{"id":90103,"date":"2026-07-14T09:25:30","date_gmt":"2026-07-14T12:25:30","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/14\/miguel-rodriguez-nos-robaron-y-ahora-pretendemos-cobrarnos-240-000-millones-de-dolares\/"},"modified":"2026-07-14T09:25:30","modified_gmt":"2026-07-14T12:25:30","slug":"miguel-rodriguez-nos-robaron-y-ahora-pretendemos-cobrarnos-240-000-millones-de-dolares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/14\/miguel-rodriguez-nos-robaron-y-ahora-pretendemos-cobrarnos-240-000-millones-de-dolares\/","title":{"rendered":"Miguel Rodr\u00edguez: \u201cNos robaron y ahora pretendemos cobrarnos 240.000 millones de d\u00f3lares\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Miguel Rodr\u00edguez no ha vaciado sus alforjas ni arriado su bandera. Sigue en la l\u00ednea de fuego sin bajar la guardia y aprovechando meticulosamente sus pocas municiones y las precarias ventajas que ofrece un campo de batalla yermo de ideas, pleno en golpes bajos, ataques por la retaguardia y costosas traiciones en las propias filas..<\/p>\n<p>Mientras buena parte del debate econ\u00f3mico venezolano se ha desplazado hacia las urgencias del presente, \u00e9l contin\u00faa regresando a una discusi\u00f3n que considera anterior a todos los dem\u00e1s: la naturaleza de la deuda externa y el modelo econ\u00f3mico que la hizo posible..<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas dirigidas, junto con Pedro Tinoco y Carlos Hern\u00e1ndez Delfino, la \u00fanica reestructuraci\u00f3n de la deuda soberana que ha realizado Venezuela. Aquella negociaci\u00f3n redujo sustancialmente el servicio de la deuda e incorpor\u00f3 al pa\u00eds al Plan Brady. Desde entonces sostiene una tesis que hoy vuelve a colocar en el centro del debate: una deuda no se negocia aceptando la cifra que reclaman los acreedores, sino determinando primero su verdadero valor econ\u00f3mico y la capacidad real de pago del pa\u00eds..<\/p>\n<p>El anuncio de una reestructuraci\u00f3n de la deuda venezolana, la contrataci\u00f3n de asesores internacionales y el incremento de la deuda estimada de 160.000 millones de d\u00f3lares a 240.000 millones de d\u00f3lares lo llevaron a intervenir nuevamente. Su cr\u00edtica no se limita al monto de la deuda ni al costo de los asesores. Cuestiona la premisa sobre la cual, a su juicio, se pretende construir toda la negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Miguel Rodr\u00edguez dice que Venezuela nunca debi\u00f3 convertirse en un pa\u00eds deudor; explique por qu\u00e9 considera que buena parte de esa deuda naci\u00f3 de un mecanismo de corrupci\u00f3n y especulaci\u00f3n financiera; plantea una quita superior al 90%; propone que la negociaci\u00f3n sea conducida por un equipo venezolano con respaldo de los organismos multilaterales y concluye que la verdadera discusi\u00f3n no es la deuda, sino el modelo econ\u00f3mico que impedir\u00e1 que Venezuela vuelva a convertirse en un pa\u00eds deudor.<\/p>\n<p>Vista del Monumento a la Paz frente a la sede de Petr\u00f3leos de Venezuela (PDVSA) en Caracas, el 2 de diciembre de 2022. Foto: Miguel ZAMBRANO \/ AFP\u2014Usted sostiene que la deuda externa venezolana debe renegociarse desde cero y que su valor real es muy inferior al que hoy se le atribuye. \u00bfEn qu\u00e9 basa una afirmaci\u00f3n tan categ\u00f3rica?<\/p>\n<p>\u2014Porque conozco ese problema desde dentro. Yo me dirig\u00ed a la \u00fanica reestructuraci\u00f3n exitosa de la deuda externa que ha realizado Venezuela. Lo hice junto con Pedro Tinoco y Carlos Hern\u00e1ndez Delfino durante el segundo gobierno de Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez, cuando el pa\u00eds enfrentaba la peor crisis fiscal y de balanza de pagos de su historia. Apenas asumimos que el Gobierno fuimos a Wall Street a reunirnos con los principales bancos acreedores de Venezuela. Les dijimos algo que nadie esperaba escuchar: ese a\u00f1o no iban a cobrar un solo d\u00f3lar por concepto del servicio de la deuda. Venezuela no pod\u00eda seguir transfiriendo 4.000 millones de d\u00f3lares anuales a los acreedores mientras intentaba evitar el colapso de su econom\u00eda. Esa posici\u00f3n no era un gesto de confrontaci\u00f3n. Era una estrategia de negociaci\u00f3n. Ya hab\u00edamos asegurado el respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Eximbank de Jap\u00f3n, el Tesoro de Estados Unidos y la Reserva Federal de Nueva York. Con ese respaldo incorporamos a Venezuela al Plan Brady, que por primera vez permiti\u00f3 reducir tanto el capital como los intereses de una deuda soberana. Los bancos se resistieron porque sosten\u00edan que Venezuela era un pa\u00eds rico y deb\u00eda pagar \u00edntegramente. Nosotros sostuvimos exactamente lo contrario: un pa\u00eds s\u00f3lo puede pagar aquello que es compatible con su recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica. Al final aceptaron una reducci\u00f3n cercana al 60% y el servicio anual de la deuda cay\u00f3 de 4.000 millones de d\u00f3lares a unos 1.200 millones de d\u00f3lares. Aquella negociaci\u00f3n me dej\u00f3 una convicci\u00f3n que sigue siendo v\u00e1lida: una deuda no se renegocia aceptando la cifra que reclaman los acreedores, sino determinando cu\u00e1l es su verdadero valor econ\u00f3mico y cu\u00e1l es la capacidad real de pago del pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY por qu\u00e9 ese criterio conduce hoy a una conclusi\u00f3n distinta completamente sobre la deuda venezolana?<\/p>\n<p>\u2014Son deudas de naturaleza completamente diferente. La que enfrentamos en 1989 fue el resultado de una deuda con los bancos internacionales, que signific\u00f3 la peor crisis fiscal y de balanza de pagos. Venezuela hab\u00eda perdido su capacidad de financiamiento y necesitaba reestructurar obligaciones para recuperar la econom\u00eda. La deuda que existe hoy fue acumulada en circunstancias y acreedores diferentes. Hugo Ch\u00e1vez recibi\u00f3 el mayor ingreso petrolero de la historia venezolana. El pa\u00eds produc\u00eda millones de barriles diarios y disfrutaba de una bonanza sin precedentes. En esas condiciones, Venezuela no ten\u00eda ninguna necesidad econ\u00f3mica de endeudarse masivamente. Sin embargo, el Gobierno emiti\u00f3 bonos de la Rep\u00fablica y de PDVSA con tasas de inter\u00e9s extraordinariamente altas, de entre 10% y 14% anual, como si se tratara de un deudor en una situaci\u00f3n extrema. Ese endeudamiento no respondi\u00f3 a una necesidad de desarrollo. Se convirti\u00f3 en parte de un mecanismo financiero que funcionaba junto con el control de cambio. Primero se entregaban d\u00f3lares preferenciales; despu\u00e9s, con esos mismos incentivos, se alimentaba el mercado de bonos de la Rep\u00fablica y de PDVSA. El resultado fue una enorme transferencia de recursos hacia grupos privilegiados que se beneficiaron de las distorsiones creadas por el propio Estado. Recadi primero y Cadivi despu\u00e9s fueron expresiones distintas de un mismo modelo. Lo importante es que ambos sistemas permitieron que sectores con acceso al d\u00f3lar preferencial obtuvieran ganancias extraordinarias mientras el pa\u00eds acumulaba obligaciones que nunca debieron existir. Rechazo analizar la deuda actual \u00fanicamente desde el punto de vista jur\u00eddico. Antes hay que preguntarse c\u00f3mo naci\u00f3 esa deuda y qui\u00e9nes se beneficiaron de ella. La totalidad de esos pasivos no financi\u00f3 el crecimiento de la econom\u00eda ni aument\u00f3 la capacidad productiva del pa\u00eds. Termin\u00f3 financiando corrupci\u00f3n, fuga de capitales y operaciones especulativas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 Venezuela se convirti\u00f3 en un pa\u00eds deudor con las enormes reservas petroleras que posee?<\/p>\n<p>\u2014Venezuela nunca debi\u00f3 convertirse en un pa\u00eds deudor. Desde que se convirti\u00f3 en productor de petr\u00f3leo fue un pa\u00eds estructuralmente superavitario en su cuenta corriente de balanza de pagos. Un pa\u00eds que genera m\u00e1s ahorro del que necesita para financiar su inversi\u00f3n no acumula deuda, sino que acumula activos en el exterior y se convierte en acreedor con el resto del mundo. Cuando termin\u00f3 el primer gobierno de Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez, Venezuela era un acreedor neto frente a la banca internacional. El Banco Central de Venezuela (BCV), el Fondo de Inversiones de Venezuela (FIV), PDVSA y otros organismos p\u00fablicos manten\u00edan dep\u00f3sitos en d\u00f3lares en la banca internacional superior a las obligaciones externas de las empresas b\u00e1sicas de Guayana. Por eso siempre dijo que una de las grandes falsedades de nuestra historia econ\u00f3mica fue afirmar que Carlos Andr\u00e9s dej\u00f3 un pa\u00eds hipotecado. El error comenz\u00f3 despu\u00e9s. El gobierno de Luis Herrera Campins recibi\u00f3 la mayor bonanza petrolera que hab\u00eda tenido Venezuela hasta ese momento. Acumul\u00f3 reservas extraordinarias por 35.000 millones de d\u00f3lares, pero termin\u00f3 liquid\u00e1ndolas a un tipo de cambio artificialmente sobrevaluado de 4,30 bol\u00edvares por d\u00f3lar. Primero desaparecieron las reservas del Banco Central de Venezuela; despu\u00e9s las del Fondo de Inversiones de Venezuela y, finalmente, los cerca de 10.000 millones de d\u00f3lares que PDVSA manten\u00eda como fondo rotatorio. Ese proceso no financi\u00f3 el desarrollo. Financi\u00f3 una gigantesca fuga de capitales. Despu\u00e9s vinieron Recadi, Cadivi y, muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el endeudamiento masivo del chavismo. Ch\u00e1vez recibi\u00f3 una situaci\u00f3n completamente distinta. Disfrut\u00f3 de la mayor bonanza petrolera de nuestra historia y, aun as\u00ed, decidi\u00f3 endudar al pa\u00eds. No se necesitaba emitir bonos de la Rep\u00fablica ni de PDVSA para financiar el desarrollo. Lo hizo mientras el Estado dispon\u00eda de ingresos petroleros extraordinarios. El mecanismo fue cambiando, pero la l\u00f3gica fue la misma: utilizar la riqueza petrolera para transferir recursos a grupos privilegiados, en lugar de convertirla en ahorro para el pa\u00eds. Por eso sostengo que, antes de discutir cu\u00e1nto vale esa deuda, hay que preguntarse por qu\u00e9 un pa\u00eds con semejante riqueza termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en un deudor.<\/p>\n<p>\u2014Los acreedores responden que los bonos existen, que fueron emitidos legalmente y que, por tanto, deben pagarse por su valor nominal.<\/p>\n<p>\u2014Una cosa es el valor jur\u00eddico de una obligaci\u00f3n y otra muy distinta su valor econ\u00f3mico. Los bonos existen. Nadie discute eso. Lo que est\u00e1 en discusi\u00f3n cu\u00e1nto es valen realmente y si refleja una deuda nacida de una necesidad econ\u00f3mica o de un mecanismo de corrupci\u00f3n, especulaci\u00f3n y transferencia de riqueza. No acepto que se presente como una verdad incuestionable una deuda de 240.000 millones de d\u00f3lares. Antes hay que preguntarse c\u00f3mo se origin\u00f3 esa deuda, para qu\u00e9 se contrajo y qui\u00e9nes terminaron benefici\u00e1ndose de ella. Lo que est\u00e1 en discusi\u00f3n cu\u00e1nto es valen realmente y si refleja una deuda nacida de una necesidad econ\u00f3mica o de un mecanismo de corrupci\u00f3n, especulaci\u00f3n y transferencia de riqueza. A Venezuela le deben m\u00e1s de lo que Venezuela debe. Quien compra un bono sabe que est\u00e1 asumiendo un riesgo. Cuanto mayor es ese riesgo, mayor es la rentabilidad que exige el mercado. Los bonos emitidos por la Rep\u00fablica y por PDVSA llegaron a pagar cupones de entre 10% y 14% anual, precisamente porque todo el mundo sab\u00eda que eran instrumentos de alt\u00edsimo riesgo. Quien compr\u00f3 un bono venezolano a cinco centavos de d\u00f3lar no estaba haciendo una inversi\u00f3n conservadora. Estaba realizando una apuesta especulativa. Si sal\u00eda bien, obtendr\u00eda una ganancia extraordinaria; si sal\u00eda mal, perder\u00eda su dinero. Es la naturaleza de ese mercado. Quien decidi\u00f3 invertir en ellos conoc\u00eda perfectamente las posibilidades de incumplimiento. Nadie puede alegar sorpresa muchos a\u00f1os despu\u00e9s. El propio mercado ha terminado reflejando esa realidad. Antes de los \u00faltimos acontecimientos pol\u00edticos en Venezuela \u2014la captura de Nicol\u00e1s Maduro y Cilia Flores por fuerzas especiales y unidades militares de Estados Unidos\u2014 buena parte de esos bonos se negociaba entre cinco y diez centavos de d\u00f3lar por cada d\u00f3lar de valor nominal. Era el precio que los inversionistas estaban dispuestos a pagar porque descontaban una probabilidad muy alta de recuperar su inversi\u00f3n. Ahora pretendo que les paguen los t\u00edtulos por su valor facial. Ah\u00ed comienza mi discrepancia. No puede confundirse el valor nominal de un bono con su verdadero valor econ\u00f3mico y trasladar \u00edntegramente ese riesgo al pueblo venezolano. La alta rentabilidad era la compensaci\u00f3n por haber asumido un riesgo excepcional. Si ahora se reconoce el 100% del valor nominal de esos t\u00edtulos, se estar\u00eda eliminando el riesgo que justificara cobrar intereses de hasta el 14%.<\/p>\n<p>\u2014Sin embargo, la propuesta que hoy se discute parte de reconocer esa deuda por su valor nominal y negociar a partir de esa cifra.<\/p>\n<p>\u2014Se viene tratando como si fuera una operaci\u00f3n financiera y no lo es. La naturaleza de esta reestructuraci\u00f3n consiste en reconocer el valor nominal de la deuda y construir una soluci\u00f3n compatible con la recuperaci\u00f3n del pa\u00eds. Un error grave. Si se parte de esa premisa, el pa\u00eds es un perdedor neto de antemano. Yo sostengo que la deuda vale pr\u00e1cticamente cero desde el punto de vista econ\u00f3mico y que la quita no puede ser inferior a 90%. A partir de all\u00ed se debe presentar un men\u00fa de opciones para los bonistas, con plazos, per\u00edodos de gracia e instrumentos de largo vencimiento. \u00c9sa es la negociaci\u00f3n. Lo dem\u00e1s son detalles t\u00e9cnicos. Me preocupa e indigna que el debate se centre en qui\u00e9n asesora la operaci\u00f3n y cu\u00e1nto va a cobrar por hacerlo. Una reestructuraci\u00f3n de esta magnitud no puede convertirse en un negocio para intermediarios financieros o bufetes de abogados. Los asesores son importantes, pero no pueden sustituir el criterio econ\u00f3mico ni la estrategia del pa\u00eds. No tengo objeciones a que Venezu ella recibir\u00e1 la mejor asistencia financiera y legal disponible. Lo que cuestiono es que la conducci\u00f3n de la negociaci\u00f3n queda en manos de quienes no representan el inter\u00e9s nacional. La estrategia debe dise\u00f1arla un equipo venezolano con experiencia en reestructuraci\u00f3n de deuda, trabajando de manera coordinada con los organismos multilaterales, el Tesoro de Estados Unidos y la Reserva Federal. Los asesores internacionales deben aportar capacidad t\u00e9cnica; las decisiones tienen que seguir siendo venezolanas.<\/p>\n<p>Bonos PDVSA\u2014Tras el anuncio de una reestructuraci\u00f3n de 240.000 millones de d\u00f3lares y la inmediata revalorizaci\u00f3n de los bonos venezolanos, usted reaccion\u00f3 con una dureza poco habitual.<\/p>\n<p>\u2014Parte de una premisa falsa. Una cosa es anunciar una deuda de 240.000 millones de d\u00f3lares y otra muy distinta demostrar que sea su verdadero valor econ\u00f3mico. Convirtieron una cifra nominal en una verdad incuestionable, cuando precisamente es lo que debe discutirse y negociarse. Hasta pocos meses antes de la intervenci\u00f3n nocturna denominada Operaci\u00f3n Resoluci\u00f3n Absoluta, esos bonos se negociaban entre cinco y diez centavos de d\u00f3lar. Quienes los compraban sab\u00edan perfectamente que estaban adquiriendo activos de alt\u00edsimo riesgo. Nadie pagaba m\u00e1s. Con la gesti\u00f3n provisional de los hermanos Rodr\u00edguez los bonos pasaron a cotizar entre cuarenta y cincuenta centavos de d\u00f3lar y los fondos especializados empezaron a promover nuevas compras ofreciendo una futura negociaci\u00f3n que terminar\u00eda reconociendo una parte mucho mayor de su valor nominal. El centro de la discusi\u00f3n ya no era la recuperaci\u00f3n de Venezuela, sino la extraordinaria rentabilidad que pod\u00edan obtener quienes hab\u00edan comprado esa deuda a precio de liquidaci\u00f3n. Un punto de partida equivocado. La negociaci\u00f3n no puede comenzar pregunt\u00e1ndose cu\u00e1nto quieren cobrar los acreedores. Debe comenzar pregunt\u00e1ndose cu\u00e1nto vale realmente esa deuda y cu\u00e1nto puede pagar Venezuela sin sacrificar su reconstrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfEstamos ante un proceso t\u00e9cnico o ante una operaci\u00f3n implementada por intereses financieros y comisiones?<\/p>\n<p>\u2014La reestructuraci\u00f3n debe consistir en determinar el verdadero valor econ\u00f3mico de la deuda. Si se acepta sin discusi\u00f3n la cifra nominal, la negociaci\u00f3n fracasar\u00e1 antes de empezar. El prop\u00f3sito no ser\u00e1 cu\u00e1nto puede pagar el pa\u00eds para volver a crecer, sino cu\u00e1nto pueden recuperar los acreedores. Cuando ocurre eso, el proceso cambia de naturaleza. La reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica deja de ser el objetivo y pasa a convertirse en una condici\u00f3n para maximizar el cobro de la deuda. Me preocupa que el debate se centre en cifras cada vez mayores, en la revalorizaci\u00f3n de los bonos y en los contratos de asesor\u00eda. Todo eso puede ser importante, pero es secundario frente a la pregunta esencial: \u00bfla negociaci\u00f3n est\u00e1 dise\u00f1ada para reconstruir Venezuela o para maximizar el valor de unos activos financieros? Si la intenci\u00f3n es reconstruir el pa\u00eds la premisa debe cimentarse sobre una quita no inferior a 90%, un per\u00edodo de gracia suficientemente amplio para la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds y un men\u00fa de opciones para los bonistas con instrumentos de muy largo plazo. Alrededor de esa negociaci\u00f3n se ha organizado un negocio multimillonario. Se contrat\u00f3 a Centerview Partners, la boutique financiera de Wall Street presidida por Matthieu Pigasse, para asesorar la reestructuraci\u00f3n con honorarios del orden de 240 millones de d\u00f3lares, aunque Lazard ofreci\u00f3 realizar un trabajo equivalente por una fracci\u00f3n de ese monto. Esa diferencia merece una explicaci\u00f3n. Lo mismo ocurre con la asistencia jur\u00eddica. Hogan Lovells es uno de los grandes bufetes internacionales y Miguel Z\u00e1ldivar es un abogado de primer nivel. No discuta su capacidad profesional. S\u00e9 que estudi\u00f3 Derecho en la Universidad de Miami junto con Marco Rubio y conozco su trayectoria. Mi objeci\u00f3n no es personal. Mi objeci\u00f3n es institucional. Los asesores financieros y los abogados pueden aportar conocimientos especializados, pero la estrategia de una negociaci\u00f3n que compromete el futuro del pa\u00eds no puede quedar en sus manos. Esa responsabilidad corresponde a Venezuela. Si Z\u00e1ldivar quiere ayudar a Venezuela, que lo haga pro bono.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfQui\u00e9n debe conducir la negociaci\u00f3n?<\/p>\n<p>-Venezuela. Un equipo muy peque\u00f1o de venezolanos con experiencia demostrada en reestructuraci\u00f3n de deuda soberana, absolutamente independientes y con autoridad para negociar en nombre del pa\u00eds. La negociaci\u00f3n debe hacerse con el respaldo institucional y credibilidad del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Tesoro de los Estados Unidos y la Reserva Federal de Nueva York. La estrategia la debe fijar Venezuela. Yo dirig\u00ed la \u00fanica reestructuraci\u00f3n exitosa de la deuda externa venezolana. S\u00e9 lo que significa sentarse frente a cientos de acreedores y negociar desde una posici\u00f3n de fortaleza. En Venezuela todav\u00eda existen personas con esa experiencia y hay otras de una generaci\u00f3n m\u00e1s joven perfectamente capacitadas para asumir esa responsabilidad. Lo que hace falta es convocarlas y ponerlas a trabajar exclusivamente en funci\u00f3n del inter\u00e9s nacional. Es inaceptable que una negociaci\u00f3n de esta importancia la dise\u00f1en quienes cobran honorarios por conducirla. Los asesores deben asesorar. Los abogados deben defender jur\u00eddicamente al pa\u00eds. Pero la decisi\u00f3n sobre cu\u00e1nto vale la deuda, cu\u00e1nto puede pagar Venezuela y bajo qu\u00e9 condiciones debe reestructurarse corresponde \u00fanicamente al Estado venezolano. Esa responsabilidad no puede delegarse. Mar\u00eda Corina Machado tiene que dar un paso adelante. Y tambi\u00e9n toda la dirigencia pol\u00edtica que tenga conciencia de lo que est\u00e1 ocurriendo. Esto ya no es una discusi\u00f3n sobre honorarios o sobre qu\u00e9 bufete representa a Venezuela. Estamos hablando de aceptar una deuda de 240.000 millones de d\u00f3lares como si fuera una verdad indiscutible. Si eso ocurre, estaremos frente al robo del siglo\u2026<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfQu\u00e9 har\u00eda con la deuda con China y Rusia?<\/p>\n<p>\u2014Yo ir\u00eda personalmente a Pek\u00edn ya Mosc\u00fa a plantear una negociaci\u00f3n pol\u00edtica. Les dir\u00eda que buena parte de esos recursos no se tradujo en obras de infraestructura ni en inversiones productivas para Venezuela. Se perdi\u00f3 en corrupci\u00f3n, despilfarro y proyectos que nunca se terminaron. China sabe perfectamente qu\u00e9 ocurri\u00f3 con buena parte de esos pr\u00e9stamos. Rusia tambi\u00e9n conoce la naturaleza de una parte importante de esa deuda. Venezuela debe solicitar una condonaci\u00f3n muy amplia de esas obligaciones y abrir una negociaci\u00f3n completamente distinta. Los bonos fueron adquiridos por inversionistas que asumieron un riesgo financiero y actuaron en el mercado como tales. La deuda bilateral responde a decisiones entre Estados y debe resolverse en el terreno de la negociaci\u00f3n pol\u00edtica y diplom\u00e1tica.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el origen del problema?<\/p>\n<p>\u2014La deuda es la consecuencia de un modelo econ\u00f3mico que dej\u00f3 de generar la riqueza necesaria para sostener al Estado. Mientras Venezuela tuvo una industria petrolera capaz de producir, invertir y crecer, el endeudamiento nunca fue el eje del problema. Comenz\u00f3 a serlo cuando el pa\u00eds empez\u00f3 a sustituir producci\u00f3n por deuda. La reestructuraci\u00f3n de la deuda no debe discutirse sin revisar al mismo tiempo el modelo petrolero. Si Venezuela vuelve a administrar la industria petrolera de la misma manera, dentro de algunos a\u00f1os se enfrentar\u00e1 exactamente a la misma situaci\u00f3n. El punto de inflexi\u00f3n comenz\u00f3 mucho antes del chavismo. La ley de reversi\u00f3n modific\u00f3 el marco bajo el cual hab\u00eda crecido la industria petrolera y abri\u00f3 un proceso que termin\u00f3 con la nacionalizaci\u00f3n. Desde el punto de vista financiero, aquella operaci\u00f3n fue exitosa. El problema no estuvo en la transacci\u00f3n, sino en las consecuencias que produjo para la organizaci\u00f3n de la industria. El Estado adquiri\u00f3 progresivamente funciones que antes correspond\u00edan al operador petrolero. Con el paso de los a\u00f1os, las decisiones t\u00e9cnicas fueron cediendo a las decisiones pol\u00edticas. Ese proceso culmin\u00f3 durante el chavismo con la destrucci\u00f3n de PDVSA como empresa petrolera. La discusi\u00f3n de fondo no es qui\u00e9n gestiona formalmente los campos petroleros. La verdadera discusi\u00f3n es qu\u00e9 modelo permite producir m\u00e1s petr\u00f3leo, atraer inversiones y generar los ingresos que necesita el pa\u00eds para no volver a financiarse mediante endeudamiento.<\/p>\n<p>Fidel Castro y Hugo Ch\u00e1vez, en La Habana, 13 de octubre de 2007. Foto: Juventud Rebelde \/ AFP\u2014 \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda ese modelo?<\/p>\n<p>\u2014Hay que dejar de discutir el petr\u00f3leo en t\u00e9rminos ideol\u00f3gicos. La pregunta no es si la industria debe ser estatal o privada. La cuesti\u00f3n es determinar qu\u00e9 modelo permite producir m\u00e1s petr\u00f3leo, atraer m\u00e1s inversi\u00f3n y generar m\u00e1s ingresos para el pa\u00eds. Venezuela no debe financiar su desarrollo recurriendo al endeudamiento a cuenta de sus enormes reservas petroleras. Debe respaldarlo con la riqueza que produce la propia industria petrolera. Es la diferencia entre un pa\u00eds que administra su principal activo y el que termina hipotec\u00e1ndolo. Venezuela debe volver a un sistema que incentive la inversi\u00f3n y la producci\u00f3n. Las empresas que asumen el riesgo de explorar y producir petr\u00f3leo deben tener reglas estables, contratos de largo plazo y un r\u00e9gimen fiscal competitivo. El Estado no necesita operar directamente cada campo petrolero para beneficiarse de esa riqueza. Su funci\u00f3n es establecer las reglas, recaudar regal\u00edas e impuestos y garantizar que esa renta llegue efectivamente a la sociedad. Los grandes productores de petr\u00f3leo que han administrado exitosamente sus recursos lo hicieron sobre una industria capaz de generar excedentes de manera sostenida. Venezuela deber\u00eda aspirar a ese modelo. Si el pa\u00eds recupera su capacidad de producir petr\u00f3leo y administra correctamente esos ingresos, su industria y sus reservas volver\u00e1n a ocupar el lugar que siempre debi\u00f3 tener: una herramienta financiera excepcional, no el mecanismo con el que un Estado sustituye su incapacidad para generar riqueza. Es la diferencia entre reconstruir una econom\u00eda pr\u00f3spera y administrar su decadencia. Venezuela no puede salir de esta crisis para volver a hacer lo mismo dentro de veinte o treinta a\u00f1os. La deuda debe volver a ser un instrumento excepcional, no el mecanismo habitual para financiar el funcionamiento del Estado.<\/p>\n<p>\u2014Y los da\u00f1os causados \u200b\u200bpor los terremotos \u00bfc\u00f3mo ser\u00e1n financiados?<\/p>\n<p>\u2014La tragedia del 24 de junio no modifica mi planteamiento sobre la deuda; lo vuelve infinitamente m\u00e1s urgente. Un pa\u00eds que acaba de sufrir una devastaci\u00f3n de esta magnitud no puede aceptar una reestructuraci\u00f3n concebida para enriquecer a intermediarios financieros ni entregar esa responsabilidad a intereses ajenos a Venezuela. Si antes esa propuesta era una irresponsabilidad, hoy constituye una forma de expoliaci\u00f3n hist\u00f3rica. Significar\u00eda obligar a un pa\u00eds devastado a cargar durante d\u00e9cadas con una deuda artificialmente inflada, mientras necesita preservar hasta el \u00faltimo d\u00f3lar para levantar ciudades destruidas, recuperar su infraestructura y reconstruir la vida de millones de venezolanos. Una reestructuraci\u00f3n hecha en esas condiciones no abrir\u00eda el camino a la recuperaci\u00f3n nacional; la har\u00eda econ\u00f3micamente imposible. Por eso sostengo que esta decisi\u00f3n tiene que quedar en manos del pr\u00f3ximo gobierno leg\u00edtimamente elegido por la mayor\u00eda de los venezolanos. Ser\u00e1 ese gobierno el que deber\u00e1 asumir la reestructuraci\u00f3n de la deuda en los t\u00e9rminos que \u00e9l plantea y pensando exclusivamente en los intereses nacionales y no en los de Wall Street. Si ese primer paso se da correctamente, el pa\u00eds podr\u00e1 comenzar a levantarse sobre valores distintos a los que nos condujeron hasta aqu\u00ed y afrontar con alguna esperanza la inmensa herida que dejaron los terremotos del 24 de junio. Si se da mal, hipotecaremos durante generaciones la posibilidad misma de reconstruir Venezuela.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfC\u00f3mo evitar que se repita el ciclo de endeudamiento?<\/p>\n<p>\u2014Los grandes pa\u00edses petroleros lo entendieron hace mucho tiempo. Noruega, Arabia Saudita y Kuwait no utilizan su riqueza petrolera para sostener un gasto permanente ni para endeudarse cada vez que enfrentan una dificultad. Transformaron esa riqueza en ahorro de largo plazo mediante fondos soberanos que protegen a las generaciones futuras. Veneno zuela hizo exactamente lo contrario: convirti\u00f3 una riqueza extraordinaria en un mecanismo permanente de endeudamiento. Cuando la producci\u00f3n petrolera vuelve a crecer, una parte de esos ingresos debe destinarse al ahorro y otra a la inversi\u00f3n productiva. Venezuela no debe ir a los mercados internacionales de deuda en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. No tiene razones para convertirse en un deudor permanente. Los cr\u00e9ditos deben ser un instrumento excepcional para circunstancias extraordinarias. La reconstrucci\u00f3n no consistir\u00e1 \u00fanicamente en renegociar la deuda. Consiste en impedir que la riqueza petrolera vuelva a utilizarse para convertir a Venezuela en un deudor permanente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel Rodr\u00edguez no ha vaciado sus alforjas ni arriado su bandera. 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