y salida de los responsables m\u00e1s comprometidos, la arquitectura nueva solo administrar\u00e1 la misma dominaci\u00f3n con mejor empaque.<\/p>\n<p>MCM sigue fuera del juego interno no porque haya perdido legitimidad, sino porque no fue incorporado a los canales que hoy procesan las decisiones sensibles. Y la \u00fanica manera de alterar eso es auto involucr\u00e1ndose, desplazando el eje de la conversaci\u00f3n o forzando a los dem\u00e1s actores a reconocer que la legitimidad de origen sigue estando de su lado.<\/p>\n<p>5. Qu\u00e9 parece buscar Estados Unidos<\/p>\n<p>La informaci\u00f3n disponible en este espacio y en fuentes abiertas sugiere que la prioridad inmediata de Washington no estar\u00eda centrada en la democratizaci\u00f3n integral del pa\u00eds, sino en la administraci\u00f3n de una transici\u00f3n controlada, con interlocutores que no alteren abruptamente el equilibrio de seguridad ni el manejo de activos, energ\u00eda y estabilidad regional.<\/p>\n<p>La propia arquitectura descrita en las columnas que he venido compartir presenta a Figuera como una soluci\u00f3n \u00fatil para resolver temas t\u00e9cnico-legales, mientras la conducci\u00f3n pol\u00edtica de fondo queda mediatizada. Adem\u00e1s, la existencia de una mesa t\u00e9cnica paritaria con Jorge Rodr\u00edguez y el planteamiento p\u00fablico de Arias C\u00e1rdenas para negociar directamente con Machado muestra que el chavismo explora varios carriles a la vez, sin renunciar al control del proceso.<\/p>\n<p>La lectura estrat\u00e9gica, entonces, es dura pero consistente: Estados Unidos no estar\u00eda apostando hoy a desalojar al chavismo del poder de una vez, sino a mantener a alguna variante del chavismo al frente del aparato mientras administra la situaci\u00f3n en sus propios t\u00e9rminos. Eso puede servir a su plan; para Venezuela y su di\u00e1spora, en cambio, puede resultar catastr\u00f3fico, prolongando una estructura de destrucci\u00f3n con nuevos empaques.<\/p>\n<p>Si Maduro se hubiera prestado a los manejos a los que hoy se presta Delcy, seguramente hoy no estar\u00eda preso; pero la soberbia lo super\u00f3, y ah\u00ed est\u00e1\u2026 Din\u00e1mica que no afectar\u00e1 de la misma forma a Delcy Rodr\u00edguez, quien opera bajo el entendimiento de que su sost\u00e9n interno es Diosdado Cabello, y su interlocuci\u00f3n externa es el binomio Trump-Rubio.<\/p>\n<p>Por eso, si la carga del conflicto supera la resistencia de la estructura, la sustituci\u00f3n de Rodr\u00edguez como segundo fusible operativo es un escenario previsible dentro de la l\u00f3gica de reemplazos del chavismo 3.0. Y EEUU negociar\u00e1 directamente con Diosdado o con quien \u00e9l indique\u2026 Porque lo que \u00e9l necesita como verdadero jefe de la revoluci\u00f3n, son fusibles que vayan saltando a medida que la carga supera las capacidades de resistencia. Ya salt\u00f3 el fusible 1, y ahora, perfectamente podr\u00eda saltar el fusible 2.<\/p>\n<p>6. El efecto pol\u00edtico de los terremotos<\/p>\n<p>Otro punto clave es que el chavismo parece haberse descargado parcialmente de la crisis humanitaria derivada de los recientes terremotos, al transferir parte del costo, de la visibilidad y del reconocimiento hacia Estados Unidos. Washington aparece asociado a ayuda, tutela y presencia; Mientras tanto, el chavismo retiene el control territorial y evita pagar todo el precio interno de la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Eso no significa que haya perdido poder, sino lo contrario: logr\u00f3 desprenderse de una parte del peso de la emergencia sin entregar el mando del pa\u00eds real. Es una operaci\u00f3n pol\u00edticamente eficaz: otros cargan con el esfuerzo visible, mientras el poder efectivo sigue donde estaba.<\/p>\n<p>Pero ese dise\u00f1o tiene l\u00edmites. La ayuda externa puede contener, ordenar o enfriar; no reemplazamos la legitimidad ni reconstruye la confianza popular. Y en Venezuela hoy hay agradecimiento hacia los estadounidenses por ciertos movimientos, pero tambi\u00e9n una desconfianza creciente respecto de sus verdaderos objetivos.<\/p>\n<p>7. La calle como factor de ruptura<\/p>\n<p>El gran problema de toda esta arquitectura es que supone y supone que el pueblo seguir\u00e1 esperando. Y esa es, probablemente, la apuesta m\u00e1s riesgosa del momento.<\/p>\n<p>Si la sociedad vuelve a la calle de forma masiva, la l\u00f3gica del tablero cambia por completo. En ese caso, el control posible tender\u00eda a reducirse a dos opciones reales: o represi\u00f3n por parte del chavismo, o conducci\u00f3n pol\u00edtica por parte de la \u00fanica figura que hoy conserva confianza popular suficiente para ordenar esa energ\u00eda, que es MCM.<\/p>\n<p>Y ese escenario ya no debe tratarse como extremo; las se\u00f1ales que vamos recibiendo ya plantean que la calle es el tal\u00f3n de Aquiles estructural del dise\u00f1o actual y que, ante un levantamiento popular o una movilizaci\u00f3n de gran escala, toda la arquitectura de derivaci\u00f3nequilibrio y administraci\u00f3n t\u00e9cnica perder\u00eda validez material y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece tambi\u00e9n la gran duda sobre Washington, pues, dados los apoyos p\u00fablicos dados a Delcy, no est\u00e1 claro c\u00f3mo reaccionar\u00eda ante un levantamiento popular real. La hip\u00f3tesis m\u00e1s razonable es que no acompa\u00f1ar\u00eda financieramente una represi\u00f3n abierta de Delcy Rodr\u00edguez; pero el problema es que la opacidad del dise\u00f1o actual obliga a dejar espacio a la duda, y esa duda, por s\u00ed sola, ya erosiona la confianza pol\u00edtica interna hacia Estados Unidos.<\/p>\n<p>8. El regreso de Machado y la dinamita en el laboratorio<\/p>\n<p>Si la calle es el tal\u00f3n de Aquiles de la arquitectura Washington-Miraflores, el regreso f\u00edsico de Mar\u00eda Corina Machado a la escena p\u00fablica central es el catalizador que acelera ese silencio. Este movimiento no puede leerse bajo la \u00f3ptica tradicional del simple activismo pol\u00edtico; es la irrupci\u00f3n de un vector no lineal que altera las premisas de los dise\u00f1adores del derivaci\u00f3n institucional.<\/p>\n<p>Mientras la mesa del 1ro de agosto opera en la estratosfera t\u00e9cnico-legal de las firmas y la custodia de activos, la presencia de Machado en el terreno devuelve la conversaci\u00f3n al plano de la legitimidad sustantiva de origen.<\/p>\n<p>El impacto estrat\u00e9gico de su retorno se despliega en tres dimensiones operativas:<\/p>\n<p> Desmitificaci\u00f3n del equilibrio: Su sola presencia en el debate p\u00fablico dom\u00e9stico fuerza a Dinorah Figuera ya la vieja guardia de los partidos tradicionales a justificar ante el pa\u00eds por qu\u00e9 sostienen una tesis de \u201cneutralidad institucional\u201d que los hechos ya han rebasado.El retorno de Machado polariza el escenario entre la capitulaci\u00f3n cosm\u00e9tica y la ruptura leg\u00edtima, estrechando el margen de maniobra para quienes pretend\u00edan cohabitar pac\u00edficamente bajo el ala estadounidense.<\/p>\n<p> Presi\u00f3n sobre la cadena de mando coercitiva: Para el esquema de control que pretenden Delcy Rodr\u00edguez y Diosdado Cabello, el regreso de Machado reactiva el dilema del costo de represi\u00f3n. El r\u00e9gimen ya no compite contra un cascar\u00f3n parlamentario en el exilio, sino que compite contra la fuerza de gravedad de la \u00fanica figura con capacidad de convocatoria masiva interna, obligando a los mandos medios militares a recalibrar su lealtad ante un eventual desborde popular. Desarticulaci\u00f3n de la agenda de enfriamiento: El horizonte de diciembre de 2026, dise\u00f1ado en los pasillos de Washington para dilatar el conflicto, pierde viabilidad en la medida en que Machado capitalice el descontento en el cort\u00edsimo plazo. Su retorno reintroduce el sentido de urgencia electoral y pol\u00edtica que el laboratorio del 1ro de agosto intentaba adormecer. En definitiva, el regreso de Machado demuestra que se puede simular una transici\u00f3n por partes en los papeles, pero en la superficie del pa\u00eds real, la legitimidad sigue teniendo un solo centro de gravedad.9. Escenarios actualizados<\/p>\n<p>La irrupci\u00f3n de MCM le induce una cuota de legitimidad en el terreno, desarticula la linealidad del laboratorio internacional y obliga a replantear el mapa del desenlace. Las fuerzas en pugna ya no se mueven en un vac\u00edo burocr\u00e1tico; sino que la friccion entre la ingenieria del derivaci\u00f3n exterior y la presi\u00f3n social interna redefinen las probabilidades del conflicto, las cuales se sintetizan en tres vectores estrat\u00e9gicos de cara al cierre del a\u00f1o:<\/p>\n<p>Escenario 1: Ruptura institucional con legitimidad (juramentaci\u00f3n de Edmundo + rol activo de MCM): 35%<\/p>\n<p>Este escenario exige que la legitimidad popular deje de estar al margen de la operaci\u00f3n y pase a organizar el proceso. Para eso, Dinorah tendr\u00eda que abandonar el rol de equilibrio, juramentar a Edmundo y facilitar una convergencia operativa con MCM. Ser\u00eda la \u00fanica manera de convertir una estructura jur\u00eddica \u00fatil en una palanca de ruptura y no en un amortiguador del r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>Escenario 2: Administraci\u00f3n prolongada del statu quo con maquillaje transicional: 35%.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed la mesa del 1 de agosto funciona como un laboratorio pol\u00edtico de enfriamiento. Hay cronogramas, hitos, lenguaje democr\u00e1tico, administraci\u00f3n de activos y promesas de reconstrucci\u00f3n, pero sin transferencia real del poder. Es el escenario m\u00e1s coherente con la l\u00f3gica actual de Washington y con la habilidad chavista para ganar tiempo sin ceder mando.<\/p>\n<p>Escenario 3: Levantamiento popular con ruptura del dise\u00f1o externo-interno: 30%.<\/p>\n<p>Washington deber\u00eda temerle a este escenario, porque la calle no es transaccional; la calle dinamita los acuerdos de pasillo y las promesas de estabilidad energ\u00e9tica. Si el pueblo dice basta y sale a la calle, las mediaciones pueden ser barridas por la realidad. En ese caso, la represi\u00f3n chavista o la conducci\u00f3n de MCM ser\u00edan las dos fuerzas reales de ordenamiento, y la arquitectura tutelada de equilibrio quedar\u00eda sobrepasada por los hechos.<\/p>\n<p>Los porcentajes anteriores no son predicci\u00f3n matem\u00e1tica, sino una s\u00edntesis de probabilidades condicionales dadas las fuerzas en juego hoy. Los porcentajes de los escenarios (35% \u2013 35% \u2013 30%) reflejan un tablero estancado donde la inacci\u00f3n condena al pa\u00eds al Escenario 2, que es la cronificaci\u00f3n del chavismo cosm\u00e9tico.<\/p>\n<p>Si en las pr\u00f3ximas semanas Dinorah se mueve hacia la juramentaci\u00f3n de Edmundo, el Escenario 1 subir\u00eda r\u00e1pido; si, por el contrario, la mesa del 1 de agosto se consolida con apoyo pleno de Washington y sin respuesta de calle, el Escenario 2 podr\u00eda ser el que aumente su probabilidad de ocurrencia.<\/p>\n<p>10. La salida<\/p>\n<p>Los escenarios 1 y 2 est\u00e1n en paridad de peso, porque hay situaciones que est\u00e1n ocurriendo que podr\u00edan servir para apuntalar un caso o el otro. La \u00fanica salida consistente es aquella que combina legitimidad pol\u00edtica, ruptura operativa del aparato represivo, justicia transicional y reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica. Sin ese paquete, cualquier mesa ser\u00e1 apenas un mecanismo de dilataci\u00f3n, que podr\u00eda disparar, de un momento para otro, el escenario 3.<\/p>\n<p>En ese marco, la oposici\u00f3n real de MCM tendr\u00eda que dejar de esperar a ser invitada y deber\u00eda empezar a ocupar el centro del juego\u2026 porque esperar a ser invitados a la mesa es jugar bajo las reglas de Jorge Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>Y Washington tendr\u00eda que recibir informaci\u00f3n menos endog\u00e1mica, porque el mayor error en contextos como este es escuchar solo a quienes confirman la hip\u00f3tesis previa. Dicho de forma m\u00e1s directa: tal vez Marco Rubio deber\u00eda recibir insumos desde fuentes distintas de las internas, porque esas fuentes parecen operar, hacia afuera, con la misma l\u00f3gica con la que el chavismo opera hacia adentro, dici\u00e9ndole a cada actor exactamente lo que quiere escuchar para mantener dentro del libreto.<\/p>\n<p>11. Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de fondo debe quedar formulada sin ambig\u00fcedad: quien juega al equilibrio no hace m\u00e1s que reforzar a la dictadura.<\/p>\n<p>Eso vale para dirigentes opositores, para actores externos y para cualquiera que crea que en una dictadura de esta naturaleza se puede administrar una transici\u00f3n sin tomar partido por la legitimidad real.<\/p>\n<p>En un contexto democr\u00e1tico, el equilibrio puede ser virtud; en una tiran\u00eda, el equilibrio entre v\u00edctima y victimario termina siendo complicidad funcional.<\/p>\n<p>Por eso, el an\u00e1lisis actualizado obliga a decir dos cosas con claridad:<\/p>\n<p> Primero: el chavismo sigue al mando del pa\u00eds y hoy es m\u00e1s fuerte que el 3 de enero, aunque m\u00e1s limitadoSegundo: si Dinorah Figuera quiere dejar de ser usada como pieza de contenci\u00f3n, debe juramentar a Edmundo y romper el libreto del equilibrio.La pregunta decisiva ya no es si habr\u00e1 mesa, ni qui\u00e9n la auspicia, ni qu\u00e9 nombre tendr\u00e1 la siguiente fase. La pregunta es si esa mesa sirve para desmontar la dictadura o para darle una nueva vida administrativa. Y, a la luz de la informaci\u00f3n disponible, hoy todo indica que el equilibrio no la desmonta, sino que la prolonga\u2026 as\u00ed a\u00fan no est\u00e9 claro por cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s, ni qui\u00e9n tiene capacidad de imponer el desenlace cuando la mesa ya no alcance.<\/p>\n<p>El chavismo no est\u00e1 derrotado, sino que se ha adaptado. Y mientras conserve esa capacidad de adaptaci\u00f3n y mimetizaci\u00f3n, cualquier transici\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s vulnerable a la administraci\u00f3n del statu quo que a su superaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Correo: [emailprotected]   Instagram: @benjamintripier Twitter: @btripier<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La etapa que se abre no debe leerse como una transici\u00f3n democr\u00e1tica en curso, sino como una transici\u00f3n administrada por partes, donde Estados Unidos gana capacidad de tutela, pero no de conducci\u00f3n pol\u00edtica interna; Mientras el chavismo conserva el mando real del pa\u00eds, aunque con m\u00e1s restricciones que antes. 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