{"id":91647,"date":"2026-07-17T07:18:37","date_gmt":"2026-07-17T10:18:37","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/17\/solo-queremos-volver-a-casa-el-anhelo-de-los-afectados-por-los-terremotos-en-guarenas-y-guatire\/"},"modified":"2026-07-17T07:18:37","modified_gmt":"2026-07-17T10:18:37","slug":"solo-queremos-volver-a-casa-el-anhelo-de-los-afectados-por-los-terremotos-en-guarenas-y-guatire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/17\/solo-queremos-volver-a-casa-el-anhelo-de-los-afectados-por-los-terremotos-en-guarenas-y-guatire\/","title":{"rendered":"\u201cSolo queremos volver a casa\u201d: el anhelo de los afectados por los terremotos en Guarenas y Guatire"},"content":{"rendered":"<p>Durante a\u00f1os, su casa fue para Yendry Gonz\u00e1lez el lugar donde la rutina encontraba descanso. All\u00ed, junto a su familia, constru\u00eda, poco a poco, una vida que parec\u00eda inalterable. Bastaron 39 segundos para que esa certeza desapareciera. Ahora, cuando mira hacia el edificio donde vivi\u00f3, se encuentra con una pila de escombros de la que sobresalen art\u00edculos que durante a\u00f1os formaron parte de su rutina: un lavamanos, cuadros, la caja de un \u00e1rbol de Navidad.<\/p>\n<p>Como ella, cientos de habitantes del eje Guarenas y Guatire, en el estado Miranda, siguen viviendo lejos de sus casas tras los terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio de 2026. Algunos permanecen en refugios temporales; otros sobreviven repartidos entre casas de familiares, amigos o vecinos solidarios. Hay quienes duermen en campamentos improvisados \u200b\u200by quienes hacen guardias nocturnas frente a edificios habitables para evitar robos mientras esperan autorizaciones para comenzar a reconstruir ese lugar donde encontrar paz: su hogar.<\/p>\n<p>En la ciudad de Guatire, municipio Zamoraal menos tres personas fallecieron, entre ellos dos menores de edad. M\u00e1s de un centenar resultaron lesionados, un edificio colaps\u00f3 por completo y al menos 11 edificaciones sufrieron da\u00f1os severos y fueron declaradas no habitables. Entre ellos destaca el Edificio \u00c1ngela, en el Casco Central, cuya base y columnas quedaron totalmente comprometidas, obligando al desalojo preventivo de las familias en espera de su demolici\u00f3n. Otras 219 viviendas reportaron da\u00f1os de leves a moderados, de acuerdo con los datos proporcionados por Protecci\u00f3n Civil Zamora tras realizar m\u00e1s de 600 inspecciones luego de los devastadores terremotos.<\/p>\n<p>El Edificio \u00c1ngela, en el Casco Central de Guatire, ser\u00e1 demolido en las pr\u00f3ximas semanas | Foto Tairy Gamboa\/El \u200b\u200bNacionalA tan solo unos minutos de distancia, en Guarenas, municipio Ambrosio Plazalas evaluaciones t\u00e9cnicas determinaron que m\u00e1s del 70% de los 21 edificios inspeccionados presentan condiciones que impiden habitarlos con seguridad. Algunos centros comerciales reconocidos en la zona como el Buenaventura, Vista Place y el reci\u00e9n inaugurado Megacenter tambi\u00e9n sufrieron da\u00f1os de mamposter\u00eda. Incluso, la Catedral de Nuestra Se\u00f1ora de Copacabana se encuentra inhabilitada por los da\u00f1os resgitrados por los terremotos. En la Urbanizaci\u00f3n Oropeza Castillo, las r\u00e9plicas del sismo provocaron el desplome del Bloque 8 (el 27 de junio) y posteriormente el colapso estructural del Bloque 9. Ambos edificios hab\u00edan sido evacuados a tiempo de manera preventiva.<\/p>\n<p>A casi tres semanas de los movimientos tel\u00faricos, las autoridades acompa\u00f1aron a los vecinos de estos bloques, construidos como vivienda social a mediados de la d\u00e9cada de 1960 durante el gobierno del presidente Ra\u00fal Leoni, para sacar el resto de sus pertenencias. Del otro lado de la cinta amarilla de precauci\u00f3n, Yendry anim\u00f3 a sus vecinos con comentarios ocurridos y divertidos. Un toque de humor que alivi\u00f3 el peso de tener que decirle adi\u00f3s al techo que les brind\u00f3 cobijo, en algunos casos durante d\u00e9cadas. Esta misma semana comenzar\u00e1 la demolici\u00f3n. All\u00ed se celebraron cumplea\u00f1os, se lloraron p\u00e9rdidas y, tras el cansancio cotidiano, las familias encontraron un refugio.<\/p>\n<p>El Bloque 9 de Oropeza Castillo en Guarenas colaps\u00f3 a una semana de los terremotos | Foto Tairy Gamboa\u201cDios me guard\u00f3 la vida tres veces\u201dCuando comenz\u00f3 el terremoto, Yendry apenas tuvo tiempo de reaccionar. Su prioridad era sacar del apartamento a su padre en silla de ruedas, quien qued\u00f3 con movilidad reducida tras sufrir un accidente cerebrovascular. Mientras empujaba el pesado equipo por el pasillo del piso 3 del Bloque 9 de Oropeza Castillo, las paredes comenzaron a desprenderse. En ese momento pidi\u00f3 a la fisiatra que se encontraba ese d\u00eda proporcionando rehabilitaci\u00f3n a su pap\u00e1 que acompa\u00f1ara a su madre y salieran lo m\u00e1s pronto del lugar.<\/p>\n<p>&#8220;Yo quer\u00eda avanzar, pero no pod\u00eda. Entonces me puse a orar: &#8216;Se\u00f1or, por favor, gu\u00e1rdame la vida. Gu\u00e1rdanos la vida a mi pap\u00e1, a los vecinos, a todos&#8221;, record\u00f3.<\/p>\n<p>La primera pared cay\u00f3 hacia el interior del edificio. Despu\u00e9s vino un segundo movimiento todav\u00eda m\u00e1s intenso. Mientras intentaba mantener el equilibrio, otro muro pas\u00f3 y un enorme enjambre de abejas sali\u00f3 de un panel oculto entre la estructura.. Ambos quedaron atrapados entre el terremoto y las picaduras.<\/p>\n<p>M\u00e1s de 50 aguijones terminaron incrustados en su cuerpo. Apenas pod\u00eda respirar cuando finalmente fue rescatada por funcionarios policiales y trasladada a un hospital por la reacci\u00f3n al\u00e9rgica que sufri\u00f3 producto de las picaduras. Horas despu\u00e9s de haber sido dada de alta sufri\u00f3 una nueva reacci\u00f3n al\u00e9rgica por un medicamento que oblig\u00f3 a ingresarla nuevamente.<\/p>\n<p>&#8220;Una amiga me cont\u00f3 que tuvo que reanimarme dentro del carro porque dej\u00f3 de respirar por cerca de un minuto. Yo no recuerdo nada de eso&#8221;, cont\u00f3.<\/p>\n<p>En los escombros a\u00fan pueden verse algunas de las pertenencias de Yendry Gonz\u00e1lez | Foto Tairy GamboaSobrevivi\u00f3 al terremoto, a las picaduras y, una semana despu\u00e9s, sali\u00f3 del edificio tan solo unos minutos antes de que colapsara la mitad del Bloque 9. debido a las fallas estructurales que dejaron los sismos. Desde entonces habla de tres oportunidades en las que volvi\u00f3 a nacer.<\/p>\n<p>\u201cDios me guard\u00f3 la vida tres veces: durante el terremoto, por las picaduras de las abejas y por salir del apartamento justo a tiempo\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Pero ninguna de esas experiencias le result\u00f3 tan dif\u00edcil como asumir que jam\u00e1s volver\u00eda a vivir en la casa donde transcurrieron los \u00faltimos a\u00f1os de su vida.<\/p>\n<p>&#8220;El hogar es el refugio de todos nosotros. Es el lugar donde uno encuentra paz. Perderlo rompe toda la rutina y el equilibrio de la vida. Son muchos a\u00f1os de recuerdos&#8221;, manifest\u00f3.<\/p>\n<p>Mientras intenta reorganizar su vida, recibe atenci\u00f3n psicol\u00f3gica para procesar el trauma que dej\u00f3 aquella tarde y, a trav\u00e9s del humor, busca recuperar esa seguridad que tanto necesita para salir adelante. Su padre ya consigui\u00f3 una silla de ruedas gracias a una donaci\u00f3n. Ahora la familia espera que las autoridades puedan ayudarla con una vivienda.<\/p>\n<p>La frase se repite, con distintas palabras, en casi todas las conversaciones sostenidas con habitantes de Guarenas y Guatire durante las \u00faltimas semanas. El terremoto derrumb\u00f3 edificios, pero tambi\u00e9n dej\u00f3 la sensaci\u00f3n de seguridad que acompa\u00f1a a la palabra hogar.<\/p>\n<p>Vecinos de Oropeza Castillo sacaron el resto de sus pertenencias | Foto Tairy GamboaPara algunos, el hogar ya es un recuerdoIris Leal Todav\u00eda recuerda la sensaci\u00f3n de ver c\u00f3mo una parte del edificio, tan solo dos pisos m\u00e1s abajo de Yendry, comenzaba a desprenderse mientras intentaba escapar junto a su hijo.<\/p>\n<p>Hab\u00eda terminado su rutina diaria. Se hab\u00eda cambiado de ropa, se hab\u00eda ba\u00f1ado y se dispon\u00eda a descansar cuando sinti\u00f3 que la cama comenz\u00f3 a moverse. Al principio crey\u00f3 que se trataba de uno de los tantos temblores que suelen sentirse ocasionalmente en la regi\u00f3n. Pero bastaron unos segundos para comprender que aquello era distinto.<\/p>\n<p>\u201cPens\u00e9: &#8216;Esto ya es un terremoto\u201d, record\u00f3.<\/p>\n<p>Las escaleras pronto quedaron colapsadas por vecinos que intentaban salir al mismo tiempo. Ante la imposibilidad de descender, decidi\u00f3 lanzarse desde el primer piso.. No tuvo tiempo de calcular el riesgo. Aunque cay\u00f3 en una mala posici\u00f3n al piso, logr\u00f3 salir del sitio con algunas raspaduras y una lesi\u00f3n en el hombro.<\/p>\n<p>Cuando finalmente logr\u00f3 llegar al estacionamiento, el edificio segu\u00eda desprendiendo fragmentos de concreto. Poco despu\u00e9s, Iris vio, al igual que Yendry, c\u00f3mo un enorme panel ca\u00eda desde la estructura y cientos de avispas comenzaron a atacar a quienes acababan de escapar del terremoto..<\/p>\n<p>Despu\u00e9s llegaron el apag\u00f3n, la incomunicaci\u00f3n y con ello la incertidumbre de no saber d\u00f3nde estaban sus otros hijos. Fue m\u00e1s de 24 horas despu\u00e9s que pudo comprobar que toda su familia se encontraba a salvo.<\/p>\n<p>Parte del Bloque 9 que colaps\u00f3 en Oropeza Castillo | Foto Tairy GamboaTras varias inspecciones y luego de que parte del edificio colapsara, lLos vecinos recibieron la noticia de que los bloques ser\u00edan demolidos.. La decisi\u00f3n cerr\u00f3 definitivamente cualquier posibilidad de regresar al apartamento donde construy\u00f3 su historia familiar.<\/p>\n<p>&#8220;Lo que s\u00ed esperamos es que nos construyan nuevamente nuestras viviendas. Porque esto no fue culpa del gobierno, pero tampoco fue culpa de nosotros. No queremos quedar a la deriva&#8221;, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>Su esperanza ahora depende de una soluci\u00f3n habitacional que todav\u00eda no tiene fecha ni modalidad definida.<\/p>\n<p>Como Iris, decenas de familias censadas esperan conocer cu\u00e1l ser\u00e1 el siguiente paso una vez concluyan las demoliciones.<\/p>\n<p>Las autoridades informaron que comenzar\u00edan las labores de remoci\u00f3n de escombros esta semana | Foto Tairy GamboaLa incertidumbre del volver a comenzarEn el casco central de Guatire, Marisela Donis observa todos los d\u00edas la vivienda donde vivi\u00f3 durante 38 a\u00f1os junto con sus hermanos y sus cuatro hijos. Las paredes permanecen abiertas por enormes grietas. El techo amenaza con desplomarse. Las tuber\u00edas colapsaron por el movimiento s\u00edsmico y comenzaron a expulsar aguas negras. Protecci\u00f3n Civil concluye que la estructura es habitable y recomend\u00f3 su demolici\u00f3n.<\/p>\n<p>Abandonar aquella casa ubicada en la calle Monagas signific\u00f3 mucho m\u00e1s que cerrar una puerta, fue despedirse de una parte de la historia de Guatire, pues gran parte de la vivienda tiene m\u00e1s de 200 a\u00f1os de antig\u00fcedad.<\/p>\n<p>Marisela Donis perdi\u00f3 dos de sus dientes luego de que un trozo de escombro le cay\u00f3 en la cara cuando sacaba sus pertenencias de la vivienda | Foto Tairy GamboaActualmente la familia permanece refugiada en la Fundaci\u00f3n Parranda de San Pedro. All\u00ed cuentan con alimentaci\u00f3n y apoyo de voluntarios, pero cada d\u00eda recuerdan que esa no es su casa.<\/p>\n<p>\u201cLa vivienda es la necesidad m\u00e1s urgente\u201d, afirm\u00f3 Marisela, reconocida docente del \u00e1rea cultural del municipio.<\/p>\n<p>Aunque agradece la solidaridad recibida, reconoce que ahora comienza una etapa mucho m\u00e1s compleja: reconstruir desde cero una casa con m\u00e1s de dos siglos de historia. Los especialistas que han visitado el lugar coinciden en que las reparaciones ya no son suficientes. Habr\u00e1 que demoler completamente la estructura, levantar un nuevo piso, sustituir las tuber\u00edas y volver a construir cada espacio.<\/p>\n<p>La magnitud del reto resulta abrumadora incluso antes de calcular cu\u00e1nto costar\u00e1. &#8220;Duele much\u00edsimo. Yo llegu\u00e9 aqu\u00ed siendo una ni\u00f1a. S\u00e9 todo el esfuerzo que hizo mi familia para conseguir esta casa. Durante a\u00f1os fuimos repar\u00e1ndola poco a poco y, de repente, en apenas 39 segundos, te dicen: &#8216;Esto ya no es tu casa. Tienes que comenzar de cero&#8221;, expres\u00f3.<\/p>\n<p>La vivienda se construy\u00f3 hace m\u00e1s de 200 a\u00f1os | Foto Tairy GamboaLa incertidumbre pesa a\u00fan m\u00e1s cuando la reconstrucci\u00f3n debe enfrentarse en medio de una econom\u00eda marcada por salarios insuficientes y dificultades para cubrir incluso las necesidades b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>&#8220;Uno tiene que decidir si compra comida, paga la luz, compra medicinas o compra un par de zapatos. Entonces uno se pregunta cu\u00e1l es realmente la prioridad&#8221;, reflexion\u00f3.<\/p>\n<p>Los terremotos alteraron la geograf\u00eda urbana de Guarenas y Guatire, pero tambi\u00e9n mod ificaron profundamente la vida cotidiana de quienes sobrevivieron. Las conversaciones ya no giran alrededor del trabajo, la escuela o los aviones familiares. Ahora se habla de informes t\u00e9cnicos, etiquetas amarillas, ingenieros pat\u00f3logos, demoliciones, donaciones de bloques y cemento.<\/p>\n<p>\u201cNunca estamos preparados para perder el hogar\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>Las autoridades aseguraron que la vivienda debe ser demolida ante el riesgo de colapso | Foto Tairy GamboaVolver, pero solo cuando sea seguroEs El Doralotro edificio ubicado en la calle Monagas, la escena es distinta, aunque el sentimiento termina siendo el mismo.<\/p>\n<p>Olinda Pinto conserva intacto el interior de su apartamento, ubicado en el noveno piso. Las paredes de su vivienda apenas muestran da\u00f1os menores, las ventanas resistieron el movimiento y las columnas que sostienen su hogar no presentan afectaciones visibles. Sin embargo, desde hace semanas no puedes dormir all\u00ed.<\/p>\n<p>Una etiqueta amarilla colocada por los organismos encargados de las inspecciones t\u00e9cnicas convirti\u00f3 su apartamento en un lugar al que solo puede entrar por per\u00edodos breves. El edificio requiere una evaluaci\u00f3n estructural m\u00e1s profunda antes de autorizar el regreso de sus habitantes.<\/p>\n<p>El edificio El Doral, en Guatire, no sufri\u00f3 da\u00f1o estructural, pero al menos cuatro pisos se vieron afectados | Foto Tairy GamboaParad\u00f3jicamente, perder el acceso a una vivienda que sigue en pie tambi\u00e9n significa perder el hogar. &#8220;Yo tambi\u00e9n quiero volver. Pero debemos respetar los tiempos&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>La frase resume el dilema que enfrentan decenas de condominios en ambos municipios. Muchas familias desean comenzar de inmediato las reparaciones, mientras los expertos insisten en esperar los informes de ingenieros especialistas para evitar que una intervenci\u00f3n apresurada provoque un colapso mayor.<\/p>\n<p>Pinto, por ser la presidenta de la junta de condominio de la residencia, forma parte de quienes deben explicar diariamente esa realidad a vecinos que solo ruegan por volver a sus viviendas.<\/p>\n<p>&#8220;No es su zona de confort estar viviendo en casa de familiares o amigos. Solo queremos volver a casa. Sin embargo, como junta de condominio tenemos una responsabilidad civil y penal&#8221;, se\u00f1al\u00f3 al reconocer que la paciencia se ha convertido en el recurso m\u00e1s escaso estos d\u00edas.<\/p>\n<p>Las autoridades insisten en que para iniciar la reconstrucci\u00f3n se deben esperar varias semanas | Foto Tairy GamboaCada r\u00e9plica revive el miedo. Cada inspecci\u00f3n genera nuevas expectativas. Cada retraso aumenta la ansiedad de quienes sienten que su vida qued\u00f3 suspendida entre el lugar donde hoy duermen y el apartamento al que todav\u00eda no pueden llamar nuevamente hogar.<\/p>\n<p>Mientras esperan el informe del ingeniero pat\u00f3logo, la lista de tareas contin\u00faa creciendo: reparar las paredes del foso de los ascensores, sustituir tuber\u00edas antiguas, intervenir las fachadas, revisar filtraciones y calcular presupuestos que, para muchos propietarios, resultan inalcanzables.<\/p>\n<p>&#8220;No consiste en buscar cualquier alba\u00f1il para tumbar paredes. Hay un procedimiento t\u00e9cnico. Hay una forma correcta de demoler y reconstruir para no causar m\u00e1s da\u00f1os&#8221;, explic\u00f3 al destacar que ese proceso puede extenderse durante meses.<\/p>\n<p>Mientras tanto, agradecen la donaci\u00f3n de bloques y otros materiales de construcci\u00f3n que han hecho llegar la Alcald\u00eda de Zamora, organizaciones, negocios y otras personas de la sociedad civil que buscan colaborar con la reconstrucci\u00f3n del municipio. Piden que las colaboraciones no paren, pues les queda un largo camino para recuperar al 100% sus viviendas.<\/p>\n<p>De momento, los habitantes del edificio El Doral no pueden pernoctar en las instalaciones | Foto Tairy GamboaLa solidaridad llen\u00f3 el vac\u00edo que dej\u00f3 la emergencia en Guarenas y Guatire.cuando alejandra medina recuerda las primeras horas posteriores al terremoto, la emoci\u00f3n cambia de tono. Aquel 24 de junio hab\u00eda salido apenas unos minutos antes de que iniciaran los sismos de su apartamento en las Residencias La Hacienda, ubicadas en la Calle Zamora de Guatire. Sus tres hijos permanec\u00edan dentro del edificio cuando comenz\u00f3 el movimiento.<\/p>\n<p>Desde el estacionamiento observaron c\u00f3mo la estructura parec\u00eda doblarse mientras fragmentos de concreto ca\u00edan sobre la entrada.<\/p>\n<p>\u201cNo tengo palabras para describir lo que se siente ver desde afuera c\u00f3mo el edificio comienza a desprenderse por partes, sabiendo que dentro est\u00e1n tu familia, tus amigos y tus vecinos\u201d, record\u00f3 con l\u00e1grimas en los ojos.<\/p>\n<p>Alejandra Medina desea volver a su hogar, al que consideraba su refugio | Foto Tairy GamboaEl edificio no colaps\u00f3 por completo, pero los primeros pisos quedaron completamente destruidos. Despu\u00e9s de confirmar que sus hijos hab\u00edan logrado ponerse a salvo, comenz\u00f3 otra carrera: ayudar a evacuar a quienes segu\u00edan atrapados entre paredes desprendidas y puertas bloqueadas.<\/p>\n<p>Tras la tragedia, cuando Alejandra por fin encuentra un momento de tranquilidad, aparece el duelo que el ritmo de la emergencia hab\u00eda mantenido en pausa.<\/p>\n<p>&#8220;El hogar es el patrimonio de una familia. Es el lugar donde uno encuentra seguridad. Cuando est\u00e1s cansado o tienes un mal d\u00eda, sabes que puedes regresar a tu casa. Perder ese duele much\u00edsimo&#8221;, manifest\u00f3.<\/p>\n<p>Durante semanas sent\u00ed culpa por haber dejado solos a sus hijos pocos minutos antes del terremoto. Aunque dos de ellos ya son adultos, esa idea contin\u00faa acompa\u00f1\u00e1ndola. &#8220;Jam\u00e1s imagin\u00e9 que pudiera ocurrir algo de esa magnitud. Cuando todo comenz\u00f3 a caer solo pod\u00eda pensar que tendr\u00eda que buscarlos entre los escombros&#8221;, relat\u00f3.<\/p>\n<p>Con el paso de los d\u00edas apareci\u00f3 otra preocupaci\u00f3n: c\u00f3mo sostener la vida cotidiana fuera de casa.<\/p>\n<p>\u201cEl apoyo de la comunidad ha sido extraordinario\u201d, afirm\u00f3 Medina.<\/p>\n<p>La Residencia La Hacienda fue de las m\u00e1s afectadas por los terremotos en Guatire | Foto Tairy GamboaMientras los organismos oficiales realizaban las evaluaciones estructurales, los vecinos de urbanizaciones cercanas llegaron con comida, agua y ropa. \u201cDe verdad vivimos el amor de la comunidad\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>Actualmente varias fundaciones contin\u00faan suministrando desayunos y cenas, mientras los propios residentes cocinan para quienes permanecen resguardando el edificio junto con funcionarios encargados de la vigilancia.<\/p>\n<p>La ayuda, sin embargo, evoluciona al mismo ritmo que la emergencia. Ahora las necesidades apuntan hacia otro horizonte. Bloques. Cemento. Arena. Cabillas. Tuber\u00edas. Materiales electricos. Todos los materiales necesarios para comenzar la reconstrucci\u00f3n de los dos edificios de la residencia, que no sufrieron da\u00f1os estructurales.<\/p>\n<p>&#8220;Un bloque ya representa un aporte. Sabemos que esto apenas comienza y que la reconstrucci\u00f3n ser\u00e1 larga&#8221;, dijo Medina.<\/p>\n<p>Ninguno de los edificios tiene da\u00f1o estructural, por lo que se espera que puedan ser reconstruidos | Foto Tairy GamboaDormir a la intemperie mientras llega la reconstrucci\u00f3nEn Residencias Guatire Plaza III, el terremoto oblig\u00f3 a desalojar entre 240 y 250 familias. Algunos lograron refugiarse en casas de familiares. Otras no tuvieron esa posibilidad.<\/p>\n<p>Wilson Camacho, residente y miembro del equipo de apoyo del conjunto residencial, explic\u00f3 que Fue necesario improvisar espacios colectivos dentro de la misma urbanizaci\u00f3n para albergar a decenas de personas.especialmente adultos mayores, ni\u00f1os y familias sin otra alternativa en la que pasar la noche.<\/p>\n<p>La rutina se reorganiz\u00f3 alrededor de turnos para cocinar, distribuir agua, recibir donaciones y atender a quienes necesitan medicamentos.<\/p>\n<p>\u201cSeguimos viviendo pr\u00e1cticamente a la intemperie\u201d, resumi\u00f3.<\/p>\n<p>Todas las torres de Residencias Guatire Plaza III fueron desalojadas | Foto Tairy GamboaAunque organizaciones religiosas y vecinos han colaborado con alimentos, hidrataci\u00f3n y colchones, reconoce que las ayudas disminuyen conforme pasan las semanas.<\/p>\n<p>\u201cLa mayor parte del apoyo ha llegado gracias a organizaciones, iglesias y ciudadanos\u201d, manifest\u00f3 al recordar con especial cari\u00f1o a un hombre que apareci\u00f3 solo con una harina de ma\u00edz y un kilo de queso porque era lo que pod\u00eda aportar.<\/p>\n<p>Ese gesto termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en una met\u00e1fora de lo ocurrido durante la emergencia.<\/p>\n<p>En Guarenas y Guatire, millas de personas comenzaron a reconstruir el \u00e1nimo colectivo con aquello que cada quien pod\u00eda ofrecer. Un plato de comida. Un colch\u00f3n. Una linterna. Una bolsa de hielo. Incluso, un abrazo.<\/p>\n<p>Wilson Camacho se\u00f1al\u00f3 que son casi 250 apartamentos los afectados por los terremotos | Foto Tairy GamboaLas inspecciones t\u00e9cnicas determinar\u00e1n que las torres de Guatire Plaza III presentan da\u00f1os principalmente en elementos de mamposter\u00edaraz\u00f3n por la que recibi\u00f3 una etiqueta amarilla que impide su ocupaci\u00f3n permanente mientras contin\u00faan las evaluaciones y persiste la actividad s\u00edsmica.<\/p>\n<p>Esa conclusi\u00f3n ofrece cierta tranquilidad respecto a la estabilidad de la estructura, pero no resuelve el problema m\u00e1s inmediato. Nadie sabe exactamente cu\u00e1ndo ser\u00e1 posible regresar.<\/p>\n<p>\u201cNadie esperaba vivir una situaci\u00f3n como esta y qued\u00f3 demostrado que no estamos preparados para responder a una emergencia de esta magnitud\u201d, reflexion\u00f3 Camacho.<\/p>\n<p>La incertidumbre pesa tanto como las p\u00e9rdidas materiales y cada r\u00e9plica reabre el miedo.<\/p>\n<p>Los vecinos de Residencias Guatire Plaza III duermen en carpas en la churuata del conjunto | Foto Tairy GamboaEl duelo por una casa tambi\u00e9n necesita tiempoLos especialistas suelen explicar que, al ocurrir un desastre natural, las personas atraviesan un proceso de duelo similar al que provoca cualquier otra p\u00e9rdida significativa. En Guarenas y Guatire ese proceso se percibe en conversaciones cotidianas.<\/p>\n<p>\u201cNo quiero estar aqu\u00ed\u201d, recuerda Olinda Pinto sobre lo primero que dijo cuando vio la magnitud de los da\u00f1os desde la parte trasera de su edificio.<\/p>\n<p>Yendry Gonz\u00e1lez todav\u00eda cuenta que alcanz\u00f3 a ba\u00f1arse por \u00faltima vez en su apartamento horas despu\u00e9s del terremoto para quitarse el veneno de las picaduras de abeja. \u201cHasta lo \u00faltimo disfrut\u00e9 mi casa\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Guarenas y Guatire intentan volver de un poco a la normalidad | Foto Tairy GamboaMarisela Donis revive el esfuerzo acumulado durante casi cuatro d\u00e9cadas cada vez que ve las grietas de una vivienda levantada hace m\u00e1s de dos siglos.<\/p>\n<p>Alejandra Medina todav\u00eda rompe en llanto cuando piensa en el patrimonio que su familia tard\u00f3 a\u00f1os en construir.<\/p>\n<p>Las historias cambian de protagonistas, pero el sentimiento permanece.<\/p>\n<p>Mientras tanto, las campa\u00f1as de recolecci\u00f3n de materiales de construcci\u00f3n comenzaron a multiplicarse en redes sociales. Una de ellas, impulsada por el alcalde de Zamora, Raziel Rodr\u00edguez, denominado \u201cDona un Bloque\u201d, es una iniciativa que busca apelar a la solidaridad ciudadana y del sector privado para acelerar la fase de reconstrucci\u00f3n de las viviendas y edificios residenciales gravemente afectados en el municipio. Hasta los momentos se han logrado recolectar m\u00e1s de 36.000 bloques, sumado a la compra institucional por parte de la alcald\u00eda de 1.120 sacos de cemento.<\/p>\n<p>Los afectados por los terremotos en Guarenas y Guatire solo quieren volver a sentirse en casa | Foto Tairy GamboaLos vecinos de Guarenas y Guatire aseguran que cada bloque representa la posibilidad de devolverles a cientos de familias la esperanza de volver a decir, con tranquilidad, una frase que durante semanas ha sonado m\u00e1s como un deseo que como una realidad: \u201cYa estamos en casa\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante a\u00f1os, su casa fue para Yendry Gonz\u00e1lez el lugar donde la rutina encontraba descanso. All\u00ed, junto a su familia, constru\u00eda, poco a poco, una vida que parec\u00eda inalterable. Bastaron 39 segundos para que esa certeza desapareciera. 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